Condenado a 12 años de cárcel el fraile de O Cebreiro (Lugo) que abusó de dos menores

La sección segunda de la Audiencia Provincial de Lugo ha condenado al fraile que realizaba su labor en O Cebreiro, en el Camino de Santiago, a doce años de cárcel por abuso sexual de dos menores. 

En un fallo con fecha del 25 de abril, la Sala lo condena por cometer dos delitos de abuso sexual, uno de ellos continuado, con prevalencia por su posición y acceso carnal, así como otro delito continuado de utilización de menor para elaboración de material pornográfico. Además, el tribunal le ha impuesto diez años de libertad vigilada y la prohibición de comunicarse y aproximarse a las víctimas, a una durante 12 años y a otra durante tres años.

Los magistrados consideran probado en la sentencia que este franciscano nacido en 1958 abusó sexualmente entre 2014 y 2015 de los dos menores, una niña de 16 años «con un coeficiente próximo a una capacidad intelectual límite» y su primo, de 20 años, que presenta «una discapacidad intelectual leve que le impide poseer un juicio crítico».

La Audiencia destaca que el condenado se valió «de una situación de superioridad manifiesta que le daba su condición de religioso y la precaria situación personal, familiar y económica de la menor».

En los hechos probados de la sentencia, se refleja que el fraile conoció a la menor de 16 años en 2014 y contactó con ella a través de las redes sociales, «ganándose poco a poco la confianza de la misma» hasta que en septiembre de ese año consiguió que le acompañase a una casa de A Pobra de Trives con la creencia de que la contrataba para hacer tareas domésticas.

Sin embargo, en esa casa se aprovechó de su superioridad para hacerle tocamientos cuando se encontraba durmiendo. En fechas posteriores, el ahora condenado volvió a contactar con la menor, con la que mantuvo relaciones sexuales en repetidas ocasiones, en sitios como la sacristía del santuario de O Cebreiro, y a la que entregó dinero. Además, el procesado hizo diversas fotos de los encuentros sexuales.

Posteriormente, el procesado consiguió que la menor llevase a un primo suyo con una minusvalía psíquica del cuarenta por ciento a la casa de Trives. Allí, el fraile los obligó a realizar actos sexuales y al día siguiente les dio dinero para que «callase la boca» y «no dijese nada a nadie».

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