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Concesión de la corbata de la orden civil Alfonso X el Sabio, a CEAPA y CONCAPA · por Francisco Delgado

La desmemoria política de ciertos actos… cuando no se tiene en cuenta la verdad, la justicia y la reparación, que debería ser una prioridad.

Francisco Delgado Ruiz

El próximo día 21 de marzo a las 11 horas, en sede ministerial, tendrá lugar el acto de entrega de sendas “Corbatas de la Orden Civil Alfonso X El Sabio” a las organizaciones  de padres y madres del alumnado y de familias: CEAPA Y CONCAPA, hasta aquí una decisión política e institucional que no debería de causar mayores comentarios. CEAPA se fundó en los comienzos de la democracia con el objetivo de la defensa e impulso de la escuela pública y laica y por ello han estado luchando, en ocasiones con muchísimas dificultades, a lo largo y ancho de todo el Estado a través de sus federaciones y confederaciones que han llegado a contar con miles de AMPAS confederadas. Confederación de la que durante bastantes años formé parte de su junta directiva y durante cuatro, la presidí.

Pero mi preocupación e, incluso indignación, viene dada por la trayectoria política e histórica de la otra organización: La CONCAPA, a la que este Gobierno de centro izquierda considera merecedora de dicho reconocimiento que, por cierto, es una Orden Civil -la de Alfonso X El Sabio- que fue institucionalizada por Decreto de 11 de abril de 1939, nada más establecerse la dictadura nacional católica en España, con la finalidad de “premiar” los méritos contraídos en los campos de la educación, la ciencia, la cultura, la docencia y la investigación. Y con sucesivas adaptaciones jurídico-políticas ha llegado hasta hoy. Pero el origen no da lugar a dudas.

Por supuesto, se concede a ambas organizaciones al mismo tiempo, desde la lógica de una gobernanza que con mayor o menor énfasis promueve un sistema educativo dual “público – privado” de contenido confesional y de segregación ideológica, en el marco del Concordato de 1979 y de los conciertos que van en aumento, es decir de la financiación de centros educativos de ideario católico y con la religión confesional en todos los centros de Enseñanza universitarios y no universitarios, cuyos delegados y delegadas diocesanos (profesorado de religión) son designados por los obispos y que -para el actual gobierno PSOE/UP- según la última reforma (lomloe) y los reales decretos de desarrollo y aplicación a partir del inicio del curso 2022-23, tendrá más valor (cuantitativo) la religión confesional, que la educación en valores constitucionales y democráticos, los memorísticos históricos  y que la filosofía. Por cierto, la última y confesional reforma, la LOMLOE, ha sido apoyada por la CEAPA, quizá de ahí venga la concesión de dicho reconocimiento (aunque -repito- merecido desde un punto de vista histórico y social)

Pero en el caso de la CONCAPA… no sólo se ha opuesto con dureza, desde 1982 a toda ley de educación o reforma que tratara de restar privilegios a la Enseñanza privada católica, sino que es una organización de padres de familia muy arraigada en las claves del nacionalcatolicismo más rancio, con posiciones idénticas o cercanas a entidades que se oponen a derechos fundamentales democráticos y constitucionales, en materia de diversidad y orientación sexual, en modelos de familia, que impulsa la escuela segregada por cuestiones ideológicas y por sexos.

Históricamente fue fundada en la época de la dictadura de Primo de Rivera (1929) y desde el primer momento del golpe de Estado fascista y nacional católico de 1936 no sólo lo impulsó y se puso de parte del mismo, sino que lo alentó y con los obispos atacó con virulencia la Educación integradora y laica de la II República, de acuerdo con la proclama/encíclica fundamentalista que -en 1933- el Papa Pío XI lanzó, referida a la cuestión española y que, entre otras cosas decía: “…se pretende iniciar a las nuevas generaciones… con espíritu abiertamente anticristiano… frente a una ley tan lesiva, es nuestro deber reprobarla y condenarla…” Esta posición tan virulenta del Vaticano significó una potente “declaración de guerra santa” contra la II República, que la CONCAPA apoyaba.

Pero, sobre todo, hay que resaltar un hecho poco conocido: La Confederación Católica de Padres de Familia (CONCAPA), reunida en Asamblea en Burgos en octubre de 1936, lanzó una proclama de apoyo al Alzamiento Nacional, reclamando la tradición católica escolar y repudiando el magisterio, las escuelas y la enseñanza de la II República. Incluso alentado a los insurrectos para que reprimiera a las maestras y maestros de la República. Siendo una entidad colaboradora de la represión del magisterio en los primeros años del franquismo y la única entidad de familias del ámbito de la Enseñanza autorizada hasta la instauración de la democracia.

Con este artículo sólo deseo expresar mi decepción, en este caso personal, de lo poco que importa la historia y sus avatares.

El Ministerio de Educación y Formación Profesional es muy libre de otorgar los reconocimientos a quienes considere y como lo considere, pero en este caso, como ciudadano y luchador por la democracia y de una Enseñanza pública, única y laica, me siento muy contrariado. La verdad de la historia de la dictadura y de sus crímenes, en este caso en el ámbito de la Enseñanza, se están yendo, irreversiblemente, por el sumidero. Es decir, justicia, verdad y reparación es tan sólo un slogan embarazoso, para ciertas políticas y políticos, que deberían de defenderlo “con  uñas y dientes”, por bien de la historia y de la democracia y más en el ámbito de la Enseñanza, que debería ser ejemplar.

(*) Francisco Delgado Ruiz.

Fue presidente de CEAPA y posteriormente de Europa Laica. Fue miembro del Consejo Escolar del Estado durante varios años y es autor de diversidad de publicaciones, entre ellas cinco libros dedicados a la gestión política de la Enseñanza, el primero en 1997 (“La escuela pública Amenazada”. Popular) y el último en 2021 (“De la Instrucción pública a la digitalización de la Enseñanza”. Altabán)

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