¡Con tus hijos… si me meto! Rol del Estado laico y educación ciudadana

Con tus hijos sí me meto porque el Estado laico debe asegurar que todos los niños y niñas reciban una educación para el respeto y la igualdad de género. Porque si tus hijos son criados con machismo u homofobia abusarán de los demás.

Grupos fundamentalistas pretenden desaparecer el enfoque de género de las políticas educativas bajo la campaña denominada: “Con mis hijos no te metas”.

Pero los niños no viven en una burbuja aislados con sus padres, sino que interactúan con los demás. Si los hijos de algunas familias no son formados en valores democráticos y respeto a los derechos, tarde o temprano terminarán por perjudicar a los hijos de los demás.

Así lo advierten expertos en temas educativos y diversos colectivos ciudadanos cuando sostienen que el Estado tiene un carácter laico –no religioso– y posee el derecho de establecer las pautas pedagógicas y curriculares que rigen a las escuelas y alumnos.

“Dado que el rol de la escuela es educar a los niños para vivir como ciudadanos de una sociedad preocupada por el bien común, las familias deben aceptar que hay otras instancias más allá de sus deseos privados que dirimen respecto a las reglas que favorecen esa convivencia”.

Así lo puntualiza el educador Leon Trahtemberg al destacar el rol que se le otorga a los poderes del Estado y en particular al ministerio de Educación para fijar los parámetros de una educación que contribuya a forma parte de una sociedad integrada y respetuosa de derechos.

Uno de los pilares de las políticas educativas es la igualdad de género que busca la valoración igualitaria de los diferentes comportamientos, aspiraciones y necesidades de los hombres y mujeres.

Este enfoque de género se refiere a que todas las personas, tienen el mismo potencial para aprender y desarrollarse plenamente. Para esto es importante el desarrollo y comprensión progresiva de una educación sexual integral.

Sin embargo, los actores fundamentalistas se toman pasajes de la biblia que refieren una moral de hace más de mil años y quieren imponerla a pesar de que las condiciones históricas, sociales y culturales son distintas.

Por ejemplo, el fundamentalismo de #ConMisHijosNoTeMetas considera a la homosexualidad como una obra del demonio.

“Es una degeneración y es una obra satánica, diabólica, por causa del pecado de los padres y de toda una familia que va degenerando en la idolatría, la hechicería, la brujería, el espiritismo, el oscurantismo, el satanismo, y toda obra diabólica”.

Así lo afirma por ejemplo Rodolfo Gonzales, en el “El Homosexualismo” 2011, producido por Bethel TV, Movimiento Misionero Mundial, una de las instituciones impulsoras de la campaña

A continuación compartimos algunos textos básicos y piezas gráficas del Ministerio de Educación que expiican conceptos básicos sobre el tema.

Para más información acceder al siguiente enlace:

¿Qué es la igualdad de género?

Es la valoración igualitaria de los diferentes comportamientos, aspiraciones y necesidades de los hombres y mujeres.

En una situación de igualdad real, los derechos, responsabilidades y oportunidades de hombres y mujeres no dependen de su naturaleza biológica y, por tanto, tienen las mismas condiciones y posibilidades para ejercer sus derechos y ampliar sus capacidades y oportunidades de desarrollo personal.

De esta forma, se construye el desarrollo social y las mismas personas se benefician de sus resultados.

¿A qué se refiere el enfoque Igualdad de género?

Este enfoque se refiere a que todas las personas, tienen el mismo potencial para aprender y desarrollarse plenamente.

La igualdad de género se refiere a la igual valoración de los diferentes comportamientos, aspiraciones y necesidades de mujeres y varones.

En una situación de igualdad real, los derechos, deberes y oportunidades de las personas no dependen de su identidad de género, y por lo tanto, todos tienen las mismas condiciones y posibilidades para ejercer sus derechos, así como para ampliar sus capacidades y oportunidades de desarrollo personal, contribuyendo al desarrollo social y beneficiándose de sus resultados.

Si bien aquello que consideramos “femenino” o “masculino” se basa en una diferencia biológica-sexual, estas son nociones que vamos construyendo día a día, en nuestras interacciones.

Desde que nacemos, y a lo largo de nuestras vidas, la sociedad nos comunica constantemente qué actitudes y roles se esperan de nosotros como hombres y como mujeres.

Algunos de estos roles asignados, sin embargo, se traducen en desigualdades que afectan los derechos de las personas, como por ejemplo cuando el cuidado doméstico es asociado principalmente a las mujeres se transforma en una razón para que una estudiante deje la escuela.

 

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