«Con la Iglesia hemos dado [o topado], amigo Sancho»

Durante la tercera semana del mes de agosto de 2011, Madrid recibirá la visita de Benedicto XVI para participar en las Jornadas Mundiales de la Juventud. Se trata de una masiva concentración juvenil de carácter confesional católico, que ha sido aprovechada astutamente por Esperanza Aguirre. El gesto de la lideresa cañí constituye una nueva demostración de hasta qué punto la derecha española y la cúpula eclesiástica procuran siempre apoyarse entre sí, lo que han hecho a lo largo de la historia.

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Si alguien alberga dudas sobre este aserto, que escuche la COPE o que lea cada semana Alfa y Omega [un negocio para ABC], Alba [otro producto reaccionario de la factoría Intereconomía], y la versión en castellano de l´ Osservatore Romano [un regalito pío para La Razón]. Fue, por cierto, en l´Osservatore Romano donde apareció, tras la muerte de José Saramago, una descarnada arremetida –al estilo de la Santa Inquisición- contra el escritor portugués, Premio Nobel de Literatura. ¿Así es cómo entienden Ratzinger y la curia cardenalicia la caridad cristiana o el amor al prójimo?

Los fans del Sumo Pontífice
De modo que la presidenta de la Comunidad de Madrileña y el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, firmaron el otro día un convenio con el fin de que tales Jornadas se desarrollen con gran éxito de participación, gracias a ayudas de infraestructura básica como, por ejemplo, el transporte gratuito para los fans del Sumo Pontífice. Y todo ello a cargo del erario público de la región de Madrid. Financiarán, por consiguiente, el apogeo papal, los contribuyentes madrileños, sean católicos, musulmanes, protestantes… agnósticos o ateos.

La clerigalla
Lo que ha hecho Aguirre ha sido enviar un guiño más a muchos de sus votantes -en su mayoría católicos integristas- y ha vuelto a demostrar que la doctrina liberal, que tanto predica ella, es con demasiada frecuencia pura retórica demagógica. ¿Por qué el Estado –y los gobiernos autonómicos son Estado, según proclama la Constitución vigente- ha de sufragar en buena parte el coste de una multitudinaria movida juvenil respecto a la figura del Papa. Eso no es liberalismo, sino intervencionismo puro y duro en beneficio de la clerigalla.

El nacionalcatolicismo
Continuamos, muy a menudo, en este país caminando por la senda del nacionalcatolicismo, que machacó por la fuerza a los españoles durante la dictadura del general Franco. El poder de los mandamases religiosos viene de muchísimos siglos atrás. “Con la Iglesia hemos dado [o topado], amigo Sancho”, escribió Miguel de Cervantes en El Quijote”. Y en la actualidad, con Esperanza Aguirre, además.

Enric Sopena es el director de El Plural

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Si alguien alberga dudas sobre este aserto, que escuche la COPE o que lea cada semana Alfa y Omega [un negocio para ABC], Alba [otro producto reaccionario de la factoría Intereconomía], y la versión en castellano de l´ Osservatore Romano [un regalito pío para La Razón]. Fue, por cierto, en l´Osservatore Romano donde apareció, tras la muerte de José Saramago, una descarnada arremetida –al estilo de la Santa Inquisición- contra el escritor portugués, Premio Nobel de Literatura. ¿Así es cómo entienden Ratzinger y la curia cardenalicia la caridad cristiana o el amor al prójimo?

Los fans del Sumo Pontífice
De modo que la presidenta de la Comunidad de Madrileña y el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, firmaron el otro día un convenio con el fin de que tales Jornadas se desarrollen con gran éxito de participación, gracias a ayudas de infraestructura básica como, por ejemplo, el transporte gratuito para los fans del Sumo Pontífice. Y todo ello a cargo del erario público de la región de Madrid. Financiarán, por consiguiente, el apogeo papal, los contribuyentes madrileños, sean católicos, musulmanes, protestantes… agnósticos o ateos.

La clerigalla
Lo que ha hecho Aguirre ha sido enviar un guiño más a muchos de sus votantes -en su mayoría católicos integristas- y ha vuelto a demostrar que la doctrina liberal, que tanto predica ella, es con demasiada frecuencia pura retórica demagógica. ¿Por qué el Estado –y los gobiernos autonómicos son Estado, según proclama la Constitución vigente- ha de sufragar en buena parte el coste de una multitudinaria movida juvenil respecto a la figura del Papa. Eso no es liberalismo, sino intervencionismo puro y duro en beneficio de la clerigalla.

El nacionalcatolicismo
Continuamos, muy a menudo, en este país caminando por la senda del nacionalcatolicismo, que machacó por la fuerza a los españoles durante la dictadura del general Franco. El poder de los mandamases religiosos viene de muchísimos siglos atrás. “Con la Iglesia hemos dado [o topado], amigo Sancho”, escribió Miguel de Cervantes en El Quijote”. Y en la actualidad, con Esperanza Aguirre, además.

Enric Sopena es el director de El Plural

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