Con apoyo Pro, la Iglesia Católica y ONGs van por la educación en Argentina

La iglesia promueve su iniciativa «Scholas Ocurrentes», que acaba de recibir 16 millones de pesos del Gobierno, aunque la Constitución porteña establece la educación laica.

La decisión del macrismo de acotar lo más posible su rol en el escenario educativo de la Ciudad no deja de sumar nuevos ejemplos prácticamente cada semana. Ahora, una serie de denuncias enarboladas por el sindicato docente ADEMYS develan una operatoria particular impulsada desde la Dirección General de Educación porteña.

Según ratificaron ante Adelanto 24 fuentes gremiales, a fines de abril distintos colegios comenzaron a recibir docentes adicionales pertenecientes a Enseñá por Argentina, una organización no gubernamental que viene celebrando distintos acuerdos con la Ciudad desde el año 2012.

En aquel momento, la ONG en cuestión encabezó campañas de apoyo escolar en barrios de bajos recursos como Villa Soldati. Ahora, con anuencia gubernamental, Enseñá por Argentina decidió ir por más.

¿Cómo opera en las escuelas esta organización? De acuerdo a voceros de la Ciudad, la ONG remite jóvenes recién graduados en educación para que compartan el día a día con los docentes y, en simultáneo, participen de la planificación de contenidos e incluso dicten algunas clases.

Lo que se presenta como un complemento orientado a mejorar la calidad educativa en realidad debe ser leído de otra forma. En ADEMYS destacan que estos asesores cobran un tercio de los haberes fijados en el convenio docente. Y, lo que resulta clave, muchos de los asesores que coordina Enseñá por Argentina están comenzando a competir con los maestros en determinados horarios.

“Lo que está haciendo el Gobierno de la Ciudad es precarizar el trabajo docente. Colocan educadores alternativos sin que estos pasen por concurso alguno. Trabajan por dos años y se les paga mucho menos. Lo peor es que el programa está expandiéndose por la mayoría de las escuelas públicas. Y son pocos los medios que han notado esto”, comentaron desde ADEMYS a Adelanto 24.

“Detrás de la ONG hay una estructura de financiamiento, además, que nada tiene que ver con la educación. El PRO nuevamente hace retroceder al Estado en cuestiones que son su competencia. Y esto opera, en cierto modo, como una señal para los docentes. Nos dice que podemos tener menos horas o haberes inferiores”, agregaron.

Juan Martinera, delegado del cuerpo docente del Liceo 4, sostuvo recientemente que hace muy pocas semanas, durante una reunión de profesores, “cayeron representantes de la fundación a hacer una presentación marketinera del programa que venían promocionando. Ahí hicieron circular una planilla para que se anotaran aquellos profesores que quieren contar con un ‘co-docente’”.

“Como las dificultades que hay en el aula son muchas y las respuestas del Estado pocas, varios se anotaron. Una semana después, les mandaron un mail avisando que se ponía en marcha y aparecieron tres o cuatro de estos ‘co-docentes’ en las aulas”, aseguró.

Un aspecto particular de Enseñá por Argentina -que en su Web oficial reconoce ya estar operando en 46 escuelas tanto de la Ciudad como del Gran Buenos Aires- radica en quienes financian la organización. Algunos de sus mecenas más representativos:

  • Endemol Argentina.
  • DHL.
  • DirecTV.
  • Visa.
  • Banco Galicia.
  • Fundación Acindar.
  • Fundación La Nación.
  • Telefe.
  • ZonaJobs.
  • Telecom.
  • Banco HSBC.
  • Banco Supervielle.
  • Deutsche Bank.
  • Western Union.
  • Renault.
  • Google.
  • Nestlé.
  • Microsoft.
  • Techint.
  • Roche.
  • LAN.

“Este programa de ‘co-docentes’ consiste en meter a licenciados de diversas carreras, sin formación docente alguna, para ‘animar y fortalecer a los docentes y estudiantes’ estableciendo una suerte de pareja pedagógica, a través de cargos de 30 horas cátedras que abona el Ministerio, es decir, aportando recursos que se les niega a las propias escuelas, con el argumento de la famosa ‘calidad educativa’”, precisó ADEMYS en un comunicado al que accedió este medio.

“Son cargos por fuera de cualquier clasificación por acto público o listado oficial e introducidos por medio de una selección de tipo empresarial, que luego de un curso a cargo de un ‘líder’ desembarcan en la escuela listos para remplazar al docente”, completó.

Especialistas en educación como Manuel Becerra destacan en distintos artículos que organizaciones como Enseñá por Argentina responden a programas de responsabilidad social empresaria vigentes por ley en la Ciudad. El marco en cuestión contempla, entre otras variables, la entrega de beneficios por parte del Estado a todas aquellas empresas que adhieran a la normativa.

En otras palabras, compañías como las antes mencionadas se alzan con exenciones impositivas, créditos a tasa ventajosa o subsidios de toda índole, por el simple hecho de motorizar iniciativas como esta que ahora hace centro en la formación de los estudiantes. Nuevamente, el macrismo fomenta la injerencia privada -recompensa mediante- en el ámbito de lo necesariamente público.

“Los voluntarios de las ONGs no están enmarcados en el Estatuto Docente. Carecen de los derechos que éste les garantiza, reciben una retribución muy por debajo el salario legal, y por otra parte no tienen ninguna responsabilidad legal sobre lo que ocurre en el aula. De esta manera, el docente a cargo no sólo es responsable por lo que pase en su aula con los alumnos, sino también con un adulto que está en condiciones de precarización laboral. Voluntaria, pero precarización al fin”, sostuvo Becerra ante la consulta de Adelanto 24.

“El único gremio docente de la Ciudad que se manifestó claramente en contra de este tipo de iniciativas fue ADEMYS. UTE, el gremio mayoritario, no efectuó una condena explícita, aunque sí algunos de sus dirigentes se manifestaron individualmente criticándola. No obstante, no realizó un análisis institucional ni una condena fuerte”, aclaró.

Pero otro actor, además de las ONGs, parece también decidido a hacer pie en las escuelas: la iglesia católica.
El mismo Becerra destaca en su página “Fue La Pluma” que a mediados de mayo la Dirección General de Educación de la Ciudad envió una serie de correos electrónicos a escuelas secundarias públicas de la Región I –en concreto, la Escuela de Danzas, Lenguas Vivas, EEM6, Normal 1, Comercial 2 y Colegio 2– “invitando a sus directivos a participar de una reunión con personal de la organización ‘Scholas Ocurrentes’”.

“El objetivo del encuentro, que se desarrolló el lunes 16 de mayo, fue invitar a estas escuelas públicas a participar del programa ‘Scholas Ciudadanía’, que propone un espacio de encuentro para los adolescentes en torno al arte, el deporte y la tecnología. Con actividades grupales y de expresión, buscan crear un ambiente de integración solidaria”, detalló el especialista.

“Hasta aquí, todo muy despojado y atrayente. Sin embargo, se les proyectó a los directivos convocados un video de presentación con Francisco explicando cómo deben vivir su vida los jóvenes. Se prevé mostrar ese video en las escuelas públicas como forma de convocar a los estudiantes a participar. Un cura –el más importante de ellos– diciéndole a los jóvenes cómo deben vivir sus vidas, en una escuela, se llama ‘catequesis’”, resumió.

El movimiento en cuestión viola de plano el artículo 24 de la Constitución porteña que establece el carácter de laica a la educación pública realizada bajo gestión estatal.

En concreto, las acciones tanto de ONGs como de la misma iglesia no hacen más operar en sintonía con programas como “Mi escuela saludable”, otra iniciativa respaldada por el macrismo y recientemente expuesta por Adelanto 24. La propuesta en cuestión, ahora trabada por una disposición judicial, otorgaba a compañías como Coca Cola, Monsanto, Bayer, Danone o Dow, la potestad de monitorear la salud de los alumnos vía un instituto solventado por estas compañías llamado ILSI.

Cada uno de estos casos devela que, para el PRO, la formación lejos está de ser una prioridad de Estado. Y que, desde esta perspectiva, lo oportuno es abrir las aulas al interés y financiamiento privado sin importar que los nuevos actores hagan de cada alumno un probable consumidor o un sujeto religioso a medida.

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