Comunicado final de las I Jornadas Laicistas de Granada

Las Jornadas Laicistas de Granada, celebradas durante los días 14 y 15 de marzo han puesto de manifiesto en los debates con los diferentes expertos asistentes algunos aspectos de interés:

 1.       Laicismo en la actualidad

 Hoy la complejidad de nuestra sociedad nos lleva a tener en cuenta que el laicismo actual no sólo debe reclamar la libertad de conciencia, la racionalidad y la separación de la iglesia del Estado, sino que la lucha por la laicidad es una lucha por la igualdad de todos los seres humanos, y que actualmente nuestra sociedad se ve sujete a otras sacralidades, no sólo las religiosas, fundamentalmente el dinero y la economía, que se sitúan como absolutos sociales pro encima de cualquier otro criterio de racionalidad o de justicia. Una verdadera emancipación laica debe intervenir para garantizar que esa libertad y esa igualdad a todos los seres humanos,  sea continuación de la búsqueda de unos derechos humanos universales garantizados para toda la humanidad.

Las culturas deben buscar esos elementos comunes a toda la humanidad en un verdadero diálogo multicultural que sea motor de una convivencia en igualdad. Un estado que afirme positivamente la promoción de la justicia social, los servicios públicos, la educación  como garantía del bien común de todos, sin exclusión de nadie, como sí hace todo particularismo segregador o identitario.

En este sentido el laicismo representa una esperanza de un mundo abierto a todos, en igualdad de derechos reales y en una libertad de conciencia por el dominio de las culturas y no por la alineación de las “culturas”.

 2.       Situación jurídica

 El actual marco constitucional posibilita un Estado laico, sin injerencias ni privilegios de las religiones, aunque la pervivencia de algunas normas o la aprobación de determinadas leyes y el posterior desarrollo normativo es el que está creando una situación de confesionalidad de hecho por parte del Estado. El cual ha pervertido su papel de garante de unos derechos en esta materia, para promover acciones  en favor de un sector de la ciudadanía, transgrediendo el artículo 14 de la Constitución sobre igualdad de todos los españoles.

Por ello en aras a una convivencia e igualdad de todos los ciudadanos consideramos que debe procederse a la:

a)      Revocación total del Concordato de 1953 y de los Acuerdos del Estado español con la Santa Sede de 1976 y 1979 que amparándose en su carácter de Tratados internacionales pretenden mantener su validez aunque sean preconstitucionales o no respondan al carácter no confesional establecido en el artículo 16

b)      La derogación de la Ley de Libertad Religiosa de 1980 que interpreta restrictivamente la Constitución y no garantiza la libertad ideológica (art. 16 de la Constitución) y que interpreta el art. 27.3 para que el derecho de “los padres para que sus hijos reciban una formación formación religiosa y moral” sea dar una asignatura de religión en los centros escolares.

c)      Derogar la LOCE y demás normas educativas que siguiendo esta interpretación de la Constitución imponen al sistema educativo público la obligación de tener una asignatura de religión, atentando contra la libertad de conciencia reconocida en la Constitución.

d)      Derogar los artículos de la Ley O. Del Derecho de Asociación del 2002 que concede privilegios a las organizaciones religiosas cuando pensamos que la igualdad constitucional debe obligar a regir a todas las asociaciones por unas normas de derecho común.

e)      Eliminación de todo privilegio de carácter tributario IVA, IRPF, … a las organizaciones religiosas o a cualquier otra.

 En el nuevo marco constitucional europeo se denuncian las presiones vaticanas para imponer unas referencias religiosas en Europa, ya que entendemos que la formación de la idea europea actual debe mucho más a las tradiciones clásicas del mundo griego y latino, así como a la Ilustración y las luchas por la emancipación de la libertad y la responsabilidad del ser humano o sus derechos universales, que siempre han supuesto un elemento de enfrentamiento con los dogmas y creencias religiosas. Denunciamos que esta situación se quiere imponer para derivar posteriormente normas que a juicio de la iglesia católica puedan contravenir sus doctrinas religiosas, lo que sería volver a un fundamentalismo y un intento de ordenar la vida política por las creencias religiosas.

 3.       Educación laica

 La actual Ley de Calidad supone un verdadero retroceso en la consecución de una educación laica, libre de todo adoctrinamiento religioso, convirtiendo la escuela en un lugar de catequesis. Las doctrinas, religiosas o no, deben tener su lugar de expresión y difusión en el ámbito de sus respectivas organizaciones y no en el espacio público de la escuela.

a)      La supresión de la asignatura y cualquier enseñanza religiosa en la escuela, hoy llamada Sociedad Cultura y Religión, con carácter confesional o no.

b)     La potenciación de la Escuela Pública y Laica como garantía de un servicio público universal para todos los ciudadanos, donde la educación tenga un carácter integral tanto en los aspectos éticos de la conducta humana basada en los derechos humanos, como en la formación científica y cultural.

c)      La eliminación de cualquier símbolo, denominación o rito religioso en los espacios públicos (centros escolares, centros sanitarios, centros administrativos,…), o actos públicos institucionales.

Los proyectos de decreto para desarrollar la LOCE imponen en esta asignatura unos programas no confesionales que pretenden convertir al profesorado en catequistas de la religión, defendiendo los valores religiosos por encima de cualquier otro pensamiento humano, inculcando o promoviendo entre los alumnos el hecho religioso como una fuente que da sentido a la existencia humana y a la vida… dando valoraciones positivas a todo lo relacionado con las religiones y sus opciones éticas.

Por el contrario,  ligando las demás opciones ideológicas a conceptos negativos “intentos totalitarios de abolir la religión”, “ateismo de Estado y catástrofe moral de los totalitarismos”…

 Ante este intento de convertir la escuela en un lugar de catecumenado religioso, despreciando o relegando las demás opciones ideológicas, que cuentan con un importante acervo en la lucha por la emancipación y los derechos humanos, se plantea la insumisión de padres y profesores para rechazar tanto que sus hijos reciban esta asignatura no confesional, como el dar estos contenidos claramente ligados a una cultura religiosa. Por ello también se demanda la supresión por  inconstitucionalidad de estas normas que pretenden bajo la apariencia de no confesionalidad ser una apología de la religión.

 Ante esta ofensiva se valora imprescindible la mayor coordinación posible entre cuantas organizaciones luchan por los valores del laicismo y la escuela laica con el fin de aunar esfuerzos para luchar más eficazmente y con medidas y campañas concretas en defensa de los ideales de una sociedad y una escuela laica.

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