Comunicado del Encuentro Laicista de Mendoza ELM en relación al escándalo del Instituto Próvolo

El Encuentro Laicista de Mendoza (ELM) repudia la renuencia del arzobispo Carlos María Franzini a concurrir a la Legislatura para ser interrogado sobre los graves sucesos de pedofilia eclesiástica ocurridos en el Instituto Próvolo. Lo menos que podía hacer el máximo responsable de la Iglesia católica en toda la provincia, tras el escándalo desatado en dicha institución de Luján de Cuyo, era presentarse con ánimo humilde y solícito ante la Comisión de Desarrollo Social de la Cámara de Diputados, a los efectos de responder todas las preguntas que se le hicieran y dar las explicaciones que le fueran requeridas. La República Argentina no es un feudo del Vaticano, y los clérigos que residen en ella no están eximidos de las obligaciones que le caben al resto de la ciudadanía.

El ELM repudia también la decisión parlamentaria (sostenida por todas las bancadas salvo la del FIT) de enviar una comisión bicameral al Arzobispado para «escuchar» a Franzini, como si éste fuese un virrey de la Colonia al que se le debe pleitesía. Quienes tienen la elevada misión y dignidad de representar al pueblo de Mendoza en la casa de las leyes, jamás debieran proceder con obsecuencia, genuflexión y servilismo ante un poder fáctico hostil a la democracia y la laicidad, que desde hace décadas protege y cobija individuos que han perpetrado crímenes sexuales aberrantes contra personas indefensas menores de edad.

Hoy más que nunca se hace evidente la necesidad de completar el proceso de separación entre Iglesia y Estado, que quedara trunco a fines del siglo XIX. El flagelo de la pedofilia eclesiástica no se acabará mientras la Iglesia católica conserve su estatus anacrónico de corporación privilegiada del Antiguo Régimen, y goce de tanta impunidad ante los poderes públicos de la República.

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