Comunicado de la Coordinadora de Comunidades Cristianas ante la Educación para la Ciudadanía

No entendemos, por ello, cómo la Jerarquía de la Iglesia Católica se niega a aceptar esta área educativa y hasta aconseja la «objeción de conciencia a la misma».

Ante las declaraciones repetidas de la Jerarquía católica española, y en especial de la diócesis de Toledo, sobre el área “Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos”, secundada además por el Partido Popular, que se compromete a suprimirla, si algún día puede, calificándola de “inaceptable en la forma y en el fondo”, un grupo de creyentes cristianos (Comunidades Cristianas Populares de Toledo y Talavera) con otros colectivos laicos, la han estudiado detenidamente y pasado a la Coordinadora estatal de Comunidades Cristianas Populares, que la hemos hecho nuestra. A través del siguiente comunicado:
En nuestra sociedad actual hay un lamento constante sobre la pérdida de valores en ella (solidaridad, respeto, servicio, participación ciudadana, etc.), e implantación, por otra parte, de los contravalores correspondientes (individualismo, consumismo, afán desmedido de tener, prestigio social hipócrita, hedonismo desmesurado, etc.), favorecido todo ello por la globalización capitalista que nos invade.
Esto configura un mundo que no nos gusta, en el que prima la violencia, siendo muy llamativa la de género y el terrorismo; abuso de poder y corrupción; grandes desigualdades, sobre todo, entre países del norte y del sur; hambre y miseria en el tercer y cuarto mundo…
Constatamos también con satisfacción, es cierto, que en medio de este mundo injusto hay muchos signos esperanzadores y muchas personas, con muy nobles sentimientos, que destacan por su entrega, llena de responsabilidad, en los distintos ambientes, públicos y privados, en que se realiza su vida.
En estas circunstancias, la sociedad, y en especial los que tienen responsabilidades de gobierno, no pueden permanecer con los brazos cruzados, sin buscar soluciones adecuadas a los problemas arriba mencionados. Y no cabe duda de que la educación, en la familia, en el colegio y en diversas instituciones dedicadas a esta tarea… desde pequeños, es el primero y más importante instrumento para conseguirlo.
Por eso vemos interesante completar o suplir la labor educativa familiar con la implantación del área “Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos” que, junto a la adquisición de hábitos civiles, ofrezca también conocimientos de los valores que se quieren transmitir.
Estos valores, lógicamente, deben ser universales, válidos tanto para creyentes, como para agnósticos y ateos. No podemos olvidar que nuestra sociedad es plural en ideologías y religiones. Además estos valores no están en contra de la fe cristiana, sino que encajan perfectamente con los valores evangélicos. Queda intacto, sin embargo, el derecho de la Iglesia, a proponer en sus enseñanzas y con su vida la fe en la trascendencia y el seguimiento de Jesucristo, para que lo acepte libremente el que quiera. Pero no se puede imponer a nadie.
No entendemos, por ello, cómo la Jerarquía de la Iglesia Católica se niega a aceptar esta área educativa y hasta aconseja la “objeción de conciencia a la misma”.
Lo primero que decimos es, que no entendemos cómo se puede afirmar que esta área educativa haya sido impuesta de una forma dictatorial.
Por lo que hemos podido conocer, se ha consultado a todas las Comunidades Autónomas y a más de veinte organizaciones sociales y que tienen algo que decir en esta materia. Mencionamos a modo de ejemplo, solamente algunas: Amnistía Internacional, Cáritas, Religiosos de la enseñanza, Asociación Universitaria de Profesores de Didáctica de Ciencias Sociales, Confederación Española de Centros de Enseñanza y otras. Los obispos también han sido consultados en varias ocasiones, como sabemos por los medios de comunicación social.
Por otra parte, sabemos, que el Secretario General de Educación, Formación Profesional e Innovación Educativa siempre ha dicho: “Nos reuniremos con todo aquel que quiera decir algo al respecto”.
Como es lógico, en la ley no puede recogerse todo lo que cada uno haya dicho.
A partir de estas consultas se elaboró un primer borrador presentado el 6 de junio de 2006, después, el 29 de octubre de 2006 se volvió a presentar un nuevo borrador más completo.
Teniendo en cuenta las aportaciones hechas, seguramente, se elaboró la Disposición legal que aparece en el Boletín Oficial del Estado, del viernes, 8 de diciembre de 2006 para Educación Primaria y el 5 de enero de 2007 para Educación Secundaria.
Conviene saber también que, a pesar del rechazo de la Conferencia Episcopal y algunos obispos en particular, la Federación de Religiosos de la Enseñanza ha manifestado su voluntad de impartir en sus colegios el área “Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos”, “desde la visión cristiana de la vida”.
Esta área educativa responde “a la insistencia de la Unión Europea sobre la necesidad de fomentar la ciudadanía responsable”.
Los contenidos doctrinales del área coinciden con principios de la “Declaración Universal de los Derechos Humanos”, la “Convención de los Derechos del Niño” y la “Constitución Española”.
El mencionado anteriormente Secretario General de Educación, resume así los objetivos del área: “Se trata de transmitir un cuerpo de conocimientos que permita manejarse en el conjunto de la ciudadanía, pero sobre todo, de educar en comportamientos y actitudes propios de la educación ciudadana”.
Por su parte, la Ministra de Educación dice: “Se trata de educar a los niños y adolescentes en el ejercicio de sus derechos y libertades”.
Hemos estudiado detenidamente los contenidos y objetivos de la asignatura de educación para la ciudadanía y también los textos elaborados por SM y Santillana, Editoriales de religiosos y religiosas dedicados a la enseñanza y tenemos que afirmar sin lugar a dudas que nos extraña mucho cómo algunos de los obispos españoles pueden negarse a apoyar estas enseñanzas. Y menos comprendemos todavía las afirmaciones tan rotundas de condena que hacen en sus declaraciones: “Que esta área atenta contra la libertad de los padres en la educación moral de sus hijos”. “Que promueve el relativismo”. “Que fomenta la ideología de género” (lo que para nosotros es positivo y bueno, por lo que supone de rechazo al machismo reinante en la sociedad y en defensa de la igualdad hombre-mujer como personas).
Nosotros, desde nuestra propia convicción creyente o social responsable, apoyamos y defendemos la enseñanza de todos los valores contenidos en el área “Educación para la ciudadanía y los Derechos Humanos”, porque creemos que son válidos para todos y no contrarios a la fe cristiana, que muchos de los que hacemos esta reflexión, profesamos.
Supuesto todo lo anteriormente expuesto, apostamos por la libertad de conciencia de cada uno y la responsabilidad personal en la toma de decisiones, sin condicionamientos ajenos, después de un estudio serio del tema.
COORDINADORA ESTATAL DE COMUNIDADES CRISTIANAS POPULARES
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