Comunicado de Granada Laica sobre la coronación de «la Aurora»

Granada Laica considera que la presencia de autoridades vulnera el principio constitucional de aconfesionalidad al no respetarse la neutralidad del Estado en materia religiosa

Comunicado de Granada Laica sobre la coronación de "la Aurora"

Granada Laica considera que la presencia de autoridades vulnera el principio constitucional de aconfesionalidad al no respetarse la neutralidad del Estado en materia religiosa

Honor a la Aurora, deshonra a los ciudadanos

«“María Santísima de la Aurora” recibía en la Plaza del Carmen la Medalla de la Ciudad de Granada. Fue el propio alcalde quien subió al palio para colocar la medalla a la Virgen. Delante de la puerta del Ayuntamiento se instaló una pequeña tribuna donde miembros de la corporación municipal aguardaron la llegada del palio.» Nacionalcatolicismo en todo su esplendor, no desentonaría que fuera Franco en vez de "el propio alcalde". ¿1950?, ¿1960? No, y tampoco una película póstuma de Berlanga: aunque parezca increíble, mayo de 2011.

Una vez más las autoridades políticas, con el Alcalde a la cabeza, autoridades militares, policiales,… participaban en un acto estrictamente religioso como la coronación canónica de la Aurora.

Desde Granada Laica entendemos que esta presencia y la condecoración con la Medalla de la Ciudad suponen una vulneración del Estado aconfesional que constitucionalmente tenemos.  El propio Tribunal Constitucional en su sentencia del 24/82, de 13 mayo establecía que el Estado se prohíbe a sí mismo cualquiera concurrencia, junto con los ciudadanos, en calidad de sujeto de actos o de actitudes de signo religioso. Por ello a título personal cualquiera es muy libre de asistir a estos actos, pero el Estado, representado en este caso por las autoridades, que como tales asistieron al acto, no están legitimadas pues con ello privilegian una determinada confesión religiosa frente a las demás religiones o convicciones no religiosas.

Evidentemente, los católicos pueden rendirle todos los honores que quieran a sus Vírgenes, pero si esto lo hace un alcalde y otros cargos públicos del Ayuntamiento o de cualquier otra Administración Pública, están defraudando la aconfesionalidad del Estado, lo que significa que están defraudando ni más ni menos que el respeto a los ciudadanos. Que pueden estar seguros de que tenemos convicciones muy diversas: ¿coronará mañana el alcalde a Mahoma, a Marx, a Peter Pan, a Bakunin, a Hitler, a Nietzsche, a Lucifer, a Bin Laden, a Messi…?

Estos actos no hacen sino recordar tiempos pasados y volver al obscurantismo medieval y donde los privilegios a la iglesia católica, en este caso, se extienden desde las subvenciones cofrades a los incumplimientos de horarios y contaminación acústica provocados por este evento.

El Alcalde de Granada impone la medalla de la ciudad

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