¿Cómo se implementaría el Estado Laico en Costa Rica?

Separar la Iglesia del Gobierno, buscar la libertad de culto e igualdad para todas las religiones: el Estado Laico consistiría en que exista una separación marcada entre el Estado y las distintas religiosidades.

Se trata de un país independizado de cualquier religión, en el cual no se mezclan con el Poder Legislativo, Ejecutivo o Judicial. Pero esto no elimina el respeto por la libre creencia.

A finales del siglo XX, la mayoría de países reflejaban en sus respectivas constituciones su Estado Confesional, en el que se definía una religión oficial pero sin negar la práctica de otra creencia.

Con el paso del tiempo, la separación Iglesia-Estado está relacionada con la libertad de culto y actualmente se encuentra plasmada en la mayoría de las constituciones nacionales, de hecho, esta tendencia es hacia una secularización (transformación) del Estado.

Actualmente, el artículo 75 de la constitución política establece que: “La Religión Católica, Apostólica Romana, es la del Estado, el cual contribuye a su mantenimiento, sin impedir el libre ejercicio en la República de otros cultos que no se opongan a la moral universal ni a las buenas costumbres”.

En Costa Rica, José María Villalta, excandidato presidencial por el Partido Frente Amplio (FA), ha explicado en diversas ocasiones que el Estado tiene como obligación, en nuestra democracia, elproteger y respetar la libertad de culto y creencia. Además, recalcó que no se deben  utilizar recursos públicos para sufragar actividades privadas, y que estas deben ser pagadas por cada religión.

Además, el movimiento por un Estado Laico en Costa Rica propone que el mismo artículo 75 se lea de la siguiente forma: “Toda persona es libre de adoptar una religión que sea respetuosa de los derechos humanos, o bien de ni adoptar ninguna. El Estado será neutral en material religiosa, pero garantizará el ejercicio de esta libertad, conforme a la ley.”

El Estado Laico ha sido analizado y solicitado desde el periodo 2006-2010 de la ex mandataria Laura Chinchilla Miranda, pero esta necesidad de reforma no avanzó.

El Papa Francisco planteó que: “La convivencia pacífica entre las diferentes religiones se ve beneficiada por la laicidad del Estado, que, sin asumir como propia ninguna posición confesional, respeta y valora la presencia de la dimensión religiosa en la sociedad, favoreciendo sus expresiones más concretas”.

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