Colegio público y bendito

Polémica en Italia por la visita de tres párrocos a un centro estatal

En España, una madre se opuso a que fuera un obispo y este canceló su ‘clase’

La confederación de padres pide que no haya actos religiosos en la escuela pública

Todo empezó por el correo de una madre enfadada. Angela Giardino escribió a otros padres de la clase de su hijo en el colegio Carducci, en Bolonia (Italia). “Les expresaba mis dudas de que fuera una decisión oportuna lo de bendecir una escuela”, explica Giardino, profesora de 40 años, cuyo hijo mayor estudia en este centro. El pasado marzo, por primera vez, la dirección del colegio público decidió tras una votación que los tres párrocos del barrio de Santo Stefano podrían entrar a bendecir los tres centros que gestionan —dos de primaria y uno de secundaria— en el caso antiguo de la ciudad. Sería un acto voluntario y fuera del horario lectivo al que no le dieron importancia. Pero la polémica creció y creció.

Saltó primero a la prensa local. Hasta el New York Times se hizo eco del malestar de un grupo reducido padres y profesores que está ya en los tribunales. Siete progenitores —de los tres centros con 1.100 alumnos— y 11 profesores (de los 120 enseñantes de los colegios Carducci, Rolandino y Fortuzzi) acudieron al Tribunal Administrativo regional —el equivalente al contencioso administrativo español— para denunciar el acto. El tribunal ha admitido a trámite su queja aunque su pronunciamiento llegó después de que las escuelas fueran bendecidas el pasado sábado 21 de marzo.

Italia, como España, tiene una red de centros públicos y laicos en los que se imparte la asignatura de Religión católica. En ambos países es optativa, aunque en España tiene más peso porque, tras la última reforma educativa, cuenta para la nota final y para obtener una beca, algo que no ocurre en el país vecino. El sueldo de los profesores de Religión sale de las arcas del Estado en ambos países. Es el consejo escolar —formado por padres y profesores— el organismo que suele dar el visto bueno con una votación a la celebración de los actos. En el caso de España, no obstante, para aprobar una visita o ceremonia basta “la autorización del director, que informará al Consejo Escolar y que ejercerá la competencia de representación institucional que tiene reconocida por ley”, señala un portavoz del Ministerio de Educación.

La aprobación de la bendición en las escuelas boloñesas fue respaldada en el Consejo Escolar por 13 votos a favor frente a dos en contra, explica la directora, Daniela Turci, todavía sorprendida por el escándalo. “Lo hacen muchas escuelas fuera del horario escolar, es voluntario”, señala la docente que lamenta que el suceso “ha creado un clima de conflicto en las aulas que será difícil recomponer”.

Una de las profesoras que votó en contra, Monica Fontanelli, ha recibido dos cartas anónimas y una llamada “de insultos y amenazas”, asegura. “No lo hice para empezar una guerra de religión, sino porque creo que la escuela pública es de todos”, considera por su parte esta otra docente de Lengua, Matemáticas, Historia o Geografía. “La escuela no es el templo de ninguna religión. No es el lugar donde llevar a cabo ningún ritual religioso”, defiende Fontanelli.

Bolonia es conocida en Italia como la Roja. Históricamente ha estado siempre gobernada por partidos de izquierdas. Y, también de forma habitual, ha conjugado con naturalidad las tendencias políticas y las cuestiones públicas con la religión. En todo el país es usual en la época de Pascua ver a los religiosos por las calles con la faja violeta de la Cuaresma y peregrinando por las casas para bendecirlas. Llegan, tocan a la puerta, el que quiere abre y el que no, no. Cuando les permiten el paso, pasan por las habitaciones y rezan. El que quiere les paga incluso una limosna.

España no mantiene este tipo de tradiciones. La última polémica relacionada con la entrada de un cargo religioso a las aulas pasó casi desapercibida. El pasado febrero, en el colegio Caballeros de Santiago de Córdoba, la protesta de una madre impidió la visita del obispo Demetrio Fernández, que este curso ha puesto en marcha un programa para acudir a los centros y explicar en persona en la clase de Religión católica qué es un obispo y a qué se dedica.

Aquí se estudia, no se fornica, Sí soy familia y no necesito tu bendición, se leía en las pancartas que una madre colocó a las puertas del colegio el día que estaba prevista la visita. En este caso, la visita sí se votó en el Consejo Escolar. La delegación de Educación de la Junta de Andalucía envió una circular a los centros cordobeses para pedirles que se hiciera de ese modo. Se aprobó con 10 votos favorables, dos abstenciones y uno en contra, explica la directora del centro, Esther Lorenzo.

La madre que hizo la protesta junto al colegio “no respetó a la mayoría, creo que la puerta de un centro no es el lugar para eso”, según la responsable del colegio cordobés, que añade que al final el obispo decidió cancelar la visita.

Los actos religiosos “no son frecuentes” en los centros públicos españoles, explica Jesús Losada, presidente de la Federación Estatal de Profesores de Enseñanza Religiosa (FEPER) y profesor de Religión. Cuando se organizan, añade, es siempre como actividades extraescolares y voluntarias.

La confederación de padres y madres de alumnos de la pública, Ceapa, prepara unas recomendaciones sobre la presencia de las religiones en las escuelas pública. El debate se centra principalmente en la asignatura de Religión y también en que “ningún tipo de acto confesional tenga cabida en un centro educativo”, explica su presidente, Jesús Salido. Asegura que, entre las familias, “cuesta hablar de laicismo en la escuela”. “Es complicado conseguir que entiendan que incluir la Religión es las aulas es doctrina y que no beneficia a los estudiantes”, concluye.

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