Coherencia en las exigencias

Desde diversos sectores se exige a los presos de ETA, como antes a Sortu… que condenen los atentados de ETA, que reclamen su disolución, y que pidan perdón a sus víctimas y familiares, todo de forma creíble, respaldado con hechos, antes de ser consideradas sus peticiones en el sistema democrático.

Si seguimos esa lógica:

-No debe aceptarse en el sistema al Partido Popular hasta que condene las actuaciones de Aznar y del partido en la guerra de Irak, con las que alentaron miles de crímenes justificados con mentiras flagrantes, y hasta que pida perdón a las víctimas y familiares… y a todos los españoles, a los que involucró. También hay que exigirle que condene los crímenes franquistas. Y todo de forma creíble.

-No debe aceptarse en el sistema a la Iglesia católica hasta que no se condene a sí misma y pida sincero perdón a las víctimas y familiares (¿no seremos todos?) por los millones de crímenes cometidos y alentados en el pasado… y en el presente (a través de su política anticondón). Y de forma creíble. Mientras no sea así, hay que exigir su disolución y, a las fuerzas políticas, que actúen en consecuencia contra esa asociación.

-Deben tomarse las medidas oportunas contra los países responsables de crímenes contra la humanidad que no los han condenado ni han pedido perdón a víctimas y familiares, y que de hecho están dispuestos a continuarlos. Empezando por el más conspicuo en este sentido, los Estados Unidos. No se aceptarán los partidos que no se compromentan de manera creíble con esas medidas.

Sin restar para nada gravedad a las acciones de ETA ni negar la necesidad de su disolución, me parece evidente que todos los otros casos que menciono son de mucho mayor alcance. Y es llamativo que la mayoría de quienes exigen condena, disolución y perdón en relación con ETA sean líderes o seguidores del PP y/o de la Iglesia, o aplaudan las políticas criminales de Estados Unidos. ¿Es que no jugamos todos el mismo juego?

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...