Codapa ve un «insulto» las palabras del arzobispo granadino e insta a la Conferencia Episcopal a «moderar a sus obispos»

La Confederación Andaluza de Padres de Alumnos por la Escuela Pública (Codapa) consideró "un insulto al raciocinio" las palabras del arzobispo de Granada, monseñor Javier Martínez, quien instó a la "desobediencia civil" contra la educación si la nueva asignatura, Educación para la Ciudadanía, "invade los derechos de las familias", por lo que la presidenta de Codapa, Pilar Triguero, pidió a la Conferencia Episcopal que "modere a sus obispos".

En declaraciones efectuadas, Triguero pidió a la Conferencia Episcopal que ante este tipo de declaraciones "tome cartas en el asunto y le diga a los obispos andaluces que piensen antes de abrir la boca".

"Los obispos temen perder la supremacía de la Iglesia católica, temen perder el control que siempre han tenido sobre una parte del curriculum docente y eso les está llevando a exagerar las tintas", agregó la portavoz de los padres de alumnos, quien agregó que, en el caso de Andalucía "además los obispos están rebotados porque en el proyecto de Estatuto se define Andalucía como una comunidad laica".

Para esta portavoz "tras esas declaraciones se esconden otros intereses que no son referentes a la mejora de la calidad de la educación sino que están más relacionadas con la financiación de la Iglesia católica, con cuántas horas de religión establecen en los colegios y si esas clases se establecen o no en el curriculum".

"Ya está bien de utilizar otros asuntos en aras de eso", agregó Triguero, para la que "la religión pertenece al ámbito de lo privado y las clases de religión se deben recibir en las iglesias y no deben estar en el curriculum".

Para la portavoz de los padres, "debe quedarles muy claro a la Iglesia que estamos en el siglo XXI y las personas deben recibir información, aunque tradicionalmente haya interesado a algunos sectores que el pueblo no tuviera acceso a la educación porque son más manejables las personas cuando tienen acceso sólo a una parte de las creencias".

Por ello, consideró "absurdas" y "faltas de sentido" las palabras del arzobispo granadino, ya que "la educación para la ciudadanía es una asignatura que se está dando en los países europeos más avanzados y esa educación democrática no entra en colisión con las creencias de una persona".

"No me explico cómo es posible que a estas alturas la Iglesia católica pueda pensar que educar a las personas democráticamente pueda enfrentarse a las creencias religiosas", agregó Triguero, que consideró esta actitud "un insulto al raciocinio de millones de padres católicos de alumnos que son practicantes".

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