Clérigos, periodistas y otros peligros

SI detrás de cada pastor demente que amenaza con quemar coranes, hay un periodista convencido de que la noticia le aupará al Pulitzer, lo que tenemos son dos problemas. Pero, además, no olvidemos que por cada ofensor del Islam, existen decenas de mártires, dispuestos a apretarse el cinturón y alcanzar el paraíso sobrevolando las vísceras de los primeros que hayan tenido la inoportunidad de cruzarse en su camino.

Por suerte, son ya muchas las voces dentro de los propios medios a favor de ignorar este tipo de hechos y no convertirlos en noticias mundiales. Pero la realidad es que siempre aparece alguien desenvainando la espada del público merece conocer, o los derechos a la información, o, si al final todo va a aparecer en Youtube,… Locura y amarillismo en el inicio de la catástrofe. Tampoco es la primera vez que parece necesario exigirles un mínimo de sensatez en estos asuntos y responsabilizarles de las consecuencias que puede tener una información sobredimensionada o alarmista. Una buena ración de ética periodística no vendría mal, así como un código moral, o incluso un juramento hipocrático, para quienes escriben la crónica del día a día.

Por otro lado, no sé si es mucho esperar, que los responsables de la salud pública americana, ingresen al clérigo en un psiquiátrico y que la justicia castigue a los responsables de propagar semejante infundio. Aunque, sin duda, lo mejor sería no hacer ni alarde ni negocio, a partir de dos de los peores frutos a los que las religiones nos tienen acostumbrados; a saber, la ignorancia y la violencia.

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...