Cínica charlotada antiabortista

Comparto la frase del novelista Marco Schwartz respecto a la manifestación del pasado sábado en Madrid: “Un ejercicio de cinismo y oportunismo político”.

Así, bajo el pretexto de oponerse a la nueva ley de interrupción voluntaria del embarazo, pero con la finalidad auténtica de hostigar al Gobierno e imponer criterios morales de los tiempos de Hipatia, se celebró esa peculiar concentración “provida”.
Opino que los autodenominados grupos “provida” no es que se opongan a la nueva ley, sino que, simplemente, rechazan la idea misma de interrupción voluntaria del embarazo. Y, además, disfrazan sus motivos reales bajo un lírico “derecho a la vida”.

Para empezar, pienso que la vida les importa un pimiento. Recordemos que durante los ocho años de Aznar se provocaron más de medio millón de abortos… nadie recuerda manifestaciones similares en aquellas legislaturas. Curioso. Y muy revelador.
Ciertamente, si de verdad les importara la vida, se concentrarían contra la pobreza, rey de reyes del Tánatos mundial. Tampoco permitirían que se boicotease la ley antitabaco, sabiendo que esa droga mata docenas de miles de personas al año. Y, por supuesto, renegarían y combatirían la “flexibilidad” laboral, auténtico matadero de seres humanos pues detrás de cada “deslocalización”, “flexibilización” o “reforma estructural del mercado de trabajo” se levanta un tsunami de infartos, muertes en el tajo, procesos cancerosos, suicidios… no, la vida, en si misma, parece importarles poco.

Además, no solo se olvidan de la vida en esos y otros aspectos (como también la borraron de su memoria durante el “Aznarato”), sino que son impulsores y defensores de políticas económicas de muerte, y no parecen dispuestos a convocar manifestaciones contra las guerras y los ejércitos.

Por consiguiente, es fácil comprobar que las llamas del ardor “provida” se apagan cuando gobiernan los suyos o peligran los beneficios. Es decir, hipocresía en su estado más puro.

Por lo tanto… ¿qué pretenden, en realidad, los autodenominados “provida”? Pues entiendo que, básicamente, imponer sus creencias rígidas. Pensemos que el aborto podría reducirse notablemente con una Educación Sexual seria, obligatoria y continuada en las Escuelas. Pero se niegan ya que esto colisiona con su visión medieval del sexo.

También resultarían útiles las campañas sostenidas sobre medios anticonceptivos. Recordemos el caso de Holanda que, debido a su Educación sexual y amplias acciones informativas, ha convertido el aborto en un fenómeno minoritario. Sin embargo, los autoproclamados “provida” siempre se opondrán a estas medidas, ya sea mediante filigranas teológicas sobre el óvulo y el alma, o con argumentos aún más inconsistentes.

En este sentido, jamás olvidemos que su postura ante el aborto aparece férrea e indisolublemente unida a su peculiar moral sexual. Esto suelen ocultarlo. Por ello, entiendo que es falso, clamorosamente falso, que defiendan realmente la vida. Lo que pretenden, repito, es imponer sus criterios morales rancios, y el tema “provida” constituye un medio. De paso, por supuesto, hostigar a un Gobierno al que aborrecen.

Por fortuna, una sociedad moderna y democrática se rige por leyes, no por los criterios morales de la religión dominante (Catolicismo, Islám, Protestantismo, etc).

Así, la ley que consagra el derecho de la mujer a interrumpir voluntariamente el embarazo existe desde hace veintitrés años y fue declarada constitucional por la Autoridad judicial correspondiente. La actual reforma tan solo persigue otorgar mayor seguridad jurídica a las mujeres. Y una nación gobernada por leyes emanadas del Parlamento y que aporten certidumbre legal, sin duda, irrita a los de siempre.

Gustavo Vidal Manzanares es jurista y escritor

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