Cinco mujeres, cinco creencias

Explican cómo conciliar fe religiosa y feminismo desde sus respectivas experiencias

Amparo Sánchez Rosell, musulmana

¿En qué medida su religión favorece la igualdad entre mujeres y hombres?

A pesar de lo que muchas personas creen y algunos musulmanes promueven, el Islam establece la igualdad entre hombres y mujeres; a pesar de la diferencia de género ninguno es superior al otro. Desgraciadamente resulta insuficiente que las bases de la religión musulmana favorezcan la igualdad entre hombres y mujeres, considero que nosotras debemos conocerlo, reivindicarlo y defenderlo para que se plasme en la realidad cotidiana. El Islam se basa principalmente en el Corán y la tradición profética o sunna, y posteriormente en los estudios de los sabios. Voy a poner ejemplos de las tres fuentes.

El Corán se dirige al ser humano en general, sin distinción de etnias, estatus, ni mucho menos de género. En ocasiones, para que no quede lugar a dudas de que se dirige a ambos sexos, remarca que atañe tanto a mujeres como a hombres: "Jamás dejaré sin recompensa la obra de cualquiera de vosotros, sea hombre o mujer" (3:195). Según el Corán, Alá designó crear seres para que lo adorasen y sirvieran. Así que creó los ángeles, los genios y los seres humanos para la tarea de servirlo. Sin embargo, al ser humano le fue asignada otra misión con la que no fueron responsabilizadas las otras criaturas: la tarea del califato. Por ello, el ser humano, no sólo es un siervo más de la creación de Alá, sino que, además, está encargado de ser el califa de Alá en este mundo. Así nos lo transmite Alá en el Sagrado Corán cuando se dirigió a los ángeles y les dijo: "Voy a disponer un califa (regente) en la tierra". Los ángeles dijeron: "¿Acaso vas a poner en ella quien la corrompa y derrame la sangre, siendo que nosotros te alabamos y proclamamos tus alabanzas?". Alá les contestó: "Yo sé lo que vosotros no sabéis". Bajo la luz de esta aleya parece innecesario hablar de la mujer y el liderazgo en el Islam ya que como seres humanos, al igual que los hombres, NOSOTRAS SOMOS CALIFAS DE ALÁ en la Tierra.

El Profeta (la paz y bendiciones de Alá sean con él) decía: "Sin duda, las mujeres son iguales a los hombres.". Y en una versión del mismo dicho profético "hadiz" narrada por el imam Ali, tras citar estas palabras del profeta Muhámmad dijo: "las mujeres son iguales a los hombres. Aquel que las honre es honorable y aquel que las desprecie es despreciable". Existen cerca de 98 mujeres reconocidas como compañeras (discípulas o Sahabiyyat) del Profeta.

El sabio Sayid Quţb dictamina que el Islam no solo reconoce sino que subraya expresamente la igualdad de estatus de los sexos, las diferencias sexuales basadas en la naturaleza no cuentan para nada, sin distinción de sexos, hombres y mujeres, son seres humanos iguales ante Dios.

¿Es posible el feminismo en el contexto de su religión?

Sí, de hecho existe. A pesar de que, al igual que algunas feministas no quieren reconocer a las musulmanas como activistas del feminismo, no todas las musulmanas aceptan el término "feminismo" por connotaciones políticas, culturales e incluso históricas de algunos países de mayoría musulmana, pero sí coincidimos en la defensa de la mujer y sus derechos.

¿Una cierta espiritualidad puede ser liberadora?

Para mí, sin lugar a dudas me ha dado y me sigue dando libertad, sin embargo no todas las personas somos iguales y no podemos generalizar. Para muchas de nosotras la espiritualidad nos proporciona Paz y Libertad con mayúsculas, te despegas del yugo del consumismo, del ego, del culto a la imagen personal…

REFERENCIA CURRICULAR

Amparo Sánchez Rosell es Presidenta de la Plataforma Ciudadana Contra la Islamofobia. Vicepresidenta de la Federación de Agrupaciones Islámicas por la Convivencia (FAICE). Expresidenta y actual Vicepresidenta del Centro Cultural Islámico de Valencia (CCIV). Fue la primera y la única mujer de España nombrada Presidenta de un Centro Cultural Islámico y de un Centro Religioso. Es empresaria de hostelería.


Bibinha Benbunan, judía

¿En qué medida su religión favorece la igualdad entre mujeres y hombres?

En el pueblo judío la religión está unida a su propia historia. Por tanto, al tratarse de una religión que no puede entenderse si no se une a la historia del pueblo, el judaísmo forma parte de la propia existencia de la comunidad y de la vida de las personas. No es un espacio en el cual uno participe o no, porque toda la cultura judía, las tradiciones, los ritos, el arte, incluso la gastronomía, están impregnadas de los principios y sentimientos religiosos. Este caso es muy particular ya que nuestro discurso histórico es también el religioso.

En el discurso histórico que trata la presencia de la mujer, ha habido grandes mujeres que han marcado hitos en el pensamiento y el comportamiento. Cada mujer de las Escrituras personifica un ejemplo, una cualidad, una conducta. Creída como milagro o sin él, la historia de la Biblia habla de mujeres con prestigio, con papeles relevantes. En la actualidad, la mujer judía vive la misma realidad que el hombre. El papel de la mujer en la sociedad judía se ha ido transformado en la diáspora, absorbiendo algunos de los valores de la cultura del entorno pero sin perder los que la distinguen, los que le son más propios. Por ejemplo, las mujeres sefarditas en España y Portugal vivían inmersas en la cultura de la Península Ibérica de la época. El judaísmo no vive asilado en una isla, nunca lo ha hecho. En el caso de las mujeres, cuando hemos vivido en sociedades con roles más destinados al cuidado del hogar, las hemos participado de esos hábitos. Aun existiendo patrones de conducta propios, hemos sido muy porosos. De modo que en el judaísmo el valor de la mujer reside, en cuanto a cualidades, en una menor necesidad de estar bajo la norma, y en cuanto a preceptos, tiene menos que los hombres porque se la considera autorregulada por su espíritu de sacrificio. Indudablemente, la nuestra es una religión antigua que centraba el papel de las mujeres en el cuidado del hogar y de los hijos, pero hoy eso ya no es un precepto religioso.

En mi propia vivencia, con un nivel de observancia relativa (no es estrictamente necesario ser observante de todos los preceptos para ser judía), no siento que mi fe me haya marcado límites por el hecho de ser mujer. Soy reflexiva y racional y vinculo mi creencia al derecho a ser espiritual. Participo en la vida laboral como un hombre y no tengo cortapisas. Por otra parte, debo decir que el hecho de vivir donde la presencia judía es escasa me permite no tener limitaciones que quizá tendría en otros lugares con mayor peso de la comunidad. Dentro de mi sociedad conozco judías de todo tipo y cada una se parece al entorno en el que vive. En Israel, por ejemplo, ocupan puestos de trabajo de toda clase y tienen muchas responsabilidades. En España no hace tanto que la mujer se incorporó al trabajo y las primeras que lo hicieron no tenían gran formación como sucede ahora en gran medida. Es decir, que todas evolucionamos con el contacto y no hay límite más que el que cada una se pueda imponer a sí misma.

¿Es posible el feminismo en el contexto de su religión?

El feminismo, entendido como movimiento social en favor de los derechos de la mujer, está vinculado a la persona. No hay en el judaísmo una norma que limite la participación en este tipo de movimientos. Mi discurso va siempre dirigido a la decisión personal porque no existen en mi religión presiones manifiestas que impidan la participación. En sí mismo, el judaísmo no condiciona. Dentro de él existen muchas corrientes y una es la reformista, en la que la mujer participa en el rezo, y que reivindica que ocupemos cargos de responsabilidad y dirección religiosa. No sé si esto se vincula de manera muy ortodoxa a los movimientos feministas, pero abre horizontes a las mujeres que quieren formar parte del rito de una manera igualitaria, tanto si esto deriva de un estudio o de una necesidad. Tampoco creo que sea estrictamente necesario reinterpretar la Biblia desde una perspectiva feminista porque en las Escrituras ya se da a la mujer un papel relevante. A nivel profundo, todas la religiones están escritas por hombres y eso no podemos olvidarlo, como tampoco que los grandes pensadores que han interpretado los textos rabínicos han sido hombres. Pero no es menos cierto que hay una revolución y me ha llamado la atención positivamente ver a las mujeres con las vestimentas propias de los hombres dirigiendo el rezo, lo que ocurre ya en algunos países. En España hay algunos movimientos en este sentido pero la comunidad no es muy grande.

¿Una cierta espiritualidad puede ser liberadora?

Siempre he entendido que la espiritualidad pertenece al ser humano, no a la religión, y esta ligada con la ética, la moral, con todo lo que nos hace ser mejores y nos da la categoría de humanidad. La espiritualidad, y sobre esto sí he reflexionado mucho, ayuda a poner en palabras los sentimientos y las emociones, y a que la razón ubique lo que hacemos para dar sentido a nuestra vida. Entiendo que la espiritualidad es un bien que nos libera, nos hace más conscientes y nos ilumina. A veces solo necesitamos luz ambiental para entender y ver la realidad pero siempre precisamos de luz. Lo que no es preciso es que la espiritualidad se practique en nombre de nadie. De hecho, cuando la espiritualidad se libera de la tergiversación humana, las personas bondadosas pueden ejercer igualmente la bondad activa. Se llega así a la conclusión de que el otro merece la misma consideración que uno mismo, incluso aunque su comportamiento no sea perfecto, y eso nos libera en la medida en que nos hace lúcidos.

Si hablamos de mujeres y cultura, yo soy un laboratorio en mí misma y así me entiendo. Nací en el seno de una familia sefardita de distintos orígenes: por el lado materno, mi abuelo era de Alejandría y mi abuela de Portugal. Mi abuelo paterno procedía del protectorado de Holanda y mi abuela de Marruecos. Yo nací en Tetuán y, aunque nunca hablé el árabe, allí aprendí a convivir con mujeres judías, árabes y cristianas. He vivido en cuatro lugares más y de cada viaje me traigo algo en el corazón. Creo que todas somos laboratorios experimentales y cuando se crean debates que nos separan me siento mal porque sé que nos unen más cosas que nos separan. De hecho, las mujeres tenemos más facilidad para la paz que los hombres y sería importante que lanzáramos mensajes de convivencia que los varones fueran capaces de seguir.

En Melilla tenemos vivencias personales profundas en relación con la convivencia de mujeres de distintas creencias. Un ejemplo: recientemente participé, a título particular, en una iniciativa solidaria en la que se dio la circunstancia de que una judía recogía alimentos para entregarlos durante la Navidad cristiana a los niños musulmanes. Creo que eso es auténtica espiritualidad.

REFERENCIA CURRICULAR

Bibinha Benbunan es licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid, doctora en Psicología por la Universidad de Granada, especializada en Psicología de la Salud y en Psicología de la Educación. Profesora universitaria de Ciencias Psicosociales Aplicadas, Educación para la Salud y Habilidades de la Comunicación en la Universidad de Granada. Directora de la Escuela de Enfermería de Melilla y Decana de la Facultad de Enfermería de Granada. Ha dirigido y participado en numerosos proyectos formativos.


Mª Carmen González Delgado, presbiteriana

¿En qué medida su religión favorece la igualdad entre mujeres y hombres?

Hay que tener en cuenta una realidad importante y es que dentro del amplio campo que componen las distintas iglesias protestantes, las formas de organizarse son muy diversas y hay opiniones para todos los gustos en cuanto a la visión que se tiene sobre el tema de la igualdad entre hombres y mujeres.

Hay diferentes formas de organización o sistemas que podemos clasificar en tres grandes bloques:

Sistemas de organización: Episcopal, Presbiteriano y Congregacional. A este último es al que pertenezco y soy miembro de esta comunidad de creyentes, concretamente de la 1ª Iglesia Evangélica Bautista de Madrid, sita en la c/ Gral. Lacy 18 cuya presencia Bautista data en Madrid desde el año 1870.

Mi opinión la baso en mi propia experiencia durante muchos años y me remonto a los años sesenta. Es cierto que desde entonces las cosas han cambiado mucho, pero opino que lo ideal es ir evolucionando permanentemente, progresar, contextualizar la realidad social con la bíblica y es por ello que, actualmente, en las iglesias Bautistas existen Pastoras ordenadas, Diaconisas, Maestras de Escuelas Bíblicas y muy diversos cargos llevados por mujeres al igual que los hombres para realizar servicios que favorecen llevar a cabo los Ministerios y la Misión de las Iglesias.

¿Es posible el feminismo en el contexto de su religión?

He de decir que las mujeres nunca debemos de bajar la guardia en cuanto a la lucha hacia la igualdad, ya que en nuestra sociedad aún padecemos multitud de desigualdades, diferencias, abusos y actitudes (incluso por parte de algunas mujeres) que distan mucho de estar cerca de unas condiciones de igualdad con respecto a los hombres y lo peor de todo esto es que, históricamente, la religión ha malinterpretado, propiciado y pervertido el mensaje de lo que proclaman, a favor de establecer, casi siempre aprovechándose de la ignorancia y buena voluntad de las personas, las diferencias inexistentes que se han adjudicado a favor de ellos, para establecer un mensaje de dominio y supremacía hacia la mujer, la cual siempre ha de cumplir un rol de subordinación. Indudablemente esta opinión se ajusta a nuestra cultura occidental ya que en otras culturas, como todos sabemos, las cosas pintan muy, pero que muy mal. Sí hemos de estar atentos, mujeres y hombres, a que cada vez haya menos desigualdades en este sentido, creo que en mi comunidad de creyentes hay bastante acuerdo en el entorno eclesial para ir erradicando roles que ya huelen a naftalina.

¿Una cierta espiritualidad puede ser liberadora?

Aquí voy a ser muy rotunda en mi respuesta que es un sí sin ninguna sombra de duda, pero no una "cierta espiritualidad", sino una espiritualidad convencida y absoluta, si entendemos por espiritualidad el estrecho vínculo que esta tiene con la fe. Tienes fe o no la tienes y fe y espiritualidad son dos elementos inseparables y permanentes en el creyente. Podemos tener, como humanos e imperfectos que somos, algunos baches o altibajos en nuestra vida, incluso dudas razonables que hemos de satisfacer, es decir, no creer porque sí o porque la sociedad en la que vives te aboca a ello, ya que estos elementos no son para un rato de sentimentalismo ni para unas circunstancias determinadas sino, como apunté anteriormente, son permanentes y se tienen o no se tienen.

En el N.T. en la carta a los Hebreos c/11 encontramos una amplia definición de la fe, v-1 "Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve".

Evidentemente, esto no puede aceptarse bajo una consideración racional, tan sólo puede ser bajo una dimensión espiritual y una fe que se ha sentido y aceptado. Personalmente, y desde esta espiritualidad/fe, entiendo que ello me aporta certeza y convicción lo cual me produce una experiencia liberadora para el presente y el futuro.

Tengo motivos personales para explicar por qué soy Bautista, con todos los defectos que conlleva cualquier institución humana ya que la perfección no existe por mucho que nos empeñemos en alcanzarla, pero quizá sería alargar y abusar de este cuestionario.

Voy a añadir algunos ejemplos de la actitud que Jesús ejerce durante su vida y ministerio con relación a las mujeres. Y cuando digo Jesús, digo Evangelio, y cuando digo Evangelio digo, "Buenas noticias" para todos, es decir, Él es el protagonista y la fuente donde uno bebe y se sacia de liberación y no bebiendo de las tradiciones que se han ido sumando, las cuales han ido de alguna manera opacando, por no decir anulando, el propósito liberador que Jesús nos ofrece.

Jesús fue un gran iconoclasta que rompió muchos moldes en una sociedad hipócrita y opresora. Su acción fue siempre a favor de los más vulnerables, pobres, mujeres, marginados… Con respecto a esto, los documentos de su actitud manifestados en la Biblia (acción imposible e inaceptable de practicar en esa sociedad) son muy claros:

Incluyó a las mujeres en su séquito. (Mr. 15: 40-41)

Habló con ellas en público. (Jn. 4: 27)

Dedicó tiempo a enseñarles. (Lc. 10: 39)

Permitió a una prostituta lavarle los pies. (Lc. 7: 36-38)

Prestó una atención muy especial cuando las madres llevaban a sus niños con fe para bendecirles. (Mr. 10: 13 -16)

Defendió y rehusó condenar a una adúltera, ya que las leyes que se aplicaban por adulterio, eran exclusiva e injustamente hacia las mujeres (lapidación, ¿nos suena hoy en día?) (Jn. 8: 1 -11)

Por ir terminando:

Fue a las mujeres a las que confió el testimonio inicial de su Resurrección. (Mt. 28: 9 -10)

Esto es sólo un botón de muestra. Creo que sobran más comentarios sobre el modelo a seguir y en lo que ha degenerado el fundamental propósito de Liberación y "Buenas noticias" (Evangelio) para todos y todas.

Mi última reflexión parte desde El Génesis (1:27) donde se dice: "Varón y Hembra los creó". Es decir, hembra y hombre son un proyecto de humanidad imposible de realizar sin ambas partes. Las jerarquías, desigualdades, abusos e injusticias aplicadas a las mujeres a lo largo de la historia y actualmente por parte de los hombres, sobran.

Si estas opiniones que vierto a título personal, ya que no estoy representando ni lo hago en nombre de ninguna religión aunque pertenezca a una muy concreta ya citada, responden a un perfil feminista, lo acepto aunque no me gusten los radicalismos en ningún ámbito.

REFERENCIA CURRICULAR

Mª Carmen González Delgado es Diplomada en Ciencias Bíblico–Pastorales por el Instituto Superior de Estudios Teológicos de España (ISETE), institución integrada en la Universidad Bíblica Latinoamericana, y Diploma por la Universidad Complutense de Madrid en el Programa de Humanidades Universidad para los Mayores. Ha impartido clases como maestra de Estudios Bíblicos durante varios años en la Escuela Bíblica de la 1ª Iglesia Evangélica Bautista de Madrid.


Teresa Lanza, católica

¿En qué medida su religión favorece la igualdad entre mujeres y hombres?

Mi religión, la católica, no favorece en nada la igualdad entre mujeres y hombres ya que al parecer se han quedado estancados en el siglo XIV al ignorar, sistemáticamente, que las mujeres somos ciudadanas con los mismos derechos que los hombres. Las diferencias biológicas entre mujeres y hombres no pueden ser razón para imponer y privilegiar a un género sobre el otro. Dios nos ama por igual… Es el sistema patriarcal machista que nos coloca en condición de minoridad y ello está impulsado por la visión bíblica que se hereda de generación en generación.

La iglesia católica, en lugar de ser un puente para salvar las diferencias, se constituye en el espacio de profundización de ellas. El temor atávico a la mujer, el placer y la sexualidad obnubilan sus sentidos, sus criterios y su capacidad de discernimiento.

¿Es posible el feminismo en el contexto de su religión?

Por supuesto que sí. Hay un gran número de feministas católicas que buscan cambios al interior de la iglesia para ejercer ciudadanía plena como mujeres de fe. También las teólogas y monjas feministas van haciendo aportaciones permanentemente a la reflexión teológica y política del papel de las mujeres en las estructuras religiosas. Existe una re-lectura e interpretación de la Biblia y las enseñanzas católicas que son liberadoras, y nos permiten seguir teniendo el deseo de profesar el catolicismo y ubicarnos en los mandatos de su doctrina social y de otros instrumentos como el Concilio Vaticano II y la Doctrina del Probabilismo.

Sin duda, es el clero el que se resiste a los nuevos vientos y a los nuevos tiempos, son ellos que dañan las relaciones entre las mujeres y los hombres católicos. El feminismo de las mujeres de fe, permanentemente, va proporcionando nuevas herramientas para cuestionar a una estructura que es del pueblo de Dios y no de un grupo de hombres poderosos, supuestamente "célibes", que están atrincherados en sus palacios de mármol y cristales y a los que les cuesta mirar hacia abajo, allí donde está el rebaño.

¿Una cierta espiritualidad puede ser liberadora?

La espiritualidad es absolutamente liberadora, nos permite encontrarnos a nosotras mismas, hurgar en nuestro interior, en nuestra mente y en nuestros corazones. La filosofía feminista nos ayuda a ubicar nuestras indignaciones y rebeldías y canalizarlas junto a nuestras expresiones espirituales, afectivas, eróticas o de otra índole, manteniendo la fe católica que profesamos. También nos permite saber que, para Dios, todas las formas de amor son sagradas y que es un ser perdonador, acogedor, infinitamente amoroso, que no conoce de odios y discriminaciones. Por eso quienes aman siendo homosexuales o lesbianas, quienes abortan porque así lo decidieron, de ninguna forma pueden marginalizarse de la iglesia y de la espiritualidad.

REFERENCIA CURRICULAR

Teresa Lanza Monje es egresada en Derecho y Ciencias Sociales. Fundadora y actual Directora de Católicas por el Derecho a Decidir en Bolivia, Fundadora del Colectiva "Género y Teología", Fundadora y ex-Coordinadora, Colegiada Nacional de la "Articulación de Mujeres por la Equidad y la Igualdad", Autora e Impulsora de la Estrategia "El Cairo Va!", Co-Fundadora y Actual Coordinadora de la Ms Nacional de Vigilancia de los Derechos Sexuales y Reproductivos, Ex-Coordinadora Nacional del "GRUPO DE TRABAJO SOBRE EMBARAZO NO DESEADO Y ABORTO", Integrante del Directorio del Capítulo Boliviano de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo, Co-Fundadora de la Campaña "28 de Septiembre" por la Despenalización del Aborto/Bolivia, Ex-Coordinadora Colegiada de la "Red Latinoamericana de Católicas por el Derecho a Decidir", Fundadora del Colectivo "Libertades Laicas" en Bolivia.


Yolanda Alba, masona

A lo largo del devenir histórico, a las mujeres -la mitad del Cielo como las describía Mao-, es decir, a media Humanidad, se les negó el derecho a la Libertad en toda su extensión. Y ellas lucharon por reconquistar sus derechos violados, se fueron imponiendo para que su voz fuera escuchada y sus pensamientos respetados. Fueron descorriendo el velo de la ignorancia y la esclavitud, abriendo un sendero de luz hacia la Libertad plena. Contradictoriamente, por muchos siglos consideradas la mitad esencial de la Iluminación espiritual, estuvieron y todavía están ausentes de las jerarquías de casi todos los templos del mundo. Se suele suponer históricamente que la imagen cultural del padre se produjo "hace alrededor de 8.000 años" (Gérard Mendel, 1968). Sería el comienzo de los grandes sistemas patriarcales, el nuevo orden mundial al que acompaña el cambio de sexo de todas las divinidades primigenias; hasta entonces no habrían existido sacerdotes ni dioses sino solamente una diosa universal y sus sacerdotisas. El Patriarcado se basa en la negación de la autoridad espiritual de las mujeres y la negación de la divinidad femenina. Existe una relación entre la posición históricamente inferior de las mujeres y la desaparición de la diosa, del mismo modo que hay un paralelismo entre el papel dominante de los hombres y el monoteísmo (masculino).

Cuando el lado femenino de la Humanidad comienza a hacerse notar en las Ciencias, las Artes y el Pensamiento es precisamente a partir del siglo XVIII (independencia de América, Revolución Francesa, Ilustración). A partir de ese momento histórico, desencadenante del pensamiento liberal, es cuando nombres femeninos comienzan a aparecer en ámbitos hasta entonces vedados, irrumpen con fuerza -y a regañadientes- y muchos varones tienen que reconocer su valía. La corriente feminista brota en Francia con impulso tal que llega a inundar los campos de la Franc-masonería, en la cual aparecen inteligentes, activos y denodados partidarios del reconocimiento de los derechos a la mujer para que, por propios merecimientos, pueda entrar con plenitud de derechos en los templos masónicos (Descartes, Condorcet). Estábamos ante uno de los momentos históricos más importantes para el futuro de la Humanidad. Estaba germinando otra revolución que trastocaría el orden social hasta entonces establecido: la emancipación de las mujeres. Por todo ello es muy natural que, dentro de todo este auge de conocimientos, a las mujeres les interesara la Masonería por sus principios fundamentales: las Igualdad-Libertad-Fraternidad, el Librepensamiento y la negación de cualquier dogma (entre otros). La Ars Structoria, el Arte de la Construcción -siempre siguiendo el ritmo de la evolución social, jurídica y política- había contribuido a lo largo de los siglos a simbolizar a la vez que a potenciar la democratización. Desde el siglo XIV existían ya en la Masonerìa Operativa maestras y obreras de los gremios, tal y como la historiografía está constatando. A principios del siglo XVIII -el de la Libertad y la Luz- las logias se abrieron, asimismo, a otros obrer@s que no eran albañiles o del oficio de la construcción. En Francia, desde 1740, algunas logias comenzaron a iniciar a las mujeres en tanto que miembros (y no hay que olvidar tampoco que al principio del siglo las mujeres poseían en la mayor parte de Europa el mismo estatuto que una criatura menor). La Masonería moderna o Especulativa se extendió por todo el continente europeo. Y, en el siglo XIX, se abriría una profunda fisura en ella cuando muchas logias de Europa dejaron de exigir una creencia religiosa, a los posibles candidatos a la iniciación, y abrieron sus templos a personas de cualquier concepción religiosa (ateos y agnósticos inclusive). En el siglo XX, la evolución no se detuvo y se reconoció a las mujeres su derecho a ser masonas en pie de igualdad. Al igual que entonces, es tiempo ya, en el siglo XXI, de rehacer y reescribir la realidad histórica de la pertenencia de las mujeres a las logias y afrontar, sin restricciones, el papel importante que representaron en la Orden.

En el último cuarto del siglo XIX, el Feminismo, la Masonería, el Librepensamiento y los positivistas, los krausistas de la Institución Libre de Enseñanza y el espiritismo, constituían un sector sociocultural del que era difícil establecer sus fronteras interiores, frecuentemente existía ósmosis entre todas estas tendencias que, por lo demás, tenían respuestas comunes ante los mismos estímulos. En España, los temas de la educación de las niñas y las escuelas laicas serán el caballo de batalla de todas estas mujeres, que lucharán por la emancipación de la mujer en todos los campos y con todas las armas a su alcance. Rosario de Acuña (la Hermana Hipatía) -una de nuestras feministas históricas- ya reivindicaba, en bien de la Humanidad entera, no sólo la igualdad jurídica entre hombres y mujeres sino algo más profundo que parte del género masculino se niega todavía hoy a aceptar: el desmoronamiento de la sociedad patriarcal. Abogó siempre por una sociedad democrática y laica -donde se respetan y conviven todas las creencias y religiones-. Y como ella: Belèn Sàrraga, Concepción Arenal -como miembro de la dirección del Ateneo Artístico y Literario había sido una de las impulsoras de la Asociación para la Enseñanza de la Mujer, relacionada con los krausistas de la Institución Libre de Enseñanza-, Angels Lòpez de Ayala, Carmen de Burgos, Consuelo Vergès, Clara Campoamor y tantas màs…

Hoy, en el siglo XXI, la constante y creciente incorporación de mujeres, de todas las edades, que llaman a la puerta de las Logias pidiendo su ingreso y participación, lo hacen también perplejas ante la realidad de los llamados Masones Regulareso de tradición escocesa-, que las excluyen paradójica y contradictoriamente con respecto a sus inviolables, aceptados y decretados principios de Igualdad y Fraternidad. Ello supone, de facto, una inequidad antidemocrática y un anquilosamiento pétreo que denota, precisamente, un aferramiento al anti-Progreso de la Humanidad -objetivo de la Orden-. Recordemos que, desde el siglo anterior, el valor de la Igualdad entre las personas de distinto sexo -no sólo la igualdad de oportunidades entre ambas- ya forma parte del imaginario social, legal y político, e incluso el concepto de Diversidad alcanza ya a extenderse en las prácticas políticas, sociológicas y demográficas. Sí, es la Masonería Mixta -no excluyente, liberal y de tradición francesa- la que comprende mejor nuestro tiempo presente. Pero si ambos grupos –escoceses y franceses– rechazan el dogma, ¿por qué no se combate con fiereza ese supra-dogma del sistema social perverso, no-igualitario, llamado Patriarcado? ¿Desde qué conciencia, racionalidad, ideología o imaginario o escuela teórica?

Si la Tolerantia -otro de los principios de la Orden- es respeto y consideración hacia opiniones y/o prácticas de los demás, aunque sean diferentes a las nuestras, entonces, en esa lógica, no sería respetable el machismo (ergo el Patriarcado) como sistema desigual y opresor que es por definición y que ha sido el preponderante a lo largo de la historia. Ademàs hoy, urbi et orbi, está aceptado que el principal descubrimiento de los últimos tiempos, el que más ha impactado a la sociedad occidental y el que más está transformando los usos y costumbres, es, sin duda alguna, la emancipación de las mujeres como personas libres y, por ende, su igualdad -desde la diferencia- con respecto a los hombres. Una de las revoluciones que contribuyeron al Progreso de la Humanidad en el siglo pasado ha sido, sin duda, el logro social de la equidad de derechos y deberes de mujeres y hombres, derechos que a ellas se les limitaron durante mucho tiempo -sin cantar victoria por completo pues aún en muchos lugares del mundo se somete al género femenino a bárbaras discriminaciones-.

Hoy las masonas, mujeres librepensadoras, presentes en todos los continentes de la Madre Tierra, representan, sin duda, la reivindicación de la disidencia como emanación de un espíritu libre: siguen la estela de las valientes herejes, sanadoras y sabias, ocultistas, brujas irreverentes e iniciáticas, constructoras de un mundo nuevo, artesanas del cambio, pioneras, progresistas, feministas siempre, heroínas, cuya doble osadía, el pensar y vivir libremente y el atreverse a hacerlo, finalizó -en muchísimas ocasiones y en todas las culturas y civilizaciones- con la muerte a manos de los intolerantes. Todas ellas hijas de la Matria, que es un lugar por construir que proviene de nuestra pertenencia a la Tierra, carece de fronteras y se puede edificar en cualquier lugar, pues nace del anhelo de crear un mundo distinto. De-constructoras a la postre de arcaicas y oprimentes estructuras que las encorsetaban en roles predefinidos.

REFERENCIA CURRICULAR

Yolanda Alba es periodista, escritora, traductora, editora y artista. Realizó estudios de Bellas Artes y comenzó a publicar en el diario Pueblo antes de su licenciatura en Ciencias de la Información en la Universidad Complutense. Después lo hizo en el diario El País, ocupación que dejó para trabajar en el gabinete de la ministra de Asuntos Sociales Cristina Alberdi. Realizó varios documentales, uno de ellos premiado con el premio Emakunde del gobierno vasco. Es fundadora del Forum de Mujeres Periodistas del Mediterráneo y vicepresidenta de la Red Europea de Mujeres Periodistas. Ha dirigido varias revistas feministas y culturales. Ha publicado poesía, ensayo y "nouvelles". En 1998 recibió en Marsella un Premio de Excelencia Literaria de UNESCO. Ha impartido conferencias sobre Género y Comunicación en múltiples Universidades de Europa, África y en otros organismos. Es consejera de INFOMEDIO (www.infomedio.org). Ha dirigido el comité catalán de ACNUR/UNHCR en  2009 y ha sido nombrada Chairwoman the Spanish Federation of Female Entrepreneurs (AAPEME). Ha traducido del francés ensayo y novela. Es Maestra Masona.

Este artículo forma parte del número 18 de la Revista "Con la A" dedicado a "Creyentes, librepensadoras y descreídas"

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