Cierran filas en torno a la defensa del Estado laico

COMENTARIO: Al final de la noticia se hace alusión a que los epecialistas comentaron las diferencias entre laicidad y laicismo. Al no especificar nada más, no podemos conocer el sentido de esas intervenciones, pero por ello queremos dejar claro que rechazamos la perversa utilización de estos términos para referirse a una "laicidad" positiva y respetusoa con la religión, frente a un "laicismo" antirreligioso. Laicidad y laicismo son conceptos similares, uno se refiere a las condiciones que deben cumplir para que el Estado sea laico, y el otro es el movimiento o doctrina que trata de conseguir ese Estado laico. En este sentido la laicidad y el laicismo buscan la aplicación real de la libertad de conciencia (entre la que cabe incluir la libertad de religión), la neutralidad del Estado y la separación del Estado de cualquier confesión religiosa.


La necesidad de defender el principio de laicidad del Estado mexicano fue el consenso que lograron los participantes en el Seminario Religiones y Laicidad en el México Actual como única garantía de preservar la pluralidad y evitar el avasallamiento y preponderancia de una religión sobre otra.

En este encuentro convocado por la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), los participantes expusieron que la conquista de la laicidad es irreversible, y así debieran entenderlo aun los que insisten en establecer una hegemonía cultural.

El secretario de Vinculación con la Sociedad Civil e Incidencia en Políticas de la CDHDF, José Antonio Guevara, hizo notar que en el ejercicio de la libertad religiosa hay diferentes interpretaciones, y la única forma de mantener la pluralidad sin caer en la fragmentación es reafirmar el carácter laico del Estado.

Precisó que la laicidad de las instituciones políticas implica que las normas y criterios de un Estado no deben estar definidos por un credo religioso o moral particular.

"La laicidad es una forma de garantizar y proteger el derecho de todas las personas a decidir de manera libre acerca de su religión y constituye un freno a cualquier tentativa de oficializar una opción religioso o moral, la cual, incluso siendo la mayoritaria de la población, no debe tener carácter obligatorio", puntualizó.

En ese sentido, la directora de Católica por el Derecho a Decidir A.C., María Consuelo Mejía, consideró que es necesario atajar los embates de la jerarquía católica conservadora en contra del principio de laicidad del Estado mexicano, que tiene como objetivo recuperar los privilegios económicos, políticos y sociales, así como la hegemonía cultural de la religión católica.

Cuando se insiste en este objetivo los afectados son todos los creyentes, independientemente de su religión particular, ya que son agraviados en su derecho a la libertad de conciencia, que es un requisito esencial para el ejercicio de la autonomía.

Quizá por ello, la secretaria ejecutiva del Observatorio Eclesial, Gabriela Juárez Palacios, adelantó en su oportunidad que ante el próximo proceso electoral de 2012, las organizaciones pertenecientes a este observatorio harán un pronunciamiento a favor del Estado laico.

Mientras especialistas detallaron la diferencia entre laicidad y laicismo, el titular de la Secretaría de Asuntos Jurídicos del Foro Intereclesiástico Mexicano, Jesús López Lobato, criticó la afirmación de que "todos los mexicanos somos guadalupanos", como lo dijo el propio presidente de la República.

Afirmaciones como esta, subrayó, además de ser anticonstitucionales y un agravio al carácter laico del Estado implica discriminación para quienes no siendo guadalupanos siguen siendo mexicanos.

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...