Ciencia o religión, ¿en qué confían más los mexicanos?

En el sistema de valores de las sociedades va incluida la manera de ver a la ciencia y la tecnología, así como las expectativas y los temores puestas en ellas. En algunos círculos sociales puede ser muy común pensar que los avances científicos y tecnológicos son deseables, pero, ya entrado el Siglo XXI, también se expresan otras visiones: sospechas hacia la ciencia y frustraciones ante la tecnología.

Por un lado, asombran avances como la inteligencia artificial; pero por otro, las narrativas anticientíficas fluyen con una rapidez y articulación también impresionantes. ¿Cuál es la actitud que muestran los mexicanos, en lo general, hacia la ciencia y la tecnología?

Como en muchos temas de interés, la Encuesta Mundial de Valores realizada en México 2018 registra las actitudes y creencias de los mexicanos también en este tema.  Por ejemplo, el 61 por ciento de los mexicanos, la mayoría, está de acuerdo en que «La ciencia y la tecnología están haciendo que nuestras vidas sean más sanas, más fáciles y más cómodas»; pero una nutrida población que representa el 19 por ciento está en desacuerdo.

Los jóvenes tienden a estar más de acuerdo en esto que los mayores, así como también los mexicanos que tienen estudios universitarios apoyan más esta creencia que los que tienen estudios medios o básicos. La visión de que la ciencia y la tecnología traen beneficios la comparte el México más joven y más escolarizado.

Otra frase que se preguntó es la siguiente: «Gracias a la ciencia y la tecnología habrá más oportunidades para la próxima generación». El 71 por ciento estuvo de acuerdo ella, mientras que el 13 por ciento estuvo en desacuerdo. En este caso el apoyo al lado científico-tecnológico es más alto, pero esta creencia no se arraiga ni en la edad ni en la escolaridad, como en el caso anterior. Si acaso, el grupo de edad intermedia, de 30 a 49 años, es un poco más escéptico. Pero tanto jóvenes como mayores parecen poner igualmente su confianza en que la ciencia y la tecnología traerán más oportunidades a las generaciones futuras.

Finalmente, y a pesar de la «fe» en la ciencia y la tecnología que se observa a través de esos dos reactivos o preguntas, cuando se ponderan éstas con la fe religiosa las cosas cambian. La frase «Dependemos demasiado de la ciencia y no lo suficiente de la fe» generó un acuerdo de 40 por ciento y un desacuerdo de 17 por ciento. Es decir, en este caso el 40 por ciento parece inclinarse más hacia el lado de la fe que de la ciencia. Los mexicanos de mayor edad sean los que más de acuerdo están con esta frase.

Con mayor claridad, y a pregunta expresa que contrapone la ciencia y la religión, ésta última se lleva un apoyo importante. El 40 por ciento dijo estar de acuerdo con la frase «Cuando la ciencia y la religión entran en conflicto, la religión siempre tiene la razón»; mientras que el 60 por ciento estuvo en desacuerdo. En otras palabras, la ciencia tiene más seguidores, pero la disputa está peleada y la religión no queda muy atrás.

Según la Encuesta Mundial de Valores, en países como Alemania, China y Corea del Sur, el balance de opinión se inclina marcadamente hacia la ciencia por encima de la religión, por mucho. En contraste, en países como Bolivia, Irak, Nigeria o Pakistán, la opinión se inclina hacia la religión, muy por encima de la ciencia. En México, como vimos, la opinión está más dividida.

Este tipo de encuestas de valores nos permiten conocernos mejor como sociedad. Con estas distribuciones de opinión en el país, no es de extrañarse que algunas medidas o posturas de gobierno que puedan sonar como anti-científicas o anti-tecnológicas, cuenten con cierto apoyo popular.

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