China quiere controlar a los protestantes permitiendo cultos sólo en lugares oficiales

Aunque la libertad religiosa está recogida en la Constitución de China, oficialmente un Estado aconfesional, el régimen comunista permite cinco cultos -Protestantismo, Catolicismo, Budismo, Islamismo y Taoísmo- sólo en lugares oficiales controlados por el gobierno.

La Administración Estatal de Asuntos Religiosos de China (SARA, siglas en inglés) informó el pasado 25 de enero en su página web (www.sara.gov.cn) que obligará a reunirse a los 23 millones de protestantes oficiales que tiene China en los lugares designados, ya que calcula que un 30 por ciento llevan a cabo reuniones clandestinas.

Se especifica que una de las prioridades religiosas para China en 2011 será “guiar” a los millones de protestantes clandestinos que hay en el país asiático para que rindan culto en “los lugares reconocidos por el Gobierno”.

La agenda de la SARA no detalla los métodos que usará el gobierno para obligar a los protestantes a acudir a los lugares considerados legales.

En esta misma línea, el buró anunció que también prohibirá las “peregrinaciones privadas” a la Meca en el caso de los musulmanes, fuera de los viajes en grupo que Pekín organiza y que en 2010 acogieron a 13.000 pasajeros.

60 MILLONES DE PROTESTANTES

El movimiento protestante ha avanzado rápidamente en China en los últimos años y entre sus seguidores se encuentran muchos activistas y disidentes del régimen.

Grupos de derechos humanos y religiosos indican que el número de seguidores de la iglesia Protestante en China alcanza en realidad los 60 millones, y calculan que la mitad de ellos se reúnen en las llamadas “iglesias domésticas”, fuera de la liturgia oficial controlada por Pekín.

Estas iglesias, como hemos dicho, están consideradas ilegales por el régimen comunista, por lo que persigue y reprime a quienes asisten a ellas, denuncian estos grupos.

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