Cerca de 1.500 apóstatas han acudido a Protección de Datos tras la negativa del arzobispado

La Agencia Española de Protección de Datos ha recibido en los últimos meses la reclamación de hasta 1.500 ciudadanos a los que el Arzobispado de Valencia ha rechazado su petición de apostasía.

Estas solicitudes fueron presentadas de manera conjunta el pasado 24 de junio, en una acción dentro de la campaña Jo no t'espere, organizada por los colectivos críticos con la visita de Benedicto XVI. La curia que preside Agustín García-Gasco respondió a todos de manera negativa, afirmó ayer una representante del grupo, Maribel Romero, y en la mayoría de casos con el mismo argumento: que los libros de bautismo no son un registro de católicos.

Los apóstatas replicaron en octubre con un recurso colectivo ante Protección de Datos, que incluía las reclamaciones de los cerca de 1.500 solicitantes, agregó Romero. El organismo estatal ha pedido ahora, para poder entrar en materia, que cada interesado envíe la contestación individual recibida del arzobispado. Como publicó ayer Levante-EMV, la Agencia de Protección de Datos ha asumido hasta ahora parcialmente los planteamientos de los apóstatas que desde 2004 han ido exigiendo a la curia valenciana que les dé de baja. La quincena de resoluciones emitidas sobre este asunto instan a la Iglesia no a borrar de sus libros los nombres de estas personas, pero sí a anotar que han ejercido «el derecho de cancelación».

El arzobispado, sin embargo, no acepta el criterio de la agencia estatal y ha optado por recurrir sistemáticamente estas resoluciones ante la Audiencia Nacional. Una mirada a los archivos de Protección de Datos sobre este tipo de reclamaciones revela además que esta actitud es casi exclusiva de la jerarquía valenciana. Más de quince diócesis han recibido escritos del organismo en esta línea y sólo las de Valencia y Madrid han decidido continuar la batalla judicial en el alto tribunal (el facultado para revisar las decisiones de la agencia).

La jerarquía local se niega incluso a hacer efectiva la anotación de las bajas hasta que no haya sentencia, a pesar de que, al menos en uno de los casos, según ha podido constatar este diario, Protección de Datos se ha pronunciado en su contra y le denegó que no ejecutara su resolución bajo el argumento de que lo tenía recurrido.

En opinión de uno de los impulsores del movimiento apóstata, Albert Villanova, «la cuestión de fondo parece la negativa de la Iglesia a admitir que el Estado le diga lo que tiene que hacer».

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