Cementerio libre de Circasia

Fue terminado en el año de 1.930 y fundado en 1.933, la importancia del Cementerio es a nivel histórico, cultural y religioso.

Debido a la muerte de una persona, no católico, se creó una fuerte controversia en el pueblo, ya que solo existía el cementerio católico, el sacerdote y el alcalde de la época no permitieron que se le diera sepultura en el cementerio católico, además de esto, no permitieron que les dieran sepultura en uno de los pueblos vecinos, debido a esto, los familiares tomaron la determinación de enterrarlo en la finca donde habitaban,  que estaba ubicada en la Vereda La Concha, pero los denunciaron ante la policía por tener enterrado un muerto, en un territorio no destinado para esto. Entonces, como última estancia, optaron por enterrarlo en el muladar, que era un terreno abandonado, donde enterraban cadáveres desconocidos, o que no se encontraban nunca sus parientes, algunos fueron enterrados en fosas comunes. 

Por estas situaciones, don Braulio Botero Londoño, perteneciente a una secta masónica (personas de libre pensamiento), pensó en su futuro, y de lo que iba a pasar con él y su familia. Por esto decidieron construir el Cementerio Libre, pero debido a la indisposición de las personas del pueblo, no se podía avanzar en la construcción de este, porque cualquier avance era derrumbado, duró mucho tiempo, en poder construirlo, y hasta fue perseguido para matarlo, fue en ese momento que decidió partir hacia Suiza, donde conoció a Antonio José Restrepo, quien fue embajador de Colombia en ese país y también era masón.

En la administración de Michelsen, pudieron avanzar un poco más en la construcción, por que este presidente estaba de acuerdo con la obra, pero con el próximo presidente no corrieron con la misma suerte, pues no estaba de acuerdo, entonces volvieron a ser víctimas de persecuciones e interrupciones, robaban las estatuas obsequiadas al cementerio, por este motivo la obra estuvo suspendida por un buen lapso de tiempo, sin embargo, con la construcción del terminal de transportes en Armenia, en el lugar donde se encontraba el cementerio, debieron buscar un lugar, para trasladar, los sepultados allí, y el único lugar disponible era el cementerio libre, por esta razón, apoyar la conclusión de la obra.

Dos alemanes, entre ellos Guillermo Villegas, propietarios de una fábrica en Circasia, colaboraron con la construcción.

La arquitectura del Cementerio Libre es toda inspirada en la masonería, sus símbolos como el compás y la escuadra, y la frase "Cristo: Arquitecto del Universo".

Allí también encontramos el Himno a los muertos, escrito por Antonio José Restrepo, en Ginebra, Suiza, el 2 de noviembre de 1.932. Y un mural en madera, que significa, amar y libertad. Además los padres de Carlos Lehder, Guillermo Lehder y Elena Rivas de Lehder, están enterrados en este cementerio. En el cementerio está prohibido que los sacerdotes oficien misas.

Don Braulio Botero Londoño nació el 5 de enero de 1.903 y murió el 11 de abril de 1.994. Su segunda esposa, cuenta con poco más de 60 años, aún viva.

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