Católicas a favor del aborto: una realidad en América Latina

Movimientos de mujeres católicas que se pronuncian a favor del aborto son una realidad en América Latina. Aunque no se han visto exentos de crítica, reafirman sus convicciones apoyándose en el Código de Derecho Canónico, la carta que en la que se encuentran los derechos y deberes de quienes profesan el catolicismo.

Desde hace casi veinte años, Sandra Mazo lidera la iniciativa Católicas por el Derecho a Decidir (CDD) en Colombia, que forma parte de una red latinoamericana que tiene presencia en doce países de la región, incluyendo México.

Tras dedicar la mayor parte de su vida a defender los derechos de las mujeres, Mazo creó una organización laica de mujeres católicas con un carácter feminista que no forma parte de la estructura eclesiástica: «Hacemos parte del movimiento social de mujeres y el énfasis que tenemos fundamentalmente es desde la teología feminista”

De acuerdo con Mazo, el eje de CDD es la defensa de los derechos de las mujeres, en especial los sexuales y reproductivos, desde una perspectiva de derechos humanos y de laicidad del Estado, donde la Iglesia ha influido considerablemente: «Desde ese espacio de lo político y lo económico, la Iglesia ha tenido una incidencia muy fuerte para frenar los avances de los derechos de las mujeres, pero no los derechos en general, sino básicamente los derechos sexuales y reproductivos”

De acuerdo con Mazo, Colombia y América Latina son producto de la evangelización española, por lo que el catolicismo ha condicionado las relaciones sociales y, sobre todo, ha marcado el estereotipo y el paradigma de mujer que hay en las sociedades latinoamericanas.

El colectivo Católicas por el Derecho a Decidir es conocido principalmente por apoyar la despenalización del aborto; sin embargo, Sandra Mazo afirma que el grupo no promueve la interrupción del embarazo: «Lo que nosotras queremos es que el aborto no sea un delito, que las mujeres no tengan que ir a la cárcel, ni que tengan que ser sancionadas legal ni moralmente por abortar […] Una mujer que aborta, ya sea por riesgo a su salud, por violación, por su situación económica o por cualquier otra razón, tiene razones válidas porque la maternidad es un proyecto de vida, es un proyecto para siempre”

Tras analizar con detenimiento el Código de Derecho Canónico, la ley interna de la Iglesia católica, Claudia Mazo confirmó que el aborto es aceptado por la Iglesia, por lo que se ha dado a la tarea de comunicarlo a muchas mujeres que viven con miedo a traicionar sus principios religiosos.

Sin embargo, advirtió que esta información no es difundida con la finalidad de mantener la dinámica de sumisión y poder: «Esta información la encuentra el que esté interesado, pero la Iglesia nunca la difunde […] Si esto está en los propios textos de la Iglesia, ¿por qué nos lo esconden? Eso tiene un sentido de poder: ellos necesitan condenar el aborto y condenar las acciones de nosotras las mujeres, entonces quieren mantenernos en un ejercicio de culpabilidades eternas y de miedo”

Según el colectivo CDD, la despenalización del aborto representa un importante avance en el reconocimiento de los derechos reproductivos de las mujeres, cuya dimensión no solo es moral y política, sino que es un tema de salud pública, porque su práctica, en condiciones inseguras, clandestina e insalubres, provoca enfermedades e incluso la muerte.

De esta manera, el colectivo de católicas ha lanzado algunas consignas:

  • Las mujeres tienen derecho a decidir sobre su sexualidad y sobre su reproducción.
  • El debate sobre aborto debe asumirse como un tema de justicia social, salud pública y derechos humanos.
  • La maternidad debe ser producto de una elección libre, amorosa y responsable y no de una imposición social, por lo que debe respetarse el derecho a decidir sobre si asumen o no un embarazo.
  • La penalización del aborto trae como consecuencia la práctica de procedimientos inseguros y clandestinos.

Asimismo, CDD se pronuncia en contra de la intromisión de las iglesias en la toma de decisiones que comprometen la vida y la salud de las mujeres y que no corresponden al ámbito de la religión, y lucha contra la estigmatización de las personas y organizaciones que trabajan por la despenalización total del aborto.

En México, Católicas por el Derecho a Decidir fue fundado por María Consuelo Mejía Piñeros en agosto de 1994, en el contexto de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo realizada en El Cairo, que revolucionó la comprensión y el apoyo internacional a favor de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

Al igual que el colectivo colombiano, su tarea es informar que en la tradición católica y en la Iglesia existen diferentes posturas sobre el aborto y que este no es condenado en algunas circunstancias.

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