Catedrático aboga por incluir la libertad de conciencia en la ley religiosa

Más adecuado es desarrollar el derecho a la libertad de conciencia y religión mediante una nueva ley de libertad de conciencia (ya que esto incluye las creencias religiosas o las convicciones de cualquier tipo). En ese sentido Europa Laica ya presentó un proyecto (ver texto) en el que se desarrollan todos estos aspectos desde una clara perspectiva de respeto y no discriminación, eliminando los privilegios y equiparando las creencias religiosas y sus organizaciones, con las convicciones y las organizaciones sociales.


El catedrático de Historia de las Religiones de la Universidad de La Laguna, Francisco Díez de Velasco, ha dicho en una entrevista a Efe que en su opinión debe revisarse la ley española de libertad religiosa aprobada en 1980 para incluir de forma clara la libertad de conciencia.

Francisco Díez de Velasco ha señalado que al plantear la libertad religiosa como derecho fundamental, asunto que es característico de los sistemas constitucionales que surgen a partir de la modernidad, a veces se piensa solo desde el punto de vista de los modelos de creencias religiosas.

Pero en realidad, y así se expone en la Constitución española, también resulta clave la libertad de conciencia, que va más allá de lo religioso e incluye otros contextos de creencias, señaló Francisco Díez de Velasco, quien agregó que hay que tener en cuenta que en España hay dos mayorías en relación a este asunto.

Una de esas mayorías es la religión católica, en la que se reconocen en torno al 65 por ciento de los ciudadanos españoles, y la otra es la de quienes no tienen religión o no tienen interés por esas creencias, y que suponen el 25 por ciento de la población, mientras que el resto de religiones presentes en España incluyen una diversidad de opciones más minoritarias.

Desde el punto de vista de este catedrático de Historia de las Religiones, convendría revisar la ley de libertad religiosa para incluir la libertad de conciencia, en la que «cabría» tanto el «querer creer o no querer creer, o creer solo en parte», explicó.

Esta cuestión la plantea el equipo de Francisco Díez de Velasco en un trabajo realizado para la Fundación Pluralismo y Convivencia del Ministerio de Justicia al abordar la necesidad de que se pongan en uso centros multiconfesionales en los que se sientan cómodos el mayor número posible de usuarios.

Se partía de una situación durante el nacionalcatolicismo del régimen de Franco en que había capillas en lugares como prisiones, centros educativos, hospitales, penitenciarías y cuarteles, entre otros.

Con la aprobación de la Constitución hace 38 años, en la que se plantea que el español es un Estado no confesional hay que enfrentarse al dilema de quitar esas capillas, lo que sería una opción «a la francesa», señaló Díez de Velasco, quien explicó que la carta magna española marca otro camino: el de la cooperación.

Francisco Díez de Velasco subrayó que ese otro camino se construye combinando los tres aspectos en los que se basa el modelo de libertad religiosa de España, el primero de los cuales es permitir el libre ejercicio de los cultos mientras no se vulnere el orden público, y el segundo es que no se establece una religión oficial.

El tercer aspecto es que plantea una apuesta por la cooperación, lo que quiere decir que el Estado español tiene una posición abierta hacia las confesiones, y esto determina que probablemente el quitar las capillas tal vez no sea el paso adecuado, pero sí convertirlas en lugares en los que pueda manifestarse la pluralidad de confesiones y de creencias.

Manifestó Francisco Díez de Velasco que no solo pueden necesitar esos espacios usuarios creyentes, y como ejemplo citó que en los hospitales los pacientes y sus familiares y amigos pueden precisar de un espacio donde tener un momento de tranquilidad, con independencia de su confesión religiosa, lo que se conoce como espacios de silencio.

En ese lugar cabe la posibilidad de incluir a las personas que no tienen una religión pero que necesitan reflexionar, concentrarse o meditar. Se trataría de espacios sin símbolos religiosos, excepto en los momentos en los que se celebre alguna ceremonia, añadió.

Esos centros multiconfesionales los hay en muchos países, y también en España hay algunos, comentó el catedrático de Historia de las Religiones, quien reconoció que la tradición española y la historia tampoco se puede «desmontar» por completo y transformar todas las capillas para esa finalidad.

No tendría sentido desmontar capillas con un valor patrimonial e histórico destacado, y las hay que tienen siglos de antigüedad, que son obras de arte, y hay que «jugar» con la «contextualidad» y tener en cuenta lo que en sociología se conoce como el hilo de la memoria.

Esa memoria en España tiñe el patrimonio de elementos que recuerdan un pasado de pluralidad, y así muchas iglesias están orientadas a La Meca porque antes fueron mezquitas, y también algunas otras que fueron sinagogas están orientadas a Jerusalén.

El elemento nuevo en la actualidad sería contemplar también a esa segunda mayoría en España, quienes no tienen religión o no tienen interés por el tema religioso, pero cuya libertad de conciencia, que es también la de no creer, convendría que se incluyese en una futura puesta al día de la ley de libertad religiosa que tiene más de 35 años de vigencia y tendría que adaptarse a un país que en 2016 es mucho más plural que el 1980, concluyó.

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