Catecismo de la Alcaldesa Margarita: cómo destruir el estado laico

El coordinador del PRD del Senado, Miguel Barbosa, pidió a la Secretaría de Gobernación abrir un expediente para revisar la conducta de Margarita Arellanes, alcaldesa de Monterrey, dijo que era un intento de la política de conmover a la ciudadanía antes su inoperancia personal como autoridad:

«No hay que admitir como normales ese tipo de manifestaciones. Si ella no se siente con la firmeza, la fortaleza para poder gobernar, pues que pida licencia. que se retire del cargo, pero que no trate de utilizar planteamientos públicos que tienen como propósito conmover públicamente sobre una posición particular»

Por su parte, juristas de Nuevo León consideraron que los alcaldes de Guadalupe y Juárez  también violaron la Ley de Asociaciones Religiosas y Cultos Públicos al convertir eventos religiosos en políticos, ya que esta legislación prohíbe asistir, con caracter oficial, a las autoridades federales, estatales, y municipales a eventos religiosos o actividades que tengan motivos o propósitos similares (pobre Juárez, instauró el Estado  laico y un municipio con su nombre hace este tipo de actos).

Barbosa expresó que la funcionaría podría ser sancionada por parte de la Secretaría de Gobernación por violar la legislación.

Además el presidente del Colegio de Abogados de Monterrey, José Manuel Gómez, dijo:

«Si Arellanes comparece con la investidura de la alcaldesa debe respetar las disposiciones legales. Los funcionarios públicos no sólo deben ser laicos, sino parecerlo»

Por su parte, al ser cuestionada sobre la violación al Estado laico, Arellanes expuso que al acudir como ciudadana no hubo ninguna violación a la ley:

«Fue una invitación a título personal, acudí como Margarita Arellanes de manera personal, acudí con mi familia, en todo momento se han respetado los lineamientos legales»

Lo chistoso es que la señora argumenta que al decir «yo Margarita Arellanes», todo se soluciona. Pero ¿qué hizo específicamente? Bueno, algo que Margarita sola no podría haber hecho, entregó las llaves de una ciudad, cosa que sólo pueden hacer los alcaldes. Como dijo Aristegui en su programa de radio:

«dijo que lo hizo a título personal, a titulo personal hubiera entregado las llaves de su casa, no las de la ciudad»

Poco importa que haya llevado a su familia, en ningún lado dice que los políticos que van con su familia automáticamente empiezan a hablar a título personal y dejan de representar su cargo público.

Un caso parecido (en el cual también se alegó que se estaba actuando a título personal) fue el de el alcalde de Guadalupe, en el cual dijo que él, el presidente municipal de Guadalupe, le entregaba las llaves a Jesucristo.

De igual manera lo hizo el alcalde de Juárez, pero, a diferencia de los otros dos, éste sí aceptó que violentó la Constitución (ahora falta que no se quede sólo en un «sí, lo hice» sino que proceda la ley, con todos ellos).

Pero, ¿Qué sucede con nuestros políticos ahora que parece que quieren que se ceda a la divinidad el cuidado y la responsabilidad sobre la violencia y los problemas que afrontan sus respectivas jurisdicciones?

No hay que olvidar que hace unas semanas el gobernador de Chihuahua César Duarte encomendó a su estado al Sagrado Corazón de Jesús y a la Virgen María.

Esto debería resultar escandaloso para un Estado como el nuestro el cual fue uno de los primeros en realizar la separación de la Iglesia y el Estado. La tradición laica mexicana viene de las Leyes de Reforma, fue recogida en la constitución de 1857 y ratificada en la de 1917 (lo tenemos en nuestro artículo 130). Si esto es así, ¿Por qué parece que a los políticos se les ha olvidado lo que todos aprendimos en la escuela Primaria?

Para el sociólogo Bernardo Barranco:

«La clase política se ha despegado tanto de la sociedad que cada vez más acude a las bendiciones religiosas, a la influencia que tiene la Iglesia sobre la población para legitimarse frente a los ciudadanos»

Esto querría decir que entres ferraris, departamentos en Miami, zapatos y demás, los políticos se han desvinculado tanto de los ciudadanos promedio que solamente pueden tener comunicación con ellos a través de la religión (y yo agregaría las telenovelas). Se han desvinculado no sólo por el modo de vida que se gastan, sino por la dudosa reputación de tal modo de vida (sólo hay que darle una revisada a los escándalos y gastos excesivos de los políticos, las deudas públicas exorbitantes de los estados y, bueno, para pronto el caso de Granier, su tesorero Saiz y Tabasco).

Es como si al ir a la iglesia la gente legitimaran su modo de vida ya que no importa si a la hora de hacer su trabajo son incompetentes o corruptos, por lo menos son ¿buenos cristianos? Si ser buen cristiano es sólo hacer actos públicos o ir a la iglesia, creo que han reducido el sentido de la religión en general a un mero trámite burocrático, como aquel que se dice religioso y sólo es cristiano cuando va a misa y en las bodas, bautismos y entierros.

Entonces, no es que profesen una cierta religión, sino que «quieren» que se vea que profesan una religión, y si uno quiere que otro vea algo, es por una razón. En este caso, si ellos quieren que la gente vea que son «religiosos» es porque quieren formar algo en esa gente. Por lo menos un sentimiento de seguridad (yo no les puedo garantizar seguridad, pero Dios sí, encomendémonos a él). Yo sólo tengo varias dudas: si Dios les va a hacer la chamba ¿para qué los queremos a ellos?; y en el caso de que digan que sólo quieren la «guía del señor» ¿Por qué pedirla en público, en frente de miles?  Una respuesta que brinca por todos lados: Demagogia.

Por su parte, Sergio Aguayo (en el programa de Radio Noticias MVS) expresó al respecto:

 «En ocasiones el delincuente y el ignorante prefieren ampararse en las fuerzas sobrenaturales antes de tener responsabilidad sobre la cosas»

Y en  todo caso, al parecer les está valiendo gorro uno de los pilares en los que se cimienta nuestro país. En opinión de Aguayo:

«Este tipo de actos son un síntoma más de que cada quien crea su ciudad, su país o su estado al antojo y reflejan la falta de referentes legales y éticos de los gobernantes»

Pero ¿esto, síntoma de qué es? y todavía más ¿cómo podríamos resolverlo? Para pronto se me ocurre un infracción (pública, ya que a todos estos les gusta tanto las cosas públicas) que sancione a los políticos que atenten contra el Estado laico. Como se dijo también en el programa de Noticias MVS ayer, parece que los políticos no conocen una ética que no sea la moral cristiana, es decir, no se saben conducir con los valores republicanos (que también sería bueno ver cuáles son estos y ponerlos a examen).

Al final entendemos ya el actuar de nuestros políticos, no es que exista la impunidad en nuestro país, es que los políticos están esperando a que se les castigue en el Juicio Final (valemos un cacahuate los que no creamos en tal). Eso y también entendemos por qué cada vez que pasa algo grave cada político se hace el que la Virgen le habla.

Entre otras notas, el domingo (día del señor) cayó una gran tormenta eléctrica en Monterrey (no quiero insinuar que alguna entidad supraterrenal esté enojada ni nada por el estilo, para nada, sólo era un dato curioso —es más yo ni soy creyente–)

Alcaldesa Monterrey entrega ciudad a Jesuscristo

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