Cataluña recula con las vacaciones laicas

La Generalitat catalana no cambiará el nombre de las vacaciones de Semana Santa y Navidad por los de Primavera e Invierno. Habría sido una laicización en toda regla, pero que ayer fue negada por el conseller de Educación, el socialista Ernest Maragall. En un origen , la propuesta no fue suya, sino que la recibió del Consejo Escolar de Cataluña (CEC), formado por padres de alumnos, sindicatos de docentes, universidades y miembros de la administración, que forman la mayoría. Informe del CEC El CEC redactó recientemente un informe sobre cambios en el calendario escolar, y en el texto se incluyó una propuesta de uno de los ponentes, Màrius Martínez, que proponía la laicización de los nombres de las vacaciones escolares. Al parecer, Martínez es próximo a ICV –partido que forma parte del Gobierno catalán-, y en el día de su propuesta había poca gente en la comisión del CEC. La mayoría de los asistentes aprobaron la idea. El informe del CEC que incluía este cambio de nombre de las vacaciones fue enviado a la conselleria, pero, como bien recordó  ayer Maragall, no es vinculante. La última palabra la tiene el departamento y el conseller lo dejó bien claro. Pese a que tenía vía libre para aprobar la iniciativa, no se modificarán unos nombres con enorme arraigo social. Este cambio de nombres ha sido objeto de polémica estos últimos días en Cataluña. «No pienso hacerlo, sería pasarse de frenada», reiteró Maragall en una entrevista concedida a la emisora RAC1. Añadió que «nadie se referiría a esos días como vacaciones de primavera e invierno, la realidad es muy tozuda». En la misma entrevista, Maragall insistió en que «la sociedad catalana, pese a que es laica, no puede renegar de su tradición e historia». Tras el carpetazo al asunto de Maragall, parece que definitivo, LA RAZÓN contactó con uno de los integrantes del CEC, el presidente de la Federación de Padres y Madres de Escuelas Libres (Fapel), Toni Arasanz. Nunca se votó Arasanz explicó que «este cambio de nombre nunca se aprobó en el CEC, simplemente se recogió una propuesta de la Comisión de Programación del consejo, simplemente fue una propuesta para el conseller». En definitiva, la propuesta de cambio de nombre de las vacaciones no surgió de la propia conselleria, sino que fue más bien una propuesta a título personal de Martínez, ex decano de Pedagogía de la Universitat de Barcelona.

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