Caso Dívar: desconfía siempre de un meapilas

La caída del presidente del Consejo General del Tribunal Supremo, Carlos Dívar, era cuestión de tiempo. Su increíble proceder como “cuarta autoridad del Estado”, representante ejecutivo máximo del Poder Judicial, debería tener una consecuencia penal clara por encima de su responsabilidad “política”. No sólo pasó gastos privados contra el erario público sino que luego inventó coartadas, asustadizo, ‘cagadito’ de vergüenza como es fácil colegir por las imágenes de televisión en las que aparece como ido y tambaleante.

Gallardón, cómplice
Nunca, España estuvo más unida en torno a esta idea: Dívar debe ser empujado al precipicio, (aunque lo haya sostenido incomprensiblemente Alberto Ruiz- Gallardón, que es todo menos lo que intenta aparecer ) y debería pagar por sus fechorías. Pero, ¿qué interés oculto puede tener el ministro de Justicia para intentar apuntalar a un personaje tan deleznable como Dívar? ¿El Opus Dei? ¿Los Legionarios de Cristo? ¿El padre Maciel? ¿Los “kikos” de Argüello?

¡Resulta increíble! ¡Bochornoso! Gallardón, huido en su cómoda poltrona a la espera de su oportunidad que nunca ha desechado, debería dar explicaciones de su apoyo a Dívar y luego constatar que ni siquiera los vocales conservadores le hacen el más mínimo caso.

A misa con dinero público
Entre los procederes indecentes (ni siquiera entro en su condición sexual, eso es cosa suya) de Carlos Dívar está que en sus vacaciones privadas en Fuerteventura insistía –y obtenía-en disponer de un vehículo oficial con chófer para ir a Misa y después a la playa.

¿Se habrá visto alguna vez tamaña caradura? Debía saber, y, si no lo sabía, todavía peor, que estaba utilizando el sacrosanto dinero de los españoles –que es sagrado- pero como dicen los que le conocen su catálogo de principios básicos es : del pecado se sale (basta confesarse) del delito, más difícil. ¡Qué país, Miquelarena!

Beatos
Mi experiencia vital es que lo peor de lo peor que me he encontrado a lo largo de mi vida (ya larga y abigarrada en experiencias de todo tipo) siempre han sido esos que van con el cilicio puesto, con la ceniza llamativa y vistosamente colocada encima de la frente, los que invocan constantemente su fervor religioso. Lo siento, pero es así. Y me tengo por católico convicto y confeso. Casi lo único que sabíamos de Dívar era que alardeaba públicamente de su beatería y que emboscaba sus abusos sociales (no encuentro otra palabra para describir la malversación de dinero público y el abuso de poder) sobre la práctica religiosa.

Los que se bañan en agua bendita
Vuelvo a insistir: no se fíen ni un pelo de esos personajes aparentemente beatíficos…¡Por favor! Son como sepulcros blanqueados y a ellos la verdad “jamás les hace libres”.

Estoy pensando en un tipo pequeñito y renegrido, de voz atiplada, que utiliza la calculadora en ristre y su amistad con el arzobispo le ha salvado la vida, aunque se dedica a injuriar al doctor Montes, y al Barcelona FC al que en su medio acusa de “dopaje”. No he visto que Rosell haya hecho entre los millones de seguidores del Barça campaña para que dejen de marcar la X a favor de la Iglesia en su declaración del IRPF.

La Iglesia atraviesa por momentos cruciales. En realidad siempre los ha pasado a lo largo de sus más de dos mil años de Historia. Pero en España la cosa es bien diferente y aún más grave. A los jerarcas no les debería extrañar el abandono del pueblo respecto a sus pastores religiosos y de la Iglesia oficial. Tan llamativo. ¿No se pueden siquiera preguntar las razones? Porque el hombre necesita algo al que asirse…Mucho más en momento tan terribles como los actuales.

No quiero ni escribir hoy de pederastas, mafias económicas, ni de los que se aprovechan de la institución religiosa, ó de los que predican una cosa y hacen justamente la contraria, etc… Tiempo habrá de tabular a algún que otro sin-vergüenza que se refugia entre sotanas y cirios apagados. De aspecto renegrido, voz atiplada y corto de remos.

Graciano Palomo es periodista y escritor, director de FUNDALIA y editor de IBERCAMPUS

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