Casi 35.000 alumnos estudian en los 67 centros de titularidad religiosa

En la enseñanza pública el 69% del alumnado está matriculado en algún tipo de asignatura religiosa · Los crucifijos salieron del aula pero la religión está muy presente en las aulas malagueñas

La mayoría de los centros concertados de la provincia de Málaga son de titularidad religiosa. En concreto, del medio centenar que existe en la capital malagueña, 35 de ellos están regidos por congregaciones o por el propio Obispado. Un total de 67 colegios enseñan en sus aulas a casi 35.000 escolares para los que la Religión católica forma parte de su día a día. "No se trata de rezar más, sino de trasladarles mejores actitudes", explica la directora del colegio Gamarra, de las Hijas de Jesús. El ideario de estos centros es claro aunque son muchos los padres que no comulgan del todo con él a pesar de pelear por conseguir una plaza.

El colegio Los Olivos está gestionado por los Agustinos. Nació en 1968 en la zona de El Atabal como ampliación necesaria del Colegio San Agustín, en pleno centro histórico de la ciudad. En la actualidad es uno de los centros más grandes de la ciudad con 1.598 estudiantes. Tan sólo le supera en el número de alumnos el San Estanislao de Kotska, en El Palo, con 1.686 escolares. "La Iglesia entiende que la calidad de su enseñanza está vinculada a la visión cristiana del hombre y del mundo, que está presente en todo el quehacer educativo del colegio, de tal manera que el alumno adquiera una verdadera síntesis de fe, cultura y vida", explican en la página web de Los Olivos.

Mari Cruz Campos, directora de Gamarra, asegura que lo importante es imprimir ciertos valores en su alumnado. "Que sean más tolerantes, más solidarios y comprometidos, útiles para la sociedad, así haremos buenos profesionales para el mañana", dice la regidora de un centro que se creó en 1943 para "que todos en el barrio tuvieran la oportunidad de estudiar un oficio". Los colegios de titularidad religiosa cuentan con décadas de historia. Antes de la llegada de la democracia, estas congregaciones jugaron un papel fundamental en la enseñanza de varias generaciones. Ahora los alumnos de estos centros suponen el 11% de la educación sostenida con fondos públicos. El colegio religioso de fundación más reciente data de 1997 y es el San Francisco Javier-La Salle Virlecha de Antequera, que acoge a 563 escolares.

En la capital malagueña más de una decena de centros superan los 1.000 alumnos. Tras San Estanislao y Los Olivos, el centro con mayor población escolar es Gamarra, seguido de San José, La Asunción, Maristas, las Escuelas Ave María y Cardenal Herrera Oria, que cuenta con 1.100 estudiantes. Muchos, además de los niveles educativos obligatorios, desde Infantil hasta Secundaria, cuentan con Bachillerato. En la provincia, los centros más grandes son el María Inmaculada de Antequera con 837 alumnos, el colegio La Inmaculada y San José de la Montaña con 632 y el San José de Vélez-Málaga, que tiene matriculados a 691 estudiantes.

Pero la religión católica no es exclusiva de estos centros. Aunque se retiraran los crucifijos de las aulas de los colegios públicos y la apertura a otras culturas sea cada vez más evidente, la religión sigue estando muy presente en la etapa escolar. En Málaga, el 69% del alumnado de los colegios e institutos públicos estudia algún tipo de asignatura religiosa. En total son 127.243 los estudiantes en este curso 2011/2012. La gran mayoría de éstos, en concreto el 97%, están matriculados en Religión y Moral Católica. Los que acuden a clase de Historia y Cultura de las Religiones suponen tan sólo el 1%. Son 1.359 alumnos, cifra similar a los que cursan Religión Islámica. Los niños que estudian Religión Evangélica no llegan al millar, son 840, y los de Religión Judía tan sólo son 15 los alumnos matriculados en toda la provincia.

Ya sea por verdadera convicción o por tradición, las familias siguen prefiriendo que sus hijos asistan a clase de Religión. Sin embargo, el pedagogo Miguel Sola considera que "el educarse en un colegio de ideario religioso que luego no se vive en casa no fomenta otra cosa más que la percepción por parte del niño de la hipocresía social que se viven en este momento". Para Sola, en la mayoría de los casos la elección de un centro concertado tiene poco que ver con su ideario y mucho más que un condicionamiento social.

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