Carta a la presidenta del colegio oficial de médicos de Valencia por organizar actos religiosos y tener una Virgen como patrona

Estimada Señora: Como ocurre todos los años durante el mes de junio, el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Valencia que usted preside y al que obligatoriamente debo estar afiliado para poder ejercer, me envía un correo donde me recuerda la celebración de la Patrona de los Médicos, Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, y me invita a los actos programados, entre los que se incluye una misa en memoria de los fallecidos.

Esto me lleva a una serie de reflexiones:
Entiendo que el colectivo de médicos al que pertenezco, al igual que el resto de la sociedad española, está formado por personas con ideologías y creencias distintas y el hecho de que en nuestro ámbito se designe como patrona de todos los médicos a una figura venerada de forma exclusiva por la religión católica, como es la Virgen del Perpetuo Socorro, no es un ejemplo de respeto a la pluralidad ideológica y de tolerancia, atributos que deberían caracterizar a nuestro colectivo profesional y formar parte de la ética médica.

Me niego a que mi patrona sea «vuestra Señora del Perpetuo Socorro. La Organización Médica Colegial debería velar para que los colegios de médicos sean instituciones aconfesionales, totalmente ajenas a cualquier ideario religioso, en donde no se contemplasen actos de este tipo como es la celebración de una misa para honrar a los fallecidos, cuando dicha ceremonia bien podría ser sustituida por un acto civil o multiconfesional.  Todos los organismos oficiales, entre los que se incluyen los colegios profesionales, deberían estar obligados a respetar nuestra Constitución, y el hecho de tomar la decisión de eliminar este tipo de actividades debería considerarse normal y no sorprender ni molestar a nadie en un Estado aconfesional.  Expreso desde aquí mi más absoluta oposición a que el Colegio al que estoy obligado a pertenecer y a financiar se dedique a organizar estos actos que discriminan a parte de su colectivo y que nada tienen que ver con la profesión médica. Armando Azulay. Valencia.

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