Cañizares sugiere destinar el 10 % del presupuesto de la diócesis a los pobres y vender bienes eclesiásticos

El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, propone dar a los pobres el 10 % de los presupuestos de la diócesis y de sus instituciones, así como de la venta de algunos de los bienes patrimoniales de la Iglesia, según recoge en la carta pastoral dirigida a la archidiócesis de Valencia. En el último ejercicio, el presupuesto de la diócesis de Valencia ascendió a 13.188.774 euros de ingresos. Casi diez millones procedían de la recaudación tributaria por medio de la X en el IRPF. Además, la diócesis tuvo un superávit de casi dos millones de euros. Con la fórmula sugerida por Cañizares, el arzobispado de Valencia debería destinar 1,3 millones de euros de su presupuesto para ayuda a los necesitados.

En la carta, que publica en su último número el semanario diocesano Paraula, Cañizares urge a «ser samaritanos en medio de las nuevas pobrezas», ante la «grave y dolorosa situación social y económica por la que atraviesa Valencia». Así, señala que «los cristianos y las instituciones de Iglesia „todas„ estamos en la vanguardia de mostrar verdaderos signos de caridad y justicia». Y, literalmente, plantea estas sugerencias: «¿Por qué en los presupuestos de la diócesis y de sus instituciones no se dedica un tanto por ciento (¿el diezmo? de los mismos) a atender a los pobres? ¿Por qué no se “venden” algunos de los bienes patrimoniales de la Iglesia y se destinan a los pobres?». En 2013, el arzobispado gastó 1,2 millones en pagar a su personal seglar, y destinó casi 1,9 millones en la conservación y el funcionamiento de sus edificios.

En la carta pastoral, Cañizares también propone estudiar la manera adecuada de compartir algunos bienes „como viviendas„ destinándolas a usos sociales. «Por ejemplo, a pisos de asistencia a madres solteras, madres en gestación que no quieren abortar o mujeres víctimas de malos tratos doméstico». Del mismo modo, plantea desprenderse también del diezmo de los ingresos personales de cada persona y hacerlos llegar a los pobres. «¿Sería posible? ¿Y qué podríamos hacer, con la colaboración de empresarios católicos y de buena voluntad, con sensibilidad social, para crear por cada una de las empresas uno o dos puestos de trabajo en ellas?» para los necesitados, continúa el cardenal.
En el extenso documento, Antonio Cañizares propone llevar a cabo «un importante esfuerzo» por «combatir las nuevas pobrezas, ayudar a superar el paro promoviendo iniciativas para crear empleo, y mostrar el rostro de una Iglesia que, fiel a su Señor, anuncia y testifica con obras y palabras el Evangelio de los pobres».

Preocupado por las vocaciones
Aparte de la cuestión económica, otro aspecto destaca en la carta: la falta de vocaciones. Dice el cardenal que «si no fuese por los casi sesenta sacerdotes venidos de fuera a cursar estudios en nuestros centros de formación, la diócesis no podría atender ya y bien, adecuadamente, una buena parte de ella que es servida hoy por estos hermanos». A su juicio, y de forma tajante, «el número de vocaciones en nuestra diócesis, aun habiendo crecido los últimos años, es todavía insuficiente; esto me ha producido una gran preocupación. Os lo confieso; estoy preocupado», afirma el purpurado.


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