Camino al librepensamiento, obstáculos internos y externos

Según el la RAE, el librepensador es un “partidario del librepensamiento”, y éste es la “doctrina que reclama para la razón individual, independencia absoluta de todo criterio sobrenatural”.

Sin embargo, creo que en general usamos el término en el sentido que, entre otros sitios, maneja Wikipedia (enciclopedia web de la que hablaré más adelante), de que “Un librepensador es una persona que forma sus opiniones sobre la base del análisis imparcial de hechos y que es dueño de sus propias decisiones, independientemente de la imposición dogmática de alguna institución, religión, tradición específica, tendencia política o de cualquier movimiento activista que busque imponer su punto de vista ideológico o cosmovisión filosófica.

Vistas estas definiciones, debo confesar que entiendo que el librepensador como tal, no existe. Pienso que quienes estamos aquí, nos esforzamos por construirnos como librepensadores y tratamos de contribuir al librepensamiento, haciendo de la laicidad, una herramienta fundamental, pero no única.

Para llegar a esta conclusión, me baso en la imposibilidad que tenemos para quitarnos en forma total, marcas grabadas a fuego en nuestras mentes por distintos motivos desde nuestra niñez más temprana. El pensamiento de nuestros padres, preceptos religiosos inculcados por nuestro entorno, conceptos insertados por el sistema educativo tradicional, y otra cantidad de información que queda grabada en nuestra mente, de forma tal que nuestro pensamiento toma como un axioma matemático, al cual no se puede discutir porque de hacerlo caerían todos los conocimientos que derivan de él.

Confucio: «Cuando todos hablan mal de algo, examínalo bien. Cuando todos hablan bien de algo, examínalo bien».

Siempre se dice que para aprender, hay que vaciar el vaso para luego volverlo a llenar. Pero esto, es muy fácil de decir y muy difícil hacer. Ya Plutarco nos decía que “la mente no es un vaso para llenar, sino una luz para encender”. Aunque creo que para lo segundo, es fundamental lograr lo más posible lo primero.

Podemos tener la tentación de pensar en primera instancia, que nada es más importante que los conocimientos. Pero, ¿que son éstos si no nos tomamos un tiempo para la reflexión? Para definirnos con respecto a cualquier tema, la primera etapa es ilustrarnos con toda la información posible al respecto, y desde la mayor cantidad de ángulos posibles. Luego, viene el proceso de aplicar el cernidor sobre los datos obtenidos para sacar conclusiones.

El camino para autoconstruirse como librepensador es arduo y sobre un terreno escabroso.

Entre los ítems que se desarrollan en este sendero se encuentran las concepciones morales, los principios que defenderemos, las concepciones filosóficas que sostendremos, nuestros ideales políticos, etc. Todas éstas, forman nuestra matriz de pensamiento y nos definirá como individuos, si es que somos lo suficientemente originales.

Al dirigirnos hacia el librepensamiento, nos encontramos en principio con dos problemas.

Cuando nos tratamos de cultivar y nos nutrimos de información, tenemos por un lado al emisor, y por otro al receptor (que somos nosotros mismos).

El emisor de la información, en general se ve afectado por un mal muy extendido en la especie humana, que es el querer tener razón. Puede ser inconsciente en el mejor de los casos, o deliberado en el peor (esto podría ser por intereses creados, ya sea por un beneficio económico inmediato, o por favorecer una idea política, filosófica o religiosa).

El receptor de la información, debe pasar ésta por varios cernidores, analizar a los emisores y tratar de prever que tintes tendrán los cristales por los cuales se nos informa, y así tratar de neutralizarlos.

Por otra parte, debemos analizar, en ambos participantes, la propia tendencia al autoengaño, buscando de esta manera, la mediocre autocomplacencia de consumir opiniones solo acordes a las nuestras.

Es realmente difícil no ser seducidos por ideas que son más afines, lo que es una gran barrera para lograr un pensamiento crítico, ya que como dije, estamos en un proceso de permanente autoconstrucción, en el cual debemos rectificarnos constantemente.

Los enemigos del librepensamiento no han cambiado demasiado. Hay instituciones que batallan desparramando un manto de oscurantismo por el mundo desde hace siglos e incluso milenios. Pero el peligro actual, es la capacidad camaleónica que han desarrollado para camuflarse en formatos modernos, e incluso, para esconderse subliminalmente en contenidos multimedia de diversa índole, de forma tal de llegarnos sin que nos demos cuenta.

Henri Poincarè: “También sabemos lo cruel que es la verdad a menudo, y nos preguntamos si el engaño no es más consolador.”

Hoy se pueden encontrar miles de avisos en la web, por ejemplo en Facebook, de sitios que ofrecen soluciones para la depresión, para superar conflictos de pareja, y otras situaciones que hacen interesar a gente con problemas cotidianos, y cuando se ingresa al sitio, la persona se encuentra con que se trata de una organización religiosa.

También se pueden ver en formatos muy bien vendidos, usando las mas avanzadas técnicas de marketing de internet, que con supuestos métodos de mejoras de vida, atraen a personas que con tal de solucionar sus problemas, entregan la libertad de su mente a una prisión dogmática, seguirán teniendo sus mismos dramas; pero la ignorancia los hará felices.

Generalmente, y con total razón, hablamos de Instituciones dogmáticas, como las principales rivales del librepensamiento. Y a éstas me refería recién de cómo se adaptan a los nuevos medios de comunicación, cosa que debemos hacer si no queremos perder la batalla. Pero otro enemigo del librepensamiento, que en mi concepto es al menos tan importante que esas instituciones, es el “supercherismo” de las pseudociencias, que ha invadido con un comportamiento viral los distintos medios de comunicación modernos.

El misterio siempre vende más que la explicación. Y vender, es el paradigma de nuestra cultura.

Hace unos años, un librepensador, en su afán de saber, podía recurrir a canales de televisión por cable para descubrir nuevos conocimientos, o para ilustrarse en áreas que no le eran propias, para así extender su cultura general. Ejemplos de esto eran Discovery Channel, History, National Geografic, etc. Sin embargo en los últimos años, no se si una mano oscura los comenzó a controlar, o simplemente vendieron sus principios. El hecho es que paulatinamente sus programas comenzaron a migrar de documentales, que a pesar de muchas veces padecer algunos errores, tenían un contenido bastante serio en general, a historias pseudocientíficas que no soportan el más mínimo análisis.

Ahí aparecen documentales sobre Contactos extraterrestres, Historias de ultratumba, Cazadores de fantasmas, Fantasmas y famosos, Mi historia de fantasmas, o el inefable Giorgio Tsoukalos y sus Alienígenas ancestrales.

No podemos olvidarnos de las predicciones mayas (recuerden que el mundo finalizó en 2012), ni de las profecías de Nostradamus. Realmente si no vieron ninguna, les sugiero hacerlo porque sorprende como plantean cosas como demostradas sin presentar la más mínima prueba.

A modo de ejemplo, una vez veía una documental sobre el libro de Dan Brown, “el código Da Vinci”, en la cual tocaba entre otros temas, el Opus Dei. Al final del programa, el presentador resumiendo decía, “y queda demostrado que el Opus Dei no es como lo presenta este libro, ya que el encargado de relaciones públicas de esa institución, lo desmintió”. Parece ser que cuando atrapemos un ladrón, si este nos dice que no lo hizo, lo debemos dejar en libertad!

Otras de sus técnicas es en los presuntos documentales sobrenaturales, un grupo de supuestos «investigadores» registran ruidos raros e imágenes confusas, y se preguntan luego los unos a los otros «¿vieron eso?» u «¿oyeron eso?» mientras graban con la técnica que tanto resultado les dio a los creadores de la película “Proyecto Blairwitch”. Últimamente se está aplicando este formato a programas sobre búsqueda de hombres de las nieves, monstruos marinos, etc.

Pero ojalá se terminaran ahí las complicaciones para formarse opinión. En estos tiempos se ha agregado, “lo leí en internet” como la fuente más pura de la verdad.

Wikipedia, como todos saben, es una popular enciclopedia gratuita muy usada con frecuencia. Muchas personas no tienen en cuenta, que los artículos de este proyecto pueden ser modificados por cualquiera que esté registrado, con los riesgos que ello implica. Lo que uno lee ahí, esa la versión del último usuario que realizó una modificación. Por esto, se ha transformado en una lucha en diversos artículos, ya que al poder ser editado por personas de tendencias opuestas, entran una tras otra a darle el tinte que defienden.

A modo de ejemplo, hasta hace no mucho tiempo, en la Wikipedia decía que Nicolas Copérnico no publicó antes sus trabajos por miedo a la comunidad científica y no tanto a la Inquisición Católica. Que es casi como que dijéramos que Giordano Bruno fue torturado y asesinado por la comunidad científica de la época.

El exceso de información que existe hoy día, genera un ruido constante sobre cualquier tema. Abundan las frases que figuran con un autor que nunca las dijo, muchas veces por error, pero otras con el ánimo descarado de confundir a las personas. Esto sucede sobre todo, atribuyendo creencias religiosas o pseudocientíficas a grandes pensadores que no las tuvieron.

Por todo lo expuesto, se hace necesario tomar medidas para las nuevas generaciones. En estos tiempos en que la Laicidad es tan atacada, incluso en países como el nuestro en el que estaba tan arraigada a nuestra esencia,

José Ortega y Gasset: “Siempre que enseñes, enseña a la vez a dudar de lo que enseñas”

En mi opinión, Laicidad en la Educación, no sólo implica enseñar sin inclusión de preceptos de concepción metafísica o políticos, sino que también debería incluír la enseñanza de la duda, el escepticismo.

El Astrónomo y libre pensador norteamericano Carl Sagan en un artículo llamado La carga del escepticismo decía: “El escepticismo es peligroso. Ésa es precisamente su función, en mi opinión. Es menester del escepticismo el ser peligroso. Y es por eso que hay una gran renuencia a enseñarlo en las escuelas. Es por eso que no encontramos un dominio general del escepticismo en los medios”.

No es por casualidad que las personas racionalistas, apegadas a los hechos y exigentes en relación a la verificación de las pruebas sean el grupo social menos fácil de engañar por las consignas establecidas, estén enquistadas estas en la tradición o sean el último grito de la moda de las nuevas eras.

Si nuestros hijos fueran educados en los valores del racionalismo, la reflexión, el escepticismo, el pensamiento crítico, el empirismo y el método científico es muy probable que el mundo fuese un lugar muy diferente y seguramente mejor que en el que vivimos en la actualidad. Esa posibilidad tan aterradora es la que quita el sueño a los pocos que manejan los hilos del poder económico mundial, que viven muy cómodos en esta realidad de herencias “divinas” y dioses que nos mandatan a no cuestionar.

El Librepensador, entre la sabiduría y la soberbia

La educación para dudar y la divulgación del pensamiento crítico en los medios, está muy lejos de la realidad que vivimos. En el desarrollo de esta ponencia vengo reclamando dudar de lo que se lee, y más aún, darse el beneficio de la duda en todo. Pero no podemos tampoco, transformarnos en dogmáticos de la duda. Al respecto Sagan nos dice:

“Me parece que lo que se necesita es un equilibrio exquisito entre dos necesidades conflictivas: el mayor escrutinio escéptico de todas las hipótesis que se nos presentan, y al mismo tiempo una actitud muy abierta a las nuevas ideas. Obviamente, estas dos maneras de pensar están en cierta tensión. Pero si sólo puedes ejercitar una de ellas, sea cual sea, tienes un grave problema.

Si sólo eres escéptico, entonces no te llegan nuevas ideas. Nunca aprendes nada nuevo. Te conviertes en un viejo cascarrabias convencido de que la estupidez gobierna el mundo. (Existen, por supuesto, muchos datos que te apoyan). Pero de vez en cuando, quizá uno entre cien casos, una nueva idea resulta estar en lo cierto, ser válida y maravillosa. Si tienes demasiado arraigado el hábito de ser escéptico en todo, vas a pasarla por alto o tomarla a mal, y en ningún caso estarás en la vía del entendimiento y del progreso.”

Las palabras de Carl Sagan me permiten introducir el peligro de caer en la soberbia, y el mal que esto le hace al libre pensamiento y a la lucha contra el dogmatismo y las instituciones oscurantistas.

Muchas veces se puede confundir que por tener un pensamiento basado en el escepticismo, el método científico y el nutrirnos de información desde los diversos ángulos de cualquier hecho o idea, estamos vacunados contra la ignorancia.

Esto es un error, ya que todos debemos haber conocido alguna persona que se jacta de aplicar todas estas herramientas, actuando sin embargo, como dueño de la verdad absoluta. Estos personajes deambulan por el mundo provocando una aversión por los movimientos librepensadores, racionalistas y laicistas. Pero peor aún, logran enquistarse en nuestras organizaciones provocando divisiones y muchas veces que personas realmente comprometidas a trabajar humildemente por nuestros altos ideales, abandonen este barco siendo grandes pérdidas en la lucha por la causa.

Si nos ponemos a intercambiar ideas acá mismo, seguro tenemos innumerables diferencias, y eso debe ser así entre libre pensadores. Los que no tienen discrepancias, son justamente los dogmáticos. Entonces, ¿cómo presentarnos ante quienes queremos plantar la semilla de la duda, si previamente vino alguien con ínfulas de superioridad a insultarlo porque tiene ideas implantadas por un sistema que lleva milenios en funcionamiento?

Creo que estos caso extremos, nos debe hacer pensar en nosotros mismos, y que grado de intolerancia presentamos ante los demás.

En mi concepto, un libre pensador debe ser ejemplo en humildad, al mismo tiempo que firme en dar batalla por los principios que pregonamos. Nos va a dar mucho mas resultado defender la laicidad de los ataque medioevales que hoy realiza la iglesia católica que ridiculizar a un creyente. Va a ser mas productivo tratar de introducir pensamiento crítco en la educación que faltarle el respeto a un grupo de personas que engañadas por sistemas arcaicos realizan un acto religioso público.

El camino al libre pensamiento debe basarse en la auto formación permanente, en enseñar con el ejemplo, en tratar de convertirnos en espejos de personas que han sido amputadas mentalmente por las maquinarias que aún están en pleno funcionamiento.

Pero teniendo en cuenta los enemigos que poseemos, debemos ser guerreros, estrategas y líderes. Nuestros recursos casi se limitan a nuestros principios y voluntades. Mientras que del lado opuesto se encuentran riquezas, poder y organizaciones milenarias que cuentan sus víctimas por millones

Las muertes de Giordano Bruno e Hypatia de Alejandría no pueden ser en vano. Debemos ser dignos hijos de esta pareja separada por los siglos, pero unida por sus principios.

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