Cameron quiere más religión

Debate en Reino Unido al dejar el Gobierno sin efecto un fallo que suspendía el rezo en plenos locales

Esta fue la semana en la que las tornas cambiaron para la religión en Reino Unido, según un ministro británico, pero a Clive Bone ya le llovían antes los insultos en cartas de lectores al periódico de Bideford, para el que suele escribir columnas sobre gestión empresarial. Le llaman triste o espécimen humano patético, le recuerdan que será olvidado, a diferencia de Jesucristo.
 
Bone podía prever esas reacciones pero no podía saber, cuando llamó en 2010 a la Sociedad Laica Nacional para preguntar si el Ayuntamiento de su ciudad, del que era concejal, podía convocarle a plenos que se inician con el rezo de oraciones, que un juez iba a fallar en contra de los rezos precisamente con su partido, el liberal-demócrata, en coalición con el conservador, y con éste reivindicando en estos mismos días el papel de la fe en la política.
 
Un exasesor de Tony Blair acuñó la frase «no hacemos Dios» como consejo fulminante para que evitase menciones a su religiosidad, porque lo creía contraproducente para su popularidad. Pero la rama conservadora del Gobierno de coalición actual piensa lo contrario. «Nosotros hacemos Dios», dijo la baronesa Wasri en el Vaticano esta semana.
 
El que pronunció en la conmemoración -trigésimo aniversario- del establecimiento de plenas relaciones diplomáticas entre ambos estados es el tercer discurso reciente de Sayeeda Wasri sobre política y religión. Viceministra sin cartera, su rol es descrito como el de 'conexión' entre Gobierno y Partido Conservador y de asesoramiento estratégico del primer ministro.
 
Wasri procede de la comarca en la región de Yorkshire desde la que partieron hacia Londres los terroristas suicidas del 7-J y ha enviado a su hija a un internado de la Iglesia anglicana. En su discurso explicó que su fe es «como un río que cambia de apariencia según el lecho sobre el que corre» y «refleja la nación a la que pertenece, de tal modo que me siento aún más confiada como musulmán británica».
 
Wasri ve en la fuerza del anglicanismo una garantía de su seguridad como musulmana y recordó la queja del Papa, en su visita británica de hace algo más de un año, sobre la marginación de la religión. Ella achaca a «la élite liberal bienintencionada» y a «los negadores de la fe» un intento de «remover todo trazo de religión de la vida pública», algo que asoció a regímenes totalitarios.
 
Mientras tanto, el ministro de Educación, Michael Gove, aseguró que, encuentre o no patrocinador, enviará esta Semana Santa a las 20.000 escuelas estatales del país un ejemplar de la Biblia del rey San Jaime. Hay alguna polémica por el coste, unos 425.000 euros, de imprimir y distribuir ejemplares de un libro que normalmente ya está en las bibliotecas escolares.
 
El tronco del idioma
Pero el gesto de Gove trae ecos del discurso que en diciembre pronunció el primer ministro David Cameron, en un acto de conmemoración del cuatrocientos aniversario de la traducción de esa Biblia, considerada como tronco en la formación de la lengua inglesa. El primer ministro también reivindicó entonces el papel de la religión. «Somos un país cristiano y no debemos tener temor de decirlo», dijo.
 
¿Había alguna intención específicamente política del Gobierno en estas iniciativas? Hasta el fin de semana era la creación de un tono cultural. Y, en ese ambiente, la reina pronunció un discurso que evocaba el de Wasri. Dijo que la Iglesia establecida, la anglicana, que la corona como monarca y 'defensora de la fe', no defiende el anglicanismo contra otras religiones sino que «tiene el deber de proteger» la libertad de todas ellas.
Según el Sondeo de Actitudes Británicas que realiza el Consejo Nacional de Investigación Social, el 51% de los británicos no tiene religión, el 56% de los que se consideran religiosos no acuden regularmente a servicios. El censo, que se realiza cada diez años, da un porcentaje del 72% de cristianos. Y ese mismo porcentaje es el que cree, según un sondeo de Ipsos esta semana, que la religión es algo privado.
 
La Sociedad Laica Nacional ganó el caso del concejal Bone contra el Ayuntamiento de Bideford. Un juez dictó hace unos días que los ayuntamientos no tienen poderes para convocar reuniones en las que se reza. Y en su sentencia el juez dijo que, por mucho que la mayoría conservadora del consejo votase dos veces en favor de los rezos, eso «no le da poder para hacer lo que no puede hacer».
 
El ministro Erick Pickes condenó la sentencia como 'aliberal' y dictó el pasado viernes una orden parlamentaria que deja sin efecto el fallo judicial. La explicó así: «Durante demasiado tiempo, el sector público ha sido usado para marginar y atacar la fe en la vida pública, socavando los auténticos cimientos de la nación británica. Pero esta semana han cambiado las tornas». Una mayoría de concejales decide desde ayer si se reza en los plenos.
 
Sayeeda Wasri en Downing Street. A la derecha, Cameron, con el papa en Birmingham. :: AFP/REUTERS
 
La reina Isabel II, tras recibir la corona, en 1953, de manos del arzobispo de Canterbury. :: AP
 

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