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¿Cádiz laica?

Las parejas empiezan a cambiar la iglesia por el juzgado, aunque siguen bautizando a sus hijos y celebrando la Primera Comunión El desapego a la tradición católica hace mella en las ceremonias religiosas

La extensión del laicismo, que el Papa definió como «agresivo y acelerado» durante su visita a España, ha sembrado la duda en cada diócesis. ¿Corre peligro la tradición cristiana? Por lo pronto no ha sido necesario cancelar los cultos en ninguna parroquia por falta de asistencia. Si bien es cierto que los habituales de la misa del domingo no son demasiados, también lo es que mantienen su compromiso e intentan transmitírselo a sus hijos.
El Obispado de Cádiz, al menos, no ve motivos de preocupación por la pérdida de feligreses. Reconoce que la sociedad va cambiando y es más heterogénea, pero la tradición es un pilar fuerte en la sociedad gaditana. Durante el viaje de Benedicto XVI se publicaron varias estadísticas que decían que hay más fieles en España que afiliados a los sindicatos. Claro que en este caso la iglesia católica juega con ventaja: no pide ninguna cuota y a la mayoría de los ciudadanos se le inscribe a los pocos meses de nacer.
Es complicado saber cuántos gaditanos van a misa cada semana. Hasta ahora a nadie se le ha ocurrido que tengan que picar a la entrada, pero sí se lleva un control de las ceremonias religiosas. Durante el año pasado se bautizaron a casi 7.000 niños en las parroquias pertenecientes a esta diócesis y otros 5.922 recibieron su Primera Comunión, según los datos de la vicaría judicial. Estos últimos suponen casi el 80% de los que nacieron en 1999 en municipios de La Bahía, La Janda y el Campo de Gibraltar.
Preocupación relativa
«Los padres que quieren mantener a sus hijos dentro de la comunidad cristiana siguen siendo muchos», considera el vicario general, Guillermo Domínguez Leonsegui. Sin embargo ha ido cayendo en los últimos años. Cuenta que durante el tiempo que fue párroco de la iglesia de Santa Cruz vio crecer el número de feligreses, pero reconoce que «el laicismo se extiende en España y Cádiz no es la excepción».
«Lo que puso el Papa de manifiesto el pasado fin de semana se ajusta totalmente a la realidad, aunque, al menos, en el Sur es más fuerte el compromiso religioso», considera el vicario.
Pero esa tradición también va cediendo. Cada vez son menos las parejas que sellan su unión ante el altar. El año pasado lo hicieron 1.679 bajo la diócesis de Cádiz y Ceuta, más de 3.000 en toda la provincia, lo que suponen el 60% del total. La proporción ha ido creciendo a lo largo de los años y el mejor indicador de ello es el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) que lleva el registro desde la década de los cuarenta cuando sólo se podía formalizar una unión ante Dios. Hace apenas diez años sólo un 20% de las bodas se celebraban por lo civil. El porcentaje se reduce a la mitad si se consultan los datos de los ochenta. También hay que tener en cuenta que muchos de esos matrimonios no vuelven a pasar por la iglesia hasta la próxima celebración que incluya un banquete.
A pesar del arraigo de las tradiciones religiosas, la secularización es un fenómeno general. El sociólogo gaditano Diego Jiménez considera que los últimos años han sido determinantes. «El laicismo se extiende por todo el mundo, pero en el caso de España resulta más tardío». En cualquier caso, considera que tiene que ver con «un cierto desencanto».
A la hora de valorar la situación, el profesor Jiménez cree necesario diferenciar las ceremonias eclesiásticas de la religiosidad individual. «Lo primero tiene más que ver con las relaciones y los actos sociales, mientras que lo segundo forma parte del ámbito personal», explica.
De cualquier forma, considera que la iglesia no corre peligro. «Es una institución que ha sabido reactivarse y no se encuentra entre las más odiadas, mucho menos valorados son los partidos políticos e incluso los sindicatos», asegura. Sin embargo, ve lógica la preocupación en un momento en el que el clero se ha visto salpicado por asuntos tan turbios como los abusos y la pederastia.
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