Cada vez más gente sigue a Patricia, la chica de la Isla que dice recibir mensajes de la Virgen

El caso se está convirtiendo en un fenómeno religioso: desde hace siete días, trasladan a Patricia, una joven de La Isla que dice recibir mensajes de la Virgen, a un lugar del Parque Mariano Moreno, donde la esperan un puñado de personas.

COMENTARIO: Sorprende que en el siglo XXI sigan produciéndose estos fenómenos visionarios arrastrando a grupos de fieles creyendo en milagros y visiones de la divinidad, de la que nadie tiene ninguna prueba o evidencia.

 

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La Virgen le pidió, entre los mensajes que dice haber recibido, que en el lugar construyera un santuario. Ahora, la petición que recibió Patricia de parte de la Virgen parece estar en marcha. Allí, todos los días, un reducido grupo hombres y mujeres cantan cuando ella hace su arribo. Luego, aquellos que se han congregado, rezan un rosario durante casi una hora. Algunos creyentes –que progresivamente se han ido sumando con el pasar de los días-, afirman sentir aroma a rosas, aunque en el lugar no se perciba tal cosa.

No hablamos del fenómeno religioso de la Virgen de Salta, aunque pareciera. Nos referimos a los recientes encuentros que unas cuantas decenas de personas están llevando adelante alrededor de una joven mujer que, desde hace al menos tres años, dice recibir mensajes de la Virgen, y que desde el domingo 15 de este mes se reúnen, todos los días, en un lugar determinado del Parque Mariano Moreno.

Patricia –la joven mujer elegida por la Virgen y que tiene en su vivienda de la Isla del Río Diamante una imagen de ella que emana aceites-, arriba todos los días a las dos y media de la tarde a un lugar, que pretende ser un humilde santuario, montado hace apenas una semana, justo debajo de un monte de membrillos, un tanto más allá de la laguna del parque.

Un hombre conduce el vehículo en la que la trasladan –una camioneta Ford Ranger, un Renault 12, o una Toyota Hilux, según la oportunidad, tal como observó en sucesivas oportunidades Mediamza.com-, y un grupo de sirvientes, al bajar del vehículo, la acompaña hasta el pequeño santuario, donde la esperan en ronda, además de los seguidores que son cada vez más numerosos, un grupos de personas que a capella y a coro cantan canciones religiosas.

Mientras los fieles, de rodillas, rezan el rosario, Patricia mantiene su vista fija en un punto perdido entre la maraña de ramas de los arbustos y el brillante y claro cielo que generalmente impera a esa hora del día. Luego, una vez terminado los rezos, otra vez los cánticos inundan el lugar de un intenso clima espiritual, mientras que Patricia, con movimientos serenos y ensimismada en una especie de trance, se inclina hacia una suerte de altar, decorado con flores de colores.

Cuidadosamente, entre dos o tres personas, que son quienes la rodean y le asisten, la ayudan a levantarse, como si ella estuviese sin fuerzas para hacerlo. “Termina muy débil, a si que pedimos que no la agobien cuando se acerquen a besarla”, había explicado antes de la llegada de Patricia una mujer cercana a ella.

Es en ese momento que las miradas de algunas personas, y las manos de aquellos, se dirigen hacia el sol, que se encuentra a esa hora del día justo por encima de la laguna del parque. Y es ésta la circunstancia por la que no pocos llegan atraídos. Al parecer, es en ese momento en que la Virgen deja señas de su presencia, y se las ve alrededor del sol, o en el cielo, dicen los feligreses que la siguen. Repentinamente entonces, todos los presentes miran hacia arriba, en busca de las señales. Son muchos los que sacan su cámara digital y, registran la pretendida aparición, toman fotografías y capturan filmaciones apuntando las lentes de las cámaras hacia el sol. (Ver primer video)

A Patricia, mientras tanto la acompañan hacia el vehículo en el que arribó, algunas personas se acercan y la besan, la tocan o la abrazan (Ver Segundo video). Cuando se ha marchado, en el lugar algunos permanecen como extasiados, otros en cambio, buscan intercambiar experiencias e interpretaciones, y empiezan las preguntas: “¿Y, se ve algo ahí?, porque yo no sé, pero me parece que no se ve nada en mi cámara”, nos dice un hombre que asoma su cabeza en la ronda de gente que mira el visor de la cámara de Mediamza.com, en busca de algo. Pero lo único que se aprecia es la natural desocomposición de la luz al pasar por la lente. Sin embargo, no son pocos los que dicen ver el manto de la Virgen y hasta hubo una mujer que dijo haber visto borlas doradas adornándolo.

De algunas mujeres escuchamos decir que olieron perfume a rosas, asegurando que se trata de una señal que indica la presencia de la Virgen. Por su parte, Beatriz, una señora de mediana edad a quien consultamos por su experiencia, nos decía: “mirá, yo soy creyente, y después de que miré al sol, y bajé la vista, ví todo en un color como si fuese el crepúsculo, y manchas por todas partes, hasta en la cara de la gente. ¿Pero sabes que me parece? Que eso es el por el encandilamiento”, reflexiona la mujer.

En cambio, un hombre que se acercó a nosotros con su cámara digital, convencido de la aparición, nos decía: “mirá esta foto del sol, la tomé antes de que llegara ella [por Patricia]. Y mirá estas otras que las tomé después. Fijate los rayos, se ven mucho más brillantes”, aseguraba este fiel creyente.

Otros se mostraron mucho menos entusiastas con la idea de las apariciones, pero no dejaron de considerar esta ceremonia como un momento apropiado para rezar.

“¿El milagro sabes cuál es? Que el primer día acá habían cinco personas, y ahora mira todos los que somos”, nos decía una creyente que estuvo desde el principio, mientras miraba las poco más de 150 personas que se habían congregado en el lugar luego de seis días de haberse iniciado las ceremonias.

Al respecto, la Iglesia se mantiene cauta. En concreto, el Obispado no ha autorizado estas prácticas, y se mantiene aún sin emitir una opinión oficial. “No puedo darte ninguna opinión porque no tengo bien en claro la cuestión, hasta que no hablemos del asunto con el Obispo. Pero nos hemos enterado de esto por mucha gente que ha venido a preguntar en estos días e incluso a invitarnos”, dijo uno de los sacerdote dela Diócesis San Rafael, que espera para hoy la llegada del Obispo.

Desde la Parroquia de la Divina Misericordia, con jurisdicción en la Isla del Río Diamante, también aclararon que esto “es un asunto del Obispo”.
 
Otro sacerdote consultado, por lo bajo, se mostró francamente escéptico: “si tu abuelita quisiera hacerse famosa, también puede inventar que tiene contacto con la Virgen y ya está”, dijo el clérigo, advirtiendo de inmediato: “con la Virgen no se juega”.

Entre tanto, el fenómeno religioso ha ido creciendo en tan sólo una semana. Algunos dudan, otros creen y muchos son indiferentes. Patricia es una mujer reconocida en el Barrio de la Isla del Río Diamante, por sus historias espirituales. Y desde hace unos años, la sociedad sanrafaelina conoció lo que ocurría con la imagen de la Virgen que ella tiene en su casa: “yo lo he visto, no son macanas, emana aceite de la manitos”, nos dijo Juan, un hombre católico a poco de cumplir los noventa años.

Pero lo cierto es que ahora, desde que se iniciaron las ceremonias en el Parque Mariano Moreno, aquellas pocas personas se van multiplicando día tras día y llegan al lugar desde todas partes de la ciudad, y de todos los niveles sociales.

Opinar sobre el fenómeno es tarea bastante complicada y sutil y excede el espíritu de esta nota, que por ahora es meramente informativa.

Por supuesto que desde un lugar de total escepticismo, algunos dicen que la situación tiene todos los indicios de tratarse de una especie de "movimiento" que alguien está generando para instalar primero la anécdota en el ideario popular y luego, eventualmente, generar un suceso que podría dar redituables ganancias a alguien, si se consiguiera insertar el hecho en el lucrativo mercado del turismo religioso.

En las antípodas de esa opinión, una cantidad considerable de personas, se entregan a creer mansamente que la Virgen está presente en el lugar y viven una especie de tranquilo paroxismo cuando Patricia llega al sitio y todos se le acercan para tocarla, simplemente.

Por ahora, lo que hay es simplemente esta anécdota cotidiana y habrá que esperar que el tiempo eche luz sobre el tema, dirimiendo de qué estamos hablando realmente. Si de una experiencia vivencial con profunda connotación espiritual, de un fenómeno de sugestión colectiva, o de una maniobra de un grupo de vivillos que intentan aprovecharse de la buena fe de muchos creyentes, aunque sea con buenas intenciones. 

La gente espera la llegada de Patricia alrededor del santuario.

Patricia es trasladada en una camioneta 4x4

Patricia, se inclina, y besa un pequeño altar, lugar donde la Virgen le pidió crear un santuario.

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