Buscan evangelizar a militares mexicanos

La Pastoral Castrense del Consejo Episcopal Latinoamericano se reunió en el país para replantear su estrategia, pedir que el Ejército les abra las puertas y evitar que los soldados caigan en la corrupción.

Como recogíamos en nuestro Observatorio hace unos días, la presencia de capellanes en los ejércitos de países latinoamericanos es una realidad. Ahora además tratan de evangelizarlos porque "son sensibles a lo religioso", "porque están cerca de la muerte"… y sobre todo porque para los obispos capellanes castrenses hay una campaña de ateismo que afirma no necesitar a Dios para nada.

Pero además consideran que todos los males de corrupción tienen su causa en ese ateísmo, que su evangelización piensan desterrar. Labor loable, pero que no parece que esté asegurada, si nos atenemos a los casos de corrupción, económica, sexual o política de la propia institución eclesial.


Los miembros de la Iglesia que buscan evangelizar a los militares de América Latina para evitar que caigan en la corrupción o el crimen organizado y respeten los derechos humanos, se reunieron en México para replantear sus estrategias pastorales y buscar que las puertas de los cuarteles se les abran.

Sin embargo, advirtieron, el camino es difícil, sobre todo en naciones como México y Uruguay, donde existe un Estado laico que les impide ingresar a los cuarteles y atender el “derecho” de espiritualidad que, consideran, tienen los soldados.

Otro problema que se presenta en los cuarteles son las nuevas tendencias religiosas, las cuales ven como una amenaza y aseguran haber detectado una campaña de ateísmo, que afirma que el hombre no necesita a Dios, y la “invasión” de filosofías orientales y grupos religiosos de carácter esotérico, así como un retorno a las religiones naturales. Además de que están presentes la santería y el espiritismo. Por lo que reconocen que los militares de mayoría católica van disminuyendo por la acción proselitista de nuevos grupos y sectas.

En entrevista con MILENIO, el obispo Fabio Suescún, responsable de la Pastoral Castrense del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), explicó que desde hace 32 años se busca evangelizar a los militares de la región.

¿Por qué evangelizar a militares?
Porque estamos convencidos de que son personas de una gran sensibilidad religiosa.

Además, están muy cerca de la muerte, son personas que para garantizar la vida y libertad de otra gente, arriesgan la suya; por el honor que tienen, por las tentaciones a las que se enfrentan en el cumplimiento de su deber, por eso es necesaria la ayuda espiritual.

El Vaticano en algunos países, dijo, ha establecido concordatos y se tienen lugares de culto en los cuarteles y seminarios castrenses.

No obstante, reconoció que la situación de México y Uruguay, que tienen constituciones laicas que “separan radicalmente la atención espiritual de los cuarteles, cierran las puertas o no las tienen abiertas. Por eso los obispos se las han ingeniado para responder a la atención de los militares, colocando parroquias cercanas a los cuarteles”.

¿En México, actualmente, están en las calles en la lucha contra el crimen organizado, qué opina de esta situación?
Evangelizar significa enseñar un profundo respeto a todas las personas y sus derechos, amar al prójimo es cumplir con todos los deberes de justicia de cada persona y respeto a los derechos humanos. En este campo se ha avanzado mucho en la fuerza pública en América Latina.

Ahora se les exige a los militares respeto a los derechos humanos, porque por su autoridad tienen la tentación de no respetarlos en ciertos momentos, pero se ha avanzado porque la ley lo exige y la fe cristiana parte de ese hecho.

Sin embargo, siempre hay lagunas, siempre hay peligro y riesgo, los ejércitos tienen que formar a los hombres y mujeres en un respeto a los derechos humanos, esto forma parte de la ética castrense.

Son los militares los que salieron a las calles en Colombia, a veces tienen que salir, especialmente en el campo del terrorismo y el narcotráfico. Las fuerzas armadas están para defender donde sea la libertad y la tranquilidad, la vida de todos los ciudadanos.

¿Qué les hace falta a los militares para evitar caer en el crimen organizado?
Al militar se le debe dar respaldo, ayudar en sus necesidades básicas, el militar es muy sensible a la familia, si está bien tiene mayor disposición de servicio. Por eso el Estado tiene que cumplir con los deberes de justicia en relación con los militares, cuyo servicio muchas veces no tiene valor porque es arriesgar la vida. Primero deben tener un salario justo para satisfacer sus necesidades y no caer en la trampa de la seducción de la delincuencia, porque ésta si no los mata, los seduce por medio de la corrupción y los apartan del cumplimiento de su deber.

¿Caen fácilmente en la corrupción?
Es un peligro que existe en América Latina y el mundo, la delincuencia tiene dos formas de lucha para salir adelante: matar o quitar de en medio al que se interpone en sus caminos, por eso tenemos tantos mártires.

El segundo camino es la seducción, el dinero, siempre es un lazo para disuadir del cumplimiento de su deber a los policías y soldados, por eso hay que fortalecerlos moralmente, tienen que estar muy fuertes para ser capaces de no caer en la tentación de la corrupción, a la cual todos somos demasiado sensibles.

¿La Organización de los Estados Americanos advirtió de riegos de golpes de Estado en la región, como el que se intentó en Ecuador, usted considera latente este peligro?
Cada día descubro a los militares como más profesionales, es decir, a personas que saben que están para defender la Constitución y a los gobiernos legítimamente constituidos. Eso que pasó hace 30 y 40 años en el continente lo veo distante. El militar es cada vez más profesional, entre más se solidifique la democracia será menor el riesgo de golpes de Estado de militares, es una etapa superada en el continente.

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