Buena sintonía entre los obispos y el PP

Me llama la atención lo rápidos que han sido nuestros obispos para aplaudir las primeras medidas del gobierno del PP: la supresión de Educación para la ciudadanía y los derechos humanos y la derogación de la ley del aborto. También se anuncia un estudio sobre la píldora del día después, que presumiblemente, también sacarán de la sanidad pública. Éstas y otras medidas que vendrán más adelante, en la línea de lo que vienen defendiendo nuestros obispos, ha motivado que éstos hayan salido a la opinión pública, con toda rapidez, para aplaudir sin pudor.

A ellos les da igual que la opinión pública los identifique con la derecha. Al fin y al cabo, la Iglesia, siempre fue de derechas. Ahí están recientes los 40 años de gobierno del dictador Franco, tan bien avenido con ella. Y es que ya sabemos las cosas que a nuestros obispos realmente les preocupa: todo lo que se relacione con “su” concepto de moralidad y buenas costumbres y sus privilegios concordatarios.

Ha habido enormes casos de corrupción política en varias comunidades autónomas ( la mayoría gobernadas por la derecha). Pero eso no ha dado ocasión para condenas ni rechazos en público.

Ha habido comisiones verdaderamente escandalosas de banqueros “católicos”, pero eso no merece una sola palabra para expresar la inmoralidad de tales posturas, aunque puedan ser “legales”. Ha habido enormes casos de injusticia que han afectado a miles y miles de ciudadanos: cierres de empresas con despidos masivos, desahucios diarios etc…

Hay mucha gente que sufre las consecuencias de la crisis que provocaron los grandes bancos, pero de eso ni una palabra. Hay mucha gente viviendo sin techo en la calle y la iglesia tiene muchas propiedades que podría compartir con los que nada tienen, pero de eso nada de nada.

Tampoco vemos una sola palabra ni un gesto valiente para, en época de crisis, decidir de una vez por todas, pagar sus impuestos, renunciando a privilegios decimonónicos o concordatarios.
El gobierno paga cada mes 13.266.216,12 euros a cuenta de las cantidades que cada año tiene que pagar a la Iglesia. La misión de la Iglesia no es sólo hacer caridad con los que sufren, que ciertamente hoy es absolutamente imprescindible. Y Caritas hace en eso una magnífica labor.

Sería bueno, además de aplaudir rápidamente las medidas del nuevo gobierno, tener algún gesto valiente para dar ejemplo y asumir recortes económicos, de modo voluntario, en sus asignaciones anuales que redunden en medidas sociales, tan necesarias en estos momentos.

Pero eso, que está tan claro con el espíritu del Evangelio, parece que es pedir peras al olmo.

Juan Cejudo es miembro de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares

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