«Brindo por el papa, pero como mujer, cristiana y feminista, el cabreo lo tengo»

Piedad Yélamos se despidió la otra noche, antes de irse de vacaciones, del párroco y el vicario de su parroquia, Santa Justa y Rufina, en Triana (Sevilla). Y salió el tema. “A mí el papa Francisco me ha dejado planchada”, afirma esta mujer de 66 años, que define su vida como una “respuesta a la fe en Jesús y su mensaje”. Las declaraciones del nuevo pontífice sobre temas como la laicidad del Estado o los homosexuales han supuesto una revolución, al menos aparentemente, en una Iglesia aún anquilosada jerárquicamente. “Esa puerta está cerrada”, dijo el papa, sin embargo, sobre la posibilidad de que las mujeres puedan ser sacerdotisas.

“Me parece fatal. He luchado muchísimo por eso, porque la mujer es la que realmente lleva la Iglesia. Si tú dices un día en una misa ‘aquí no entran mujeres’, que cuenten los hombres que hay“, sostiene Piedad. “¿Por qué no tiene derecho la mujer a un ministerio? Jesús se le apareció a una mujer, dio su mensaje a María Magdalena. Pero quieren “Brindocontentarnos a nosotras con el regalito de dar la comunión“, continúa. Piedad Yélamos, que de joven llegó a limpiar con estropajo y jabón los bancos de la iglesia, que durante más de 25 años ha impartido catequesis, que ha dirigido y dirige un coro y que ha estado en continuo contacto con los jóvenes, insiste en que a la Iglesia, a pesar de estos signos de apertura lanzados por el nuevo papa, le queda mucho para vivir en el siglo en el que estamos.

En este que apenas lleva cumplidos 13 años, varios arzobispos han pronunciado barbaridades como las siguientes: “La mujer que aborta mata a un niño” y, por tanto, “da a los varones la licencia absoluta de abusar” de su cuerpo.  La Virgen María es el “modelo de auténtica liberación de la mujer”, que puede “realizarse en el matrimonio y la virginidad”. ”La mujer no sólo debe cambiar su forma de vestir sino sus actitudes. Se ha perdido el pudor en la familia”. Es una pequeñísima muestra de la humillación a la que ha sometido a las mujeres la jerarquía católica a lo largo de la historia.

“La jerarquía sigue condenando determinados sectores como los homosexuales, los divorciados. Y el machismo, la discriminación de las mujeres es brutal. Además, que si la ropita, que si la manguita…”, dice. ¿Por qué no aceptan a mujeres sacerdotisas? ¿Tienen miedo a que lo hagamos mejor? ¿Tienen miedo a que los pervirtamos?, se pregunta irónicamente Piedad. La investigadora Pura Sánchez, que ha analizado la represión de las mujeres en el franquismo, destaca varios pasajes recogidos por el Arzobispado de Sevilla en 1938, como la Carta I de San Pedro: ”Las mujeres estén sujetas a sus maridos, las cuales ni traigan (…) descubiertos los cabellos, ni se cerquen de oro (…) sino su aderezo sea en el interior que está en el corazón escondido”.

“Incomprensiblemente, hay mucho machismo cuando las pastorales están llenas de mujeres, mujeres comprometidas con la inmigración, con Cáritas… La iglesia está viva por la mujer, sin la mujer la iglesia no seguiría adelante“. Piedad, no obstante, confía en que algún día florezca lo que se está sembrando: “La mujer no puede tirar la toalla, hay que seguir luchando, no nos podemos callar”.

LOSA PESADA

Mercedes López Herrera, presidenta de la Asociación Mujeres y Teología de Sevilla, que lleva reivindicando años y años el papel de las mujeres en la iglesia, saca dos conclusiones de las declaraciones del papa. En primer lugar, ha dicho lo que ningún otro se ha atrevido a decir: “Está dando pasos con coherencia. Ha puesto a las religiones en su lugar y está hablando para que todo el mundo lo entienda”. Y, en segundo lugar, López Herrera considera que tiene que seguir dando pasos, sobre todo, en lo referente a la mujer. Por lo primero, dice bromeando, “brindaría con cava con él”. Por lo segundo, se tomaría un café y le cantaría las cuarenta: “Porque como mujer, cristiana y feminista, el cabreo lo tengo“.

López Herrera es consciente de la losa tan pesada que tiene que mover el papa: “Él es humano, no es Superman, y veremos si esos pasos tienen consecuencias directas”. De momento, no le chirría tanto la frase “la puerta está cerrada” porque considera que es una mera repetición del mensaje anterior, del establecido, y no algo que surja de él. “Yo creo que la estrategia es buena y tengo serias esperanzas de que el papa tenga sus cartas guardadas y está marcando los pasos para ir debilitando posiciones -Rouco se debe estar comiendo las uñas- e ir abriendo los cerrojos de esa puerta cerrada que se abrirá a lo grande con menos conflicto”, afirma López, que critica también la cultura patriarcal defendida por muchas mujeres. “Yo me siento ahora más cercana a las estrategias que pueda tener escondidas el papa Francisco que de otra gente que ni siquiera se plantea el status quo. La ideología machista tiene que ir pegando un giro”. Mercedes, por si acaso, mantiene una ceja en alto, no puede bajar la guardia.

“La mujer siempre ha tenido un papel fundamental en la iglesia y nunca hemos fallado, a pesar de estar en la retaguardia. La iglesia sin la mujer no es la misma”, sostiene Susana Herrera, periodista y presentadora del programa cristiano Testigos hoy, en Canal Sur. “Son las que hacen las grandes cosas y atienden todo tipo de necesidades: tanto en misiones como limpiando la iglesia”, añade. Esta mujer cristiana considera que, a pesar de los avances, la igualdad es como un puzzle donde todavía quedan muchas piezas por encajar, como el hombre. Y en ese puzzle tiene que encajar también el hombre”. Cree que el papa está pisando fuerte, “mirando el cielo, pero con los pies en la tierra”. Y podría no ser, podría ocurrir que no se abrieran las puertas del sacerdocio a las mujeres. “Pero con este papa, también podría ser”, concluye.

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