Bolivia: La Biblia y la Espada

El reciente Golpe de Estado (GdE) contra el presidente de Bolivia Evo Morales significa un doble retroceso: de 100 años en lo que respecta al extractivismo minero y de 500 años en lo que atañe a la evangelización del pueblo boliviano. En cuanto al primero, los golpistas milico-evangélicos quieren que Bolivia retroceda a principios del siglo XX, cuando poseían el país los llamados ‘reyes del estaño’. En cuanto al segundo, esos mismos golpistas quieren repetir la mecánica de la Invasión; es decir, quieren incrustar el cristianismo en las almas bolivianas siguiendo la misma estrategia de hace cinco siglos: imponer la cruz por la fuerza de la espada. La hagiografía cristiana pretende hacernos creer que los misioneros iban en avanzadilla y detrás de ellos, los soldados; la realidad fue al revés, la cruz fue siempre detrás de la espada -como acaba de suceder en Bolivia.

El objetivo principal del GdE ha sido adueñarse del petróleo del siglo XXI: el litio. O, dicho de otra forma, expulsar de Bolivia a las empresas chinas que cuasi monopolizan este componente básico del almacenamiento eléctrico. Por ello, la cotización de Tesla -empresa gringa especializada en coches eléctricos y cohetes estratosféricos- mejoró vertiginosamente desde el mismo día del GdE. Dentro de la más estricta ortodoxia golpista (acusación de fraude electoral, intervención de la OEA, avalancha de medios vendidos, efímera oscuridad de las Iglesias, autonombramiento de una presidenta títere, incendios de librerías y asesinatos de indígenas, etc.) este GdE se ha permitido una extravagancia: escoger como sucesora de Evo a una fundamentalista evangélica.

UN RETROCESO DE CIEN AÑOS.

Simón I. Patiño (1860-1947) fue el más famoso de los tres reyes del estaño boliviano -el litio de antaño. Durante el primer tercio del siglo XX, fue uno de los hombres más acaudalados del planeta. Huelga añadir que sus métodos fueron los propios del capitalismo salvaje: controló los gobiernos y explotó a sus mineros mediante una esclavitud pura y dura. Junto con los otros dos ‘reyes’, Hochschild y Aramayo, estuvo protegido por el ejército y por la iglesia -como sucederá mañana, si el pueblo no lo impide, con los magnates del litio. Patiño amasó tal fortuna que su hijo Antenor se casó con María Cristina de Borbón y Bosch-Labrus, sí una Borbón que invernaba en Davos, Suiza. No obstante, a Patiño y su Combo se les acabó el tiempo y, en 1952, los bolivianos se alzaron en armas, tumbaron al gobierno títere y nacionalizaron las minas.

LOS EVANGÉLICOS
Todavía no llegan a ser un tercio de la población boliviana pero los evangélicos ya mueven masas. Y obispos indígenas. Y hasta candidatos presidenciales como el “Dr. Chi”, médico y pastor al que no le fue bien en las últimas elecciones -ahora se resarcirá. Por lo demás, decir evangélicos en un país latinoamericano es casi decir futuros presidentes –incluso ya los hay en ejercicio. Y es también decir fundamentalistas, obsesos, psicópatas, talibanes de la Cruz. Y una de las más fanáticas es, sin duda, Jeanine Áñez Chávez, la autoelegida presidenta –una rubia de frasco tan fanática que detesta Halloween por ser una fiesta satánica.

Áñez es ahora la niña mimada de los medios de desinformación por lo que difícilmente leeremos un pequeño detalle de su familia: en 2017, fueron apresados en el estado brasileño de Mato Grosso los narcotraficantes bolivianos Carlos Andrés Añez Dorado y F.A.A. Lima Lobo. Se les aprehendió 480 kgs. de cocaína de altísima pureza. Pues bien, C.A. Añez es sobrino Jeanine. Y no digo más que lo que no digo.

LA CRUZ Y LA ESPADA, UN RETROCESO DE QUINIENTOS AÑOS
En el Tawantinsuyu,  imperio inca de los cuatro puntos cardinales o suyus (Bolivia es el Collasuyu), el primer choque con los Invasores se produjo precisamente por un quítame allá esa Biblia: un fraile ofreció el Libro Sagrado al Inka Atahualpa y éste lo rechazó. Pizarro apresó al Inka, extrajo a su pueblo 500.000 millones de US$ actualizados en concepto de rescate, le ‘juzgó’, le encontró culpable hasta de matar a Kennedy y le asesinó por garrote vil. La cruz y la biblia se utilizaron resguardadas por las armas.  Exactamente lo mismo que acaba de suceder en Bolivia.

La Historia se repite al pie de la letra: Evo ‘el Inka’, prefería la libre competencia entre religiones, incluidas las indígenas, un extremo libertario abominable para los talibanes de la Cruz. Puesto que se negaba a entregar Bolivia como rescate, había que ‘neutralizarlo’. Este GdE que ensombrece Bolivia no sólo ha causado ya decenas de asesinados -indígenas en su mayoría- y quemas de librerías al grito de “¡Dios no necesita libros, sólo la Biblia!”, sino que comenzó días atrás con un intento de magnicidio concretado en el accidente del helicóptero que trasladaba a Evo y su séquito. Clásico método de los gringos. Les salió bien en los casos del Roldós (Ecuador) y Torrijos (Panamá) pero no con Evo quien, mal que bien, sobrevivió a la “avería técnica”.

Bolivia reproduce el infinito ejemplo de las calamidades que acarrea a los países emprobrecidos el hallazgo de algunas especialísimas materias primas. Y el litio es la más codiciada en estos tiempos de ‘innovación’ en los transportes, sean físicos, sean cibernéticos. Dícese que Bolivia atesora un 70% o más del litio mundial. Su Salar de Uyuni guarda bajo la sal unos 20 millones de tns. del preciadísimo litio. Importándole poco que extraer lo-que-sea en ese salar es un disparate ecológico, Evo comenzó su perforación y su explotación masiva.  Poseyendo la mina a cielo abierto de hierro más grande del mundo -el Mutún-, y con generosas reservas de gas, con el añadido del litio Bolivia podía despegar en términos de eso que llaman ‘desarrollo’. De hecho, Evo presidió durante 14 años el país latinoamericano que más creció, que más disminuyó la desigualdad y un largo etcétera que ahora querrán censurar y ningunear. Pero los gringos son insaciables… y temerosos de los chinos. China había firmado sustanciosos proyectos extractivistas con Evo y eso era más de lo que Trump podía soportar. Por ello, en septiembre 2019, su hija Ivanka viajó a Jujuy (provincia argentina limítrofe con Bolivia) para anunciar que ponía 400 millones de US$ para articular una ‘ruta del litio’. Pero, claro, esa era la tapadera de una reunión con Luis Fernando, el autotitulado Macho Camacho, un narco-fascista de Santa Cruz de la Sierra con un pavoroso historial de gravísimos delitos. Este separatista cruceño, católico oficial y evangélico real, quintaesencia del racismo, es ahora el poder detrás del trono de la fanática rubia cruceña.

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