Bolivia: El efecto Morales

La Iglesia Católica expresó preocupación ante la posible expansión continental de la idea del presidente boliviano Evo Morales de instaurar la escuela “laica y única” justo cuando toma forma en Argentina el proyecto del Gobierno para consensuar una Ley de Educación Nacional.

La prescindencia de los valores espirituales y trascendentes en la futura norma -que el ministro de Educación, Daniel Filmus, se comprometió a mantener- empieza a inquietar a los obispos, que dicen movilizarse en consecuencia.

La señal de alerta la encendió Elsa Oesterheld, de Abuelas de Plaza de Mayo, quien en un encuentro con el titular de la cartera educativa declaró: “el Estado debe garantizar la laicidad, la gratuidad y la obligatoriedad de la enseñanza”. Una definición que, al entender eclesiástico, incorpora el concepto de laicidad “no sólo para quitar la religión sino también a Dios de la enseñanza”.

Los obispos consideran que quienes piensan así confunden Estado laico (independencia de la influencia religiosa) con laicidad (cualidad institucional de estricta neutralidad con las confesiones religiosas) y hasta con laicismo (ideología que propugna una libertad no condicionada por ninguna religión).

Términos similares, inclusive en su faz etimológica, que generaron un revuelo tal en Bolivia, donde delegados católicos y evangélicos se retiraron de un congreso -de carácter vinculante- que acordó reemplazar la enseñanza religiosa por una “historia de las religiones”.

Aunque el panorama local no presenta un choque frontal con el Gobierno, los hombres de la Iglesia dicen estar en estado de alerta ante un posible “efecto contagio” y la presión que, advierten, ejercen los gremios docentes para que no haya ninguna injerencia sectorial en el futuro encuadre legal educativo. Tal el caso de la CTERA, de Hugo Yasky, que alertó respecto de que “no hay margen (en la iniciativa oficial) para que ningún sector se arrogue o imponga a la sociedad qué temas deben ser incluidos o no”. Esta posición defensiva tanto de católicos como de evangélicos, que no reniegan de la Ley Federal de Educación vigente, apunta a mantener en el articulado la libertad de formación de acuerdo con convicciones religiosas, filosóficas, antropológicas y éticas.

Una condición de carácter "irrenunciable" para las Iglesias, que pugnan además porque no se conculque a los padres el derecho de elegir la fe en que quieren que sus hijos sean formados.

Es decir, si son cristianos, en la fe cristiana; si son musulmanes, en el Islam; y lo mismo si son judíos. A esta concepción se suman las dudas por el posible "efecto Morales", que ya tuvo atisbos de contagio en Chile, y podría continuar propagándose en la región.

Un modelo importado sobre el cual advirtió recientemente el presidente del Episcopado argentino, cardenal Jorge Bergoglio, al hablar sobre los cambios en educación.

"No hay que adaptar recetas internacionales a la realidad educativa local, porque no son más que prácticas de laboratorio", aseveró el Primado. Expresiones púrpuras que merecieron la inmediata réplica del ministro Filmus: "ninguno de los 880.000 ciudadanos que están participando del debate por la reforma están mirando ni otros modelos ni otras realidades que no sean la argentina”.

A pesar de las garantías que el Gobierno ofreció a las iglesias para mantener los aspectos axiológicos de los valores en la nueva Ley, los obispos consultados por la agencia DyN consideran que en algunos legisladores “resuena fuerte” una frase cuyo autor es el jefe del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero: “en democracia, la fe no se legisla ni se impone”.

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