Blair moviliza a políticos y policías locales contra los radicales islámicos

«Todos tenemos responsabilidad» en el problema, dice la secretaria de Estado para las Comunidades La prensa denuncia un plan para espiar en las universidades a los estudiantes sospechosos

El Gobierno británico pide a las autoridades locales el máximo esfuerzo para luchar contra el extremismo. La secretaria de Estado para las Comunidades, Ruth Kelly, instó ayer, a quienes trabajan en las zonas y barrios más vulnerables del Reino Unido, a estar alerta para atajar a tiempo la influencia de radicales y fundamentalistas.
"Éste es un problema en el que todos tenemos una parte de responsabilidad. Todos, el Gobierno central, las autoridades locales, las organizaciones comunitarias y los propios individuos, debemos incrementar nuestros esfuerzos a un nuevo nivel", señaló Kelly, quien se reunió en privado, en un hotel de Londres, con representantes de la policía, el Gobierno y una veintena de ayuntamientos británicos.
Aunque el combate se centra claramente en la lucha contra los integristas islámicos, la secretaria de Estado quiso dejar claro que "no es sólo un problema de las comunidades musulmanas". "La extrema derecha está aún con nosotros, es aún venenosa y trata de crear divisiones y explotarlas", afirmó. Kelly negó que el Gobierno trate de "satanizar" a los musulmanes, después de que el diario The Guardian publicase ayer el borrador de un documento oficial de 18 páginas, enviado por el Departamento de Educación, pidiendo a las universidades que espíen a los estudiantes musulmanes sospechosos de actividades extremistas.

PREOCUPACIÓN EN EL EJECUTIVO
Según el diario, el Ejecutivo está especialmente preocupado por la radicalización de los estudiantes islámicos en las universidades británicas y por tanto, pedirá a profesores y al resto del personal de los centros que informen a una rama especial de la policía de cualquier movimiento extremista.
"No se trata de elegir a estudiantes o de espiarles. Se trata de supervisar las actividades para estar seguros que los estudiantes y los recintos universitarios están protegidos", explicó Kelly a la BBC. También aclaró que esas directrices están aún siendo discutidas para encontrar el "equilibrio justo". La existencia del plan "sería un tipo de macartismo antiislamismo", según el portavoz del sindicato de profesores de la University College, Paul Mackney.

SÍMBOLO DE OPRESIÓN
A la polémica sobre la utilización del velo, que estalló hace dos semanas, se unió ayer la voz de otro miembro del Gobierno. La ministra de Cultura, Tessa Jowell, afirmó que el niqab, el velo que tapa todo el rostro y solo deja ver los ojos, es un símbolo de opresión de la mujer.
"Hemos luchado durante generaciones por la igualdad de las mujeres y por tener el mismo lugar en la sociedad. Las mujeres con tupidos velos, cuya identidad se oculta al resto del mundo, excepto a su marido, no pueden tener un pleno papel en la sociedad", afirmó Jowell en declaraciones a la emisora de radio Five Live.
Jowell consideró procedente el despido de Aishah Azmi, la profesora auxiliar de una escuela de la Iglesia de Inglaterra, que no acepta quitarse el velo en las aulas. El caso se halla actualmente en la magistratura de trabajo, pero ha venido a sumarse a la lista de polémicas que protagoniza la comunidad islámica en este país.
Sus representantes dicen sentirse perseguidos y transformados en el chivo expiatorio del Gobierno. Muhammad Abdul Bari, jefe del Consejo de los Musulmanes de Gran Bretaña, acusó a las autoridades de estar "estigmatizando" a los miembros de su comunidad. "Lo que está pasando, especialmente en los últimos meses ha sido un movimiento para satanizar a la comunidad musulmana, hasta tal punto que la comunidad tiene ahora miedo y toda ella se siente vulnerable", aseguró el dirigente musulmán.
 

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