Bertone abre una nueva etapa en la relación Vaticano-Catalunya

Montserrat juega un papel clave en la mejora del clima con la Santa Sede

Entre el 11 de octubre del 2009, fecha en la que Benedicto XVI canonizó en Roma al dominico catalán Francesc Coll, y el 25 de abril del 2010, cuando el secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, beatificó en la basílica barcelonesa de Santa Maria del Mar al capuchino Josep Tous, han transcurrido poco más de seis meses. En octubre, el Papa se mostró poco obsequioso con el séquito catalán que acudió a la proclamación del nuevo santo. No se le oyó ni una sola palabra en catalán. Pero el pasado domingo Ratzinger utilizó la lengua catalana para saludar a distancia la beatificación de Tous. Y durante la misma jornada Bertone se recreaba en el uso de la lengua autóctona por partida doble, en Barcelona por la mañana y en Montserrat por la tarde. ¿A qué obedecen esos cambios? Todo apunta a que el número dos del Papa es el principal factótum de una nueva etapa, cocida a fuego lento, en la que la relación del Vaticano con Catalunya tiende a estrecharse.
Las señales lingüísticas de la complicidad van acompañadas de otras realidades: la anunciada presencia del Pontífice en Barcelona para consagrar el 7 de noviembre el templo de la Sagrada Familia, la prolongada estancia de Bertone en Catalunya y la frenética actividad desplegada en la capital catalana dan fe de ello.

VISITA A MONTILLA El secretario de Estado del Vaticano se vio ayer en el Palau de la Generalitat durante 20 minutos con el president José Montilla, con el que pactó la participación del Govern en la organización de la visita papal, y más tarde recibió en el palacio del arzobispo Lluís Martínez Sistach al alcalde de Barcelona, Jordi Hereu; a los máximos dirigentes de CiU, Artur Mas y Josep Antoni Duran Lleida, y a los populares Jorge Fernández Díaz y Alicia Sánchez-Camacho, por ese orden.
Tras el almuerzo, se trasladó a Igualada, donde le aguardaban las monjas de la congregación del beato Tous, y de ahí de nuevo a la abadía de Montserrat, en la que tenía previsto participar en la vigilia que se celebra horas antes del día de la patrona de Catalunya y pernoctar. Bertone, que esta mañana viaja de regreso a Roma, también concedió una entrevista a TV-3 en la que manifestó que el «celibato» no es «intocable», aunque remarcó que este voto es una tradición positiva cuyo incumplimiento supone «graves riesgos».
El abad de Montserrat, Josep Maria Soler, es un personaje clave en la aproximación entre el Vaticano y la Iglesia catalana, orillada en los últimos años de la toma de decisiones como el nombramiento de obispos por la Conferencia Episcopal Española y su hombre fuerte, el influyente cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela. Hasta hace poco en la Santa Sede solo tenían oídos para el purpurado gallego.

LA COPE Soler ha cultivado la amistad de Bertone después de que este, en su etapa de obispo piamontés, visitara varias veces Montserrat. Esa relación le sirvió, por ejemplo, para que la Secretaría de Estado de la Santa Sede supiera de primera mano de la irritación de la Iglesia catalana por la saña de Federico Jiménez Losantos contra Catalunya desde la COPE, la emisora del episcopado español. Y para que el comunicador acabara expulsado de la cadena.
Las complicidades entre el número dos del Papa y la abadía benedictina no son solo cosa de Soler. Otros monjes como Pius-Ramon Tragan, en su etapa como responsable de la universidad de los benedictinos en Roma, cuando Bertone presidia la universidad salesiana, han tejido esa relación.

LA ESCOLANÍA El número dos del Papa tampoco oculta sus simpatías por Montserrat. En Santa Maria del Mar, pidió un aplauso para la escolanía del monasterio, que actuó en la ceremonia de beatificación, y conoce al dedillo los fondos del museo de Montserrat, del que es entusiasta.
Bertone se ha convertido en un aliado de Catalunya en la Santa Sede. Junto a él, se alinean otros jóvenes valores vaticanos, como el presidente del Pontificio Consejo para la Cultura, Gianfranco Ravasi, predestinados a sustituir a la vieja guardia y tomar el timón de la nave cuando la tormenta que sacude al Gobierno central de la Iglesia amaine.

El número dos del Papa almuerza con el Rey en Barcelona

Como guinda a su apretada agenda matinal, Bertone almorzó con el Rey, que se desplazó a Barcelona, en el palacete Albéniz de Montjuïc, con el cardenal Lluís Martínez Sistach y el abad de Montserrat, Josep Maria Soler, por testigos. El viaje del Papa a España, con escala en Barcelona y Santiago de Compostela, estuvo detrás del encuentro con el monarca. El secretario de Estado del Vaticano y el jefe del Estado español ya se vieron en Madrid en febrero del 2009

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