Benedicto XVI «bendice» la liturgia de los Kikos

El Papa que propuso la misa a la antigua usanza, rendido ante el poder de Kiko Argüello

Benedicto XVI ha dado su visto bueno al movimiento integrista Camino Neocatecumenal (Kikos), este viernes, en una ceremonia a la que asistieron 7.000 neocatecumenales, cinco cardenales y medio centenar de obispos. A partir de ahora podrán celebrar sus liturgias a su manera. Resulta chocante en un Papa que dos años después de asumir su nombramiento, en 2007, propuso la celebración de la misa tridentina, de San Pío V, anterior a la que se viene oficiando después del Concilio Vaticano II. En latín y con el sacerdote de espalda a los fieles.

“Un particular don del Espíritu Santo a los hombres de nuestro tiempo”, afirmó Benedicto XVI sobre esta especie de secta, rendido, como su antecesor, Juan Pablo II, al poder de Kiko Argüello, fundador del Camino Neocatecumenal. Un millón y medio de fieles, 20.000 comunidades distribuidas en 6.000 parroquias de 900 diócesis dan para mucho.

El poder
En el fondo, es el ansia de poder e influencia lo que ha movido a ambos papas a acoger a esta orden que representa lo más intolerante de la iglesia. La situación de Benedicto XVI no es la misma que la de Juan Pablo II en 1978, cuando asumió su papado, con iglesias y seminarios vacíos; en Latinoamérica la izquierdista Teología de la Liberación y en Europa varios países con gobiernos comunistas, que él se había puesto como meta combatir. El anterior Papa amparó entonces a los movimientos independientes, y más fundamentalistas, dentro de la Iglesia para hacer más fuerte su ejército. Así se valió del Opus Dei, Comunión y Liberación y también de los Kikos. Estos a su vez le profesaron fidelidad absoluta. No sucede algo distinto con Benedicto XVI, deseoso de llenar estadios.

Ceremonias no estrictamente litúrgicas
Con la ceremonia de este viernes concluye el proceso de aceptación del Camino Neocatecumenal. “La aprobación del directorio catequético sobre esas ceremonias, que no son estrictamente litúrgicas, muestra cómo la Iglesia os acompaña atentamente. Buscad siempre la comunión con los obispos de las iglesias particulares de las que formáis parte”, afirmó Benedicto XVI.

Una secta
El Papa ha desoído la opinión de una parte de los obispos que creen que se trata de prácticas y comportamientos sectarios. Y ciertamente en muchos aspectos se comportan como una secta, por su carácter cerrado, por su secretismo y la forma de autofinanciarse. Sus miembros, después de pasar los primeros años en la orden, deben entregar el 10% de sus ingresos, y si su pareja está en el Camino, están obligadas a hacer lo mismo, sin que medien facturas y sin que se les informe cuál será el destino de su dinero.

La bolsa de las inmundicias
Al final de cada celebración religiosa, uno de los hermanos pasa una bolsa de plástico, que llaman “bolsa de las inmundicias”, donde los fieles hacen su aportación, que puede ser desde unos euros, una pulsera de oro hasta la escritura de un piso. Pero eso no es todo, el hermano sigue pasando la bolsa hasta que se haya recaudado la cifra que había sido fijada por los responsables, según El País.

El binomio Rouco-Kiko Argüello
También en España, la jerarquía eclesiástica ha caído rendida al poder de los kikos, a sus miles de fieles que sirven para llenar iglesias y plazas, y a su dinero. El cardenal Antonio María Rouco Varela, presidente de la Conferencia Episcopal española, tal vez en pago a los generosos donativos de el Camino para terminar La Almudena, le encargó a Kiko Argüello la realización de los frescos de la catedral de Madrid en 2004, una decisión que fue muy polémica, a las puertas de la boda del príncipe de Asturias.

La manifestación de la familia en Colón
Pero Rouco, como Juan Pablo II y Benedicto XVI usa a los kikos para exhibir su poder, en su caso ante el Vaticano. La gran manifestación en la plaza de Colón, en Madrid, en “defensa de la familia cristiana”, en diciembre de 2007, a tres meses de las elecciones generales, según algunas fuentes ideada por Kiko Argüello, fue un buen ejemplo de ello. Convertida en tradición, las concentraciones de las familias se repitieron en los años posteriores. A esto habría que añadir la ayuda inestimable de los kikos en la Jornada Mundial de la Juventud, en agosto pasado.

“El Papa nos comprende y nos conoce”
Kiko Argüello ha mostrado su satisfacción con la aprobación de Benedicto XVI. En declaraciones a ACI Prensa ha dicho que es un “un gran consuelo” y “una gracia muy grande, después de tantos sufrimientos y trabajos” y en referencia al Papa afirmó que “es como si nos hubiera comprendido y nos conociera profundamente”.

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