Belloch: «Acerté plenamente sacando el Cristo del salón de plenos de Zaragoza»

COMENTARIO: Mantuvo durante 12 años su confesionalismo haciendo que un crucifijo presidiera el salón de Plenos del Ayuntamiento, un símbolos de una opción particular que impuso a toda la Corporación, o participando en actos religiosos católicos como representante de la ciudad. Él y quienes imponen creencias o ideologías particulares al conjunto de la ciudadanía son los que no cumplen con sus funciones y vulneran la libertad de conciencia de los demás y la neutralidad del Estado al privilegiar una de las opciones. Tampoco se puede faltar a la verdad, pues nadie obliga a que no asistan a actos religiosos, lo que se reclama es que no lo hagan como cargos públicos que representan al conjunto de la ciudad, en la que conviven todas las opciones, y que lo hagan a título personal.


El exalcalde de Zaragoza Juan Alberto Belloch (PSOE) cree que acertó «plenamente» sacando el Cristo del salón de plenos del Consistorio de la capital aragonesa y «dejarlo ahí quieto», porque, de lo contrario, «se le hubiera sometido a vete a saber qué ceremonias».

Belloch, que tras doce años en el cargo renunció a presentarse a la reelección como alcalde, se ha referido, en una entrevista con EFE, al crucifijo que presidía el salón de plenos de la ciudad y que retiró de ese lugar tras la última sesión plenaria, cuando lo guardó en una vitrina.

Visto con perspectiva, cree que hizo «bien», ya que de lo contrario no sabe lo que hubiera ocurrido con el crucifijo «como ha pasado en otros ayuntamientos, donde se ha tratado de una manera miserable a los símbolos que son fundamentales para millones de personas».

Considera que ese tipo de actuaciones, «además de una tontería evidente es un error político».

Belloch defendió la permanencia del crucifijo en el salón de plenos mientras él fuera alcalde y obtuviera los votos suficientes para ello, porque, según decía entonces, «además de ser una obra de arte lleva en ese espacio desde el siglo XVIII».

El que fuera ministro de Interior y Justicia asistía tradicionalmente a los actos religiosos en honor a la Virgen del Pilar, la patrona de Zaragoza y de la Hispanidad y cree que su sucesor en el cargo, Pedro Santisteve (ZeC), debería de hacer lo mismo.

«El alcalde puede ser un activista, me parece muy bien, pero representa a la ciudad, que se debe sentir orgullosa y reconocida», ha recalcado.

«Es obvio que si solo atiendes a tu parroquia no cumples con las funciones de alcalde», ha comentado.

Sobre la asistencia de la Corporación a los actos religiosos, Belloch defiende el criterio que había durante su mandato, en el sentido de que el que tenga «objeciones» que no vaya a misa, «pero no obligar a otros a que no lo hagan».

A su juicio, «el no darse cuenta de que la Virgen del Pilar y el Ebro son el núcleo y el alma de la ciudad y de Aragón es que no sabe nada o no ha aprovechado su tiempo» en esta comunidad.

«Con el Ebro y la Virgen del Pilar, bromas las justas», ha sentenciado.

Esta es la única cuestión sobre política municipal a la que ha accedido a pronunciarse Belloch, que lleva casi un año sin opinar sobre asuntos de índole municipal, porque «los ex estorban en todos los casos».

«Hacer lo contrario sería incordiar», ha dicho Belloch, que recuerda que tuvo su época, hizo «muchas cosas», pero «ahora ya no toca», ha afirmado.

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