Basil Khalil: «La religión se utiliza para controlar a la gente, incluso aquí o en América»

Su corto «Ave María», nominado al Óscar en el 2015, abrió ayer en Santiago el festival de cine euroárabe Amal

Un convento en Cisjordania en el que las monjas han hecho voto de silencio. Se estrella el coche de una familia de judíos ortodoxos minutos antes del Sabbath. Así arranca Ave María, el corto dirigido por Basil Khalil -con guion coescrito por Daniel Yáñez– que abrió ayer en Compostela el festival de cine Amal.

-¿Por qué un corto sobre religiones?

-Uno de los problemas principales en Oriente Medio es la religión en sí y la interpretación que de estas religiones se hace por parte de los seres humanos.

-«Ave María» demuestra que usted es capaz de hacer humor con algo que para mucha gente es una cuestión muy seria.

-Para nosotros, la comicidad nace de una situación absurda: hay dos tipos de personas que tienen sus propias reglas y no pueden hablar ni interactuar. Para ellos es una pesadilla, porque están atrapados, pero para nosotros es gracioso porque sabemos que rompiendo estas reglas no se cae el cielo, que se llega al final del día.

-¿El problema son las religiones o son las personas?

-La religión es algo personal, que se practica en la intimidad y el problema es cuando la gente intenta convencer a los demás o lleva la religión más allá de lo personal. El problema entonces no es solo el extremismo musulmán, también pasa con el sionismo e incluso con el cristianismo, con lo que ocurre en Estados Unidos y con lo que ocurrió por ejemplo en el pasado con las cruzadas.

-Entonces la religión, que nació para unir, es lo que nos separa.

-Uno de los mayores problemas, especialmente en Oriente Medio, es que la gente ha vivido en dictaduras y no ha aprendido a cuestionar la autoridad, ya sea política o religiosa. George Bush, por ejemplo, en su guerra contra el terrorismo, decía estás conmigo o contra mí; incluso durante un tiempo Francia fue el enemigo, porque no entró en el conflicto. También él dijo que Dios le había dicho que era lo que había que hacer.

-Hace 50 años el mundo árabe era mucho más laico. ¿Qué ha pasado?

-La religión se usa para controlar a la gente en todo el mundo, incluso aquí, en Europa, o en América. En aquel tiempo, la religión no era controladora, era algo cultural. Pero cuando llegó el comunismo, de alguna manera Estados Unidos dejó que la religión se utilizase para controlar a la gente y que no triunfase el socialismo.

-A veces hacer humor con la religión termina en tragedia.

-Este filme no se burla de la religión, se burla de la situación, del encuentro de dos grupos religiosos. Cuando lo mostramos a judíos o cristianos, se ríen y se sienten identificados.

-Con la masacre de «Charlie Hebdo» se reabrió el debate. ¿El humor debe tener límites?

-El humor deja de serlo cuando hace daño a la gente, pasa a ser una burla. Es difícil, porque por una parte los dibujos eran provocativos y ellos lo sabían, y por otra parte es lo que hace la revista, reírse de todo.

-Pero en el cartel de la película sale una virgen sin cabeza. ¿No podría ofender eso a alguien?

-[Basil Khalil] Eso fue idea suya. [Señala a Daniel y se ríe]

-[Daniel Yáñez] La verdad es que no había pensado en eso. Yo soy católico y me acordé de que cuando era niño y se rompía una imagen de un santo no se tiraba, se conservaba en una habituación en particular, que era en la que dormía yo. Así que supongo que en la película intenté hacer algo con esa experiencia.

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