Barcina y Jiménez se cruzan reproches por el fracaso de la operación que diseñó el Opus

El fracaso de la venta de Donapea al Opus Dei provocó ayer un nuevo cruce de acusaciones entre UPN y su exsocio de Gobierno. El PSN culpa del fiasco a la actitud de Barcina, a quien llamó «activo tóxico». No obstante, el PSN sigue apostando

Yolanda Barcina no asume ninguna responsabilidad por el fracaso de la operación del Opus Dei para hacerse con Donapea. «Para mí no es un castigo, ni para UPN, ni para la Universidad de Navarra. Hoy estamos ante un castigo para todos los navarros», aseguró ayer.

La presidenta había hecho de estos planes de la Universidad de Navarra uno de sus principales caballos de batalla. Consciente de que no contaba con mayoría suficiente, UPN optó por una huida hacia adelante al aprobar un PSIS para vender los terrenos del centro público Donapea al religioso. Sin embargo, ante la postura firme de la oposición, Barcina fue abandonada a su suerte el miércoles por el rector Alfonso Sánchez-Tabernero, que decidió romper el pacto suscrito con el Gobierno.

Después de que el rector renunciara al acuerdo, la votación prevista para imposibilitar el Plan Sectorial de Incidencia Supramunicipal llegó descafeinada al plenario del Parlamento. Aun así, PSN y UPN llegaron a la Cámara con las espadas en alto y se enzarzaron en una cadena de acusaciones cruzadas desde el inicio de la sesión.

Barcina culpó del fracaso del PSIS al PSN por su «desorientación y descoordinación». El líder del PSN, Roberto Jiménez, replicó que «si hay algún elemento tóxico en Navarra, se llama Yolanda Barcina». Jiménez aseguró que mantiene una buena relación con el rector de la Universidad del Opus y anunció que hablará con él próximamente para ver cómo se puede sacar adelante el proyecto «sin perjuicio para la educación pública».

Antes de que se produjera la votación, el consejero de Educación, José Iribas, confirmó que el Gobierno retiraba el PSIS. Pese a todo, Bildu, Aralar, I-E y Geroa Bai querían que se votara la ley para restringir la figura del PSIS, porque «no se fiaban». Y de nuevo, llegó la división.

Al final, se perdió la votación

El PSN retiró sus enmiendas a la ley tras un discurso en el que se vendía como el único vencedor de la sesión. Lizarbe dijo que no se oponen al traslado de Donapea y que el problema es «la mala gestión» de Barcina. Por ello, dejó solos al resto de partidos para que se estrellaran contra la mayoría de UPN y PP.

La portavoz de Bildu, Bakartxo Ruiz, defendió la necesidad de regular los PSIS (el instrumento que usa el Gobierno para invadir competencias municipales apelando al «interés general») no solo porque era necesario desactivar la operación de Donapea, sino para poner freno al abuso de esta figura que, a su juicio, realiza el Gobierno. Ruiz advirtió de que, mientras no haya un compromiso de que el solar de Donapea siga siendo público, no creerán en la palabra de nadie.

Por su parte, los portavoces de I-E, Aralar y Geroa Bai insistieron en que el Opus tiene terrenos suficientes en su campus (más de 400.000 metros cuadrados edificables) para implantar los tres centros de investigación que ha anunciado.

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