Barcelona encarga un informe sobre el veto del «burka»

Los juristas discrepan si su prohibición vulnera derechos fundamentales

La comisión de Cultura, Educación y Bienestar Social del Ayuntamiento de Barcelona rechazó ayer la propuesta del PP de prohibir el uso del burka (prenda que cubre de la cabeza a los pies el cuerpo de la mujer y lleva una rejilla para permitirle la visión) en la calle. Todos los grupos se mostraron contrarios al burka, pero rechazaron la propuesta popular sin un debate previo, para el cual, el consistorio barcelonés ha encargado un informe a los servicios jurídicos sobre el alcance de sus competencias en la materia.

El debate, que ya recorre desde hace años otros países europeos como Francia o Bélgica, ha irrumpido con fuerza, ya que el caso barcelonés se suma al del Ayuntamiento de Lleida, que discutirá el próximo día 28 una moción de CiU para prohibir el burka. Todo ello, a pesar de que el uso de este tipo de prendas entre las mujeres musulmanas españolas es más bien escaso. Pero están ahí. "No tengo que explicar nada", se enfurruña en francés una mujer tapada entre pañuelos que pasea por el centro de Reus (Tarragona). Apenas enseña cuatro dedos de rostro, esconde sus facciones desde la altura de la nariz tras la tela negra del niqab.

El alcalde de Lleida, Àngel Ros, del PSC, aunque ha admitido que el uso de estas prendas no está generalizado -es excepcional dentro de la comunidad musulmana de la ciudad, que es mayoritaria entre la población inmigrante (20%)-, dijo estar dispuesto a vetar su uso en las calles. Lo que puso en duda es si los ayuntamientos tienen competencia para ello. Rafael Entrena, catedrático emérito de derecho administrativo, cree que es muy dudoso que los consistorios puedan hacerlo.

"Es una presunción suponer que el burka supone una opresión para la mujer y que por eso haya de regularse", asegura Entrena, una opinión que rechaza de plano un magistrado de la Sala Contencioso-Administrativa del Tribunal Supremo y la titular de un juzgado de ese ámbito, que reclaman el anonimato. "Me parece una prenda opresiva, pero no veo vulneración de ningún derecho religioso, porque es un tema cultural", asegura el juez, mientras su colega femenina cree que el burka atenta contra el derecho a igualdad de la mujer. En ese mismo sentido, el Ministro de Justicia, Francisco Caamaño, aseguró que el burka le parece "una forma de discriminación de la posición de la mujer llevada al extremo".

Manuel Ballbé, catedrático de derecho administrativo en la Universidad Autónoma de Barcelona, sostiene que "no se debe regular y mucho menos prohibir el burka". Considera que si se hiciera se podría vulnerar el derecho fundamental de la libertad religiosa.

Lo que parece claro es que el debate, tanto jurídico como social, está irremisiblemente abierto. En el centro de Amigos Arabicocatalán, en Reus, en el que inmigrantes magrebíes estudian el Corán y catalán, una profesora señala: "Me pondría el niqab si pudiera". Añade que no lo hace para evitar problemas con los vecinos. "En el barrio habrá cinco mujeres que lo llevan, muchas no nos atrevemos", precisa.

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