Aumentan los alemanes que dejan la Iglesia católica para no pagar impuestos

Quienes profesan el catolicismo deben abonar una tasa, cuyo impago conlleva la excomunión

La crisis económica afecta también a la Iglesia católica alemana, que ha visto aumentar el número de feligreses que la abandonan oficialmente con el fin de evitar el impuesto eclesiástico. Esta tasa es obligatoria en Alemania para todo aquel que no declare oficialmente que reniega de la fe cristiana. Es decir, la Iglesia castiga con la excomunión el impago del impuesto eclesiástico.

La Conferencia Episcopal alemana, cuya reunión anual de 66 altos miembros eclesiásticos termina hoy en Fulda, lamentó las salidas de la Iglesia católica registradas en el 2008. En Alemania viven más de 25 millones de católicos, esto es, un 31% de la población. Y si en el 2007 fueron casi 94.000 los que la abandonaron, en el 2008 la cifra de salidas asciende a 120.000, un balance que no logran compensar las nuevas incorporaciones, cifradas en 14.000. La tendencia ascendente de excomuniones implica que en el 2010, las dos grandes iglesias alemanas (católica y evangélica) ingresarán un 10% menos que en el 2009.

Estas entradas sirven no solo para mantener el aparato administrativo de las iglesias, sino que también se invierten en comedores, instituciones caritativas y diaconales. Así que el primer interesado en no tocar este impuesto es el propio Estado, que tendría que suplir los agujeros que dejara la Iglesia en atención social.

Pero la aceptación de esta tasa, antes generalizada, disminuye con el paso del tiempo, la presión demográfica y ahora la crisis. De ahí que este gravamen, que supone anualmente más de 5 millones de euros para el Vaticano, podría tener los días contados. Sirve de precedente el caso de un experto en derecho eclesiástico, Hartmut Zapp, que quiso salirse de la Iglesia como institución de derecho público, pero no por ello renegar de su fe.

El caso fue sonado a mediados de julio pasado, cuando un tribunal de Friburgo, en el sur de Alemania, ante el que presentó el recurso, decidió que era aceptable negarse a pagar el impuesto sin dejar de ser miembro de la Iglesia. Un fallo que todavía tiene que pasar por varias instancias, pero que podría sentar precedente y terminar con las excomuniones forzosas en Alemania. La archidiócesis de Friburgo presentó un recurso de casación, alegando que el documento no era válido.

Robert Zollitsch, al frente de la Conferencia Episcopal Alemana, reconoció ahora en Fulda que sería necesario evaluar muchas de las funciones que asume la Iglesia y que no corresponden a sus labores fundamentales, a colación de sus menguantes arcas y del número creciente de abandonos. Al mismo tiempo animó a impulsar otros métodos de financiación, como las recolectas, que en Alemania no son práctica habitual como sí lo pueden ser en países como España o Italia.

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