Auge de la fe musulmana en Marruecos

La fe islámica está en auge en Marruecos. El fenómeno es constatable a simple vista, observando cómo visten las mujeres o la práctica masiva del Ramadán (ayuno islámico), pero también lo ilustran unas estadísticas oficiales, no siempre de fácil acceso, que elabora el Ministerio de Asuntos Religiosos.

El Centro Marroquí de Estudios e Investigación Contemporáneos acaba de publicar un informe de 400 páginas, elaborado por diez expertos, que poner de relieve el incremento de la práctica religiosa en todas sus facetas.

Mustafá el Khalfi es el director del instituto de investigación y milita además, como buena parte de sus colaboradores, en el Partido de la Justicia y Desarrollo (PJD), la única formación islamista legal y con representación parlamentaria. Su trabajo es interesante porque, entre otras cosas, recopila datos oficiales poco conocidos.

El número de mezquitas registradas alcanzó en 2008 un nuevo récord: 47.967, la mayoría (34.784) en zonas rurales. La población de Marruecos (31 millones) sólo equivale a los dos tercios de la de España (46 millones), pero aún así el vecino magrebí posee el doble de templos dedicados a la religión mayoritaria. Los atienden unos 42.000 imanes, funcionarios del Estado, mientras que en España sólo hay 19.500 sacerdotes católicos.

El año pasado, el número de marroquíes que pudo costearse una peregrinación a La Meca, que los musulmanes llaman Omra, alcanzó también un récord: 170.000 fieles, un 55% más que en 2007. También se disparó (167% más) el número de alumnos de las madrazas (escuelas coránicas), que imparten una formación religiosa. Entre 2007 y 2008 pasó de 300.000 a 500.000.

Todo esto es lo que El Khalfi describe como "la reactivación institucional del islam", porque los viajes a La Meca o la construcción de mezquitas son subvencionados por el Estado.

Más importante aún es, a ojos del director del centro, "la revitalización de la práctica religiosa entre los jóvenes". El fenómeno es más difícil de medir, pero El Khalfi asegura que la juventud frecuenta con más asiduidad las mezquitas, sintoniza los canales de televisión religiosos vía satélite, ayuna masivamente durante el mes de Ramadán y se interesa por las fatuas (edictos islámicos) emitidas por los ulemas (eruditos religiosos). Las chicas visten más recatadas y se tapan la cabeza con el hiyab (pañuelo islámico).

Pero el islam malekita, que se práctica en Marruecos, tiene también que hacer frente a desafíos, según El Khalfi. La defensa de las libertades individuales, por parte de los que declaran su homosexualidad o vulneran el ayuno, son algunos de ellos. Otros tienen aún más calado, como el radicalismo islámico, el chiísmo y los intentos de evangelización por pastores extranjeros.

Yassin Mansouri, el jefe de la Dirección General de estudios y Documentación, el servicio secretomarroquí, señaló al diario The New York Times que dos extremismos amenazan al país: "El wahabismo saudí y el chiísmo iraní".

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