Ateofobia — prejuicio contra ateos es global

Alguna vez alguien criticó poco caritativamente que yo usara la palabra «ateofobia» como si fuera un término inventado por mí (no lo es) carente de utilidad, pero a falta de una palabra con la cual referirse al prejuicio, la discriminacion e intolerancia contra alguien por el hecho de no creer en dioses, ésta ha venido a cumplir esa función y, a diferencia de otras palabras que recuerdo, ateofobia es semánticamente correcta e intelectualmente honesta.

Cualquier ateo que haya expresado su no-creencia en publico ha vivido la intolerancia como parte de las respuestas que recibimos de manera sistemática. Hace unos años se propuso un reto para que los creyentes se pongan en nuestros zapatos por una semana, y vean quién lo tiene más fácil realmente — hasta ahora, que sepamos, nadie ha aceptado el reto. Aunque si no quieren vivir por una semana lo que ha sido nuestro día a día durante años, no sea que empiecen a sentir empatía o algo, tambien está la ciencia.

El año pasado, un estudio dirigido por Will Gervais encontró que el prejuicio contra los ateos está extendido a nivel global — si eso no amerita que tenga su propia palabra, no sé qué pueda hacerlo:

El prejuicio antiateo —una preocupación creciente en sociedades cada vez más seculares— afecta el empleo, las elecciones, la vida familiar y la inclusión social más amplia. El trabajo preliminar en Estados Unidos sugiere que el prejuicio antiateo proviene, en parte, de intuiciones profundamente arraigadas sobre el papel supuestamente necesario de la religión en la moralidad.

Sin embargo, la prevalencia y magnitud transcultural —así como la estabilidad demográfica intracultural— de tales intuiciones, manifestadas en asociaciones intuitivas de inmoralidad con ateos, siguen siendo poco claras. Aquí cuantificamos la desconfianza moral hacia los ateos mediante la aplicación de medidas bien probadas en una gran muestra global (N = 3.256; 13 países diversos). Consistente con las teorías evolutivas culturales de la religión y la moralidad, la gente en la mayoría de estos países —pero no en todos— consideraba que las violaciones morales extremas eran representativas de los ateos. Notablemente, el prejuicio antiateo fue evidente incluso entre los participantes ateos alrededor del mundo. Los resultados contrastan con encuestas recientes que no encuentran prejuicios morales auto-reportados contra los ateos en países altamente seculares, e indican que el reciente aumento del laicismo en los países occidentales no ha invalidado el prejuicio intuitivo antiateo. La arraigada sospecha moral contra los ateos sugiere que la poderosa influencia de la religión persiste en los juicios morales, incluso entre los no creyentes en las sociedades seculares.

Como ocurre con tantas otras intuiciones, ésta sobre los ateos es completamente errónea e irracional — sabemos que la ética no es patrimonio de la religión, y que no hay ninguna acción moral, buena, ética o admirable que un creyente pueda hacer y que un ateo no pueda igualar.

Un estudio anterior, realizado en EEUU, reveló que en ese país los creyentes odian a los ateos por miedo a que tengamos razón. No me sorprendería si más adelante se demuestra que esta es la causa del prejuicio antiateo a nivel global. Y en un mundo en el que la discriminacion contra los ateos aumenta cada año, usar la palabra «ateofobia» no me parece para nada descabellado.

A nadie tiene que agradarle nuestro ateísmo, pero no hay ningún motivo por el que debamos ser tratados diferente ante la ley. Y por eso es importante el laicismo, porque ni las leyes ni las entidades estatales tienen por qué reflejar prejuicios contra ningún segmento de la población, ni favorecer a otro(s) por tener determinadas opiniones o carecer de ellas.

(vía Religion News Service | imagen: The Nation)

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Publicado en De Avanzada por David Osorio

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