Ataque frontal y brutal del obispo de Huesca y Jaca contra Zapatero

El obispo de Huesca y de Jaca, Jesús Sanz Santos, califica «aun sin citarlos explícitamente- al Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero y, por extensión, a sus aliados de «traidores hasta el egoísmo más desleal».

Esta especie de excomunión fáctica la explicita el prelado oscense en su Carta semanal, titulada Los idus de marzo. A partir de rememorar “la fecha fatídica en la que asesinaron a Julio César” –que se produjo precisamente en los idus de marzo-, Sanz Santos subraya que aquel acontecimiento fue protagonizado por algunos hombres nacidos “para el heroísmo, la generosidad y la virtud” pero también por otros hombres nacidos “para el egoísmo, la traición y la deslealtad”.

“Este marzo nuestro”
Planteado el fondo de su reflexión en los términos mencionados, el obispo salta a “este marzo nuestro” y, sin olvidar su narración en forma de parábola, escribe que “entre los primeros están las víctimas de la serpiente terrorista (la serpiente, símbolo de ETA) y las gentes sencillas que espontáneamente han querido solidarizarse con los débiles ignorados, despreciados y hasta perseguidos. En lugar de tirarse al monte, volvieron a la calle. No para una consentida kale borroka, sino para pasear de nuevo con inmensa dignidad su indignación”. Estos son, pues, los buenos para Sanz Santos.

¡Hasta la OPA!
Los malos son “los que pretenden cambiar la historia sacándose de la chistera del resentimiento lo que dicen ellos que ocurrió”. Y malos son –¡en alusión a la OPA sobre Endesa!- aquellos que “como adolescentes montan y desmontan operaciones económicas jugando al a ver quién llega más lejos, cuando se trata de costear favores inconfesables con el dinero más ajeno, lavando como pueden las deudas de su propia corrupción”.

Los malos
El frontal y brutal ataque episcopal contra los socialistas incluye la siguiente descripción de los malos: “Son los que manchan el nombre de la paz y el de la piedad, convirtiéndolo en moneda de cambio con el que pagar –cueste lo que cueste- la particular guerra contra sus adversarios políticos, sociales y mediáticos, llegando a pervertir un sentimiento noble como es el perdón, a fin de camuflar el chantaje del que siendo rehenes ellos mismos, nos hacen víctimas a todos los demás. Como consigna de un nuevo pásalo, lo repiten sin parar (…) y con mucha prisa” (en referencia implícita al Grupo Prisa): lo hemos hecho por piedad, hemos salvado la vida a un asesino que celebra sus veinticinco matanzas brindando con champán, le hemos salvado la vida porque defendemos la vida”.

Leyes para amiguetes
Este monseñor ultramontano –que sigue con beatífico entusiasmo el guión de campaña que manejan el PP y sus medios afines- aprovecha la frase de “defendemos la vida” para centrarse en el rechazo a la “eutanasia que viene”, al apoyo a la enseñanza “no ideologizada y sectaria”, a la condena por “romper la familia con sus leyes para amiguetes” o a la condena “del aborto”.

Tema estrella
Impregnado de santa ira contra la izquierda, el obispo de Huesca y Jaca no silencia otro de los temas estrella de la derecha: el de la autoría o conspiración del 11-M. Proclama: “Supongo que no pondrán más obstáculos para saber la verdad de la maraña confusa y confundida por otra matanza, el 11-M, cuya sospecha les mira…porque defienden la vida”.

Guiño a la esperanza
Tras un guiño a la esperanza que él sitúa en mayo (elecciones municipales y autonómicas), Sanz Santos termina su carta encomendándose a Dios. El Dios de los genoveses, sin duda alguna. Comparado Losantos con este Santos el locutor de la COPE, la cadena de los monseñores enfurecidos, podría parecer en algunos momentos un moderado.

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