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Asociaciones versus Hermandades, según Roberto Castrovido (1912)

Roberto Castrovido Sanz (1864-1941) fue un periodista y político republicano, que trabajó y fue responsable de un gran número de periódicos en Barcelona, Santander y Madrid. En la capital sería director de El País y Vida Nueva, y se destacó por sus artículos contra la Guerra de Marruecos y la Semana Trágica. En las elecciones generales de 1907, con Pérez Galdós y Alfredo Vicente, intentó ser diputado, pero no resultó elegido. Lo consiguió años después cuando sustituyó al difunto Francisco Pi y Arsuaga en el Partido Republicano Federal, y saldría repetidamente dentro de la Conjunción Republicano-Socialista. En 1931 volvería a ser elegido en las Constituyentes, aunque como republicano independiente. A terminar la Guerra Civil pasó a México.

Castrovido tuvo, en general, una buena relación con los socialistas, escribiendo en alguno de sus medios. Este trabajo nuestro versa, precisamente, sobre un artículo que publicó en Vida Socialista donde comparaba las asociaciones obreras con las hermandades de signo religioso, en un análisis que realizaba sobre el espíritu de asociación en España. Castrovido elogiaba, dentro de los esfuerzos por dignificar al obrero que hacía el socialismo español, el que estaría contribuyendo a asociarle a sus compañeros de oficio o profesión en sociedades cooperativas, de socorros mutuos o de resistencia. Había sido una lucha contra la rutina, la ignorancia y la indiferencia por la vida y contra el culto a la muerte, algo que consideraba muy arraigado en España.

En España la pasividad, en opinión de Castrovido, había llevado a la sumisión, como lo demostrarían los “cien mil jóvenes” que habían ido a la Guerra de Marruecos. Pero, además, por esa misma causa no había en España espacios donde poder bañarse, ni sanatorios para combatir la tuberculosis, etc.

Era verdad que sí existía una especie de rudimentario espíritu de asociación de antes del movimiento obrero, y que se manifestaba en la formación de hermandades, que se colocaban bajo la advocación de un santo patrono y sin otra finalidad que procurar un buen entierro al asociado.

Castrovido citaba varias hermandades en Madrid de distintas profesiones y oficios, que se reunían para rezar “ostentosamente” un día al año a su patrono, obtener medicinas y médicos más baratos, y conseguir tener un entierro fastuoso con coches, caballos y lacayos. Así pues, la sociabilidad española era un prototipo de vanidades, vinculadas a la muerte, a la pompa fúnebre.

Frente a este modelo, los socialistas, siempre según nuestro periodista republicano, habían planteado con persistencia y calma una alternativa con sus asociaciones, donde se atendía más a una cultura de la vida que al culto de la muerte de las hermandades religiosas.

Sin lugar a dudas, Castrovido fue un personaje protagonista en el anticlericalismo español.

El artículo se publicó en el número 123 de Vida Socialista, de 16 de junio de 1912.

Sobre nuestro protagonista:

Angosto Vélez, Pedro Luis (2019). Roberto Castrovido, de las luchas por la democracia al exilio mexicano Vida y artículos (1864-1941). Madrid, Ministerio de Justicia.

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